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La Lupe

The Best

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La Lupe

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La Tirana
Si Vuelves Tu
Que Te Pedi
Como Acostumbro
Amor Gitano
Puro Teatro
Carcajada Final
Lo Que Paso Paso
Tan Lejos Y Sin Embargo Te Quiero
Esas Lagrimas Son Pocas
Fijense
No Me Quieras Tanto
Dueno De MI Corazon
Se Acabo
Esta Es Mi Vida
When La Lupe arrived in New York City in 1962 at the age of 26, alone and broke, she was already a legend. The Cuban novelist Guillermo Cabrera Infante wrote that she was “a phenomenological phenomenon,” and Ernest Hemingway dubbed her the creator of the art of frenesi – of delirium and frenzy. Lupe Yoli Raymond was born in a small town in Santiago de Cuba on November 23, 1936. By 1957, she was singing professionally with Havana tríos. She began her career as a soloist in the small bohemian club La Red, where she was baptized La Lupe by journalist Rafael Casalins. Dressed in demure gowns, she would improvise lyrics, change styles, tear her dress up, pull her hair, moan her trademark cry of ayyy yiyiyí, clutch her breasts and push the pianist to go faster and faster. Aggressive, irreverent, childlike and feral all at once, she was out of step with Fidel Castro’s burgeoning cultural changes. By 1961 it was clear to La Lupe that there was no room in Cuba for me and the Cuban revolution. La Lupe arrived in New York City in 1962 and quickly became a sensation, recording with Mongo Santamaría and a young Quincy Jones. But it was her collaboration with Tito Puente that established her legacy, giving us some of the best albums in Latin music history. Fred Weinberg, La Lupe’s favorite sound engineer (now a record producer and composer) recalls their early sessions for the Tico label: It was like a hurricane. She would run in and talk to Tito about the arrangements. And he would tell me to roll the tape while they rehearsed. No two takes were the same, so we grabbed whatever we could. Weinberg described their differing points of view as cultural differences, and possibly the main reason why their intense collaboration worked so well. If a song was too slow for her, she would say: “No, no, no, no no.” If Tito told her that it was too fast, she'd say: "It’s not too fast. Lo quiero así. This is the way I want it." By 1968, La Lupe was performing as a solo artist. Music producer and arranger Joe Cain claims that she had a knack for finding hit songs. When La Lupe heard “El Tirano,” a song about the aftermath of a love affair from a man's point of view that her friend Tite Curet Alonso had written for Roberto Ledesma, she fell in love with the tune. “El Tirano” became “La Tirana,” one of the singer's fiercest anthems. In the early '70s, La Lupe appeared on the television shows of Merv Griffin, Johnny Carson, Mike Douglas, David Frost and Dick Cavett. But her personal life was unraveling and the new wave of urban salsa favored Celia Cruz. By 1984, La Lupe had lost everything and was about to begin the last stage of her life as an evangelical preacher, telling her dramatic life story in church testimonials. La Lupe died in the Bronx on February 29, 1992. She was forgotten by most until Spanish filmmaker Pedro Almodóvar used her rendition of "Puro Teatro" on his breakthrough film Women on the Verge of a Nervous Breakdown. Written by Ela Troyano Cuando La Lupe llegó a la ciudad de Nueva York en 1962 con apenas 26 años de edad, sola y sin un centavo, ya era una leyenda. El novelista cubano Guillermo Cabrera Infante dijo que era "un fenómeno fenomenológico" y Ernest Hemingway la describió como creadora del arte del frenesí. Lupe Yoli Raymond nació en una pequeña ciudad de Santiago de Cuba el 23 de noviembre de 1936. En 1957, ya cantaba profesionalmente con tríos en La Habana. Comenzó su carrera como solista en un pequeño club bohemio llamado La Red, donde fue bautizada La Lupe por el periodista Rafael Casalins. Vestida con trajes recatados, improvisaba letras, cambiaba de estilos musicales, rasgaba su vestido, se tiraba el pelo, exclamaba su conocido grito de ayyy... yiyiyí, se tocaba los pechos y empujaba al pianista para que tocara más y más rápido. Agresiva, irreverente, infantil y salvaje a la vez, la cantante estaba a destiempo con los cambios culturales de Fidel Castro. En 1961, era claro para La Lupe que "no había espacio en Cuba para mí y la revolución cubana". La Lupe llegó a Nueva York en 1962 y se convirtió rápidamente en una sensación, grabando con Mongo Santamaría y un joven Quincy Jones. Pero fue su colaboración con Tito Puente que estableció su legado artístico, produciendo algunas de las mejores grabaciones en la historia de la música latina. Fred Weinberg, el ingeniero de sonido predilecto de La Lupe (hoy un productor y compositor), recuerda sus primeras sesiones para la disquera Tico: Era como si hubiese llegado un huracán. Entraba corriendo y enseguida se ponía a hablar con Tito sobre los arreglos. Tito me decía "empieza a grabar" mientras ensayaban un tema. Es que cada toma era distinta, y nosotros guardábamos todo lo que podíamos. Weinberg describe los desacuerdos entre los dos como diferencias culturales, posiblemente la razón por la cual su colaboración fuera tan intensa. Si un tema era demasiado lento para su gusto, decía: "No, no, no, no no". Lo quería a toda velocidad. Tito decía que era demasiado rápido, y ella retrucaba: "No es demasiado rápido. Lo quiero así". En 1968, La Lupe trabajaba como solista. El productor y arreglista Joe Cain sostiene que ella tenía un talento especial para encontrar canciones. Cuando la cantante escuchó “El Tirano”, la visión de un asunto amoroso desde una perspectiva masculina que su amigo Tite Curet Alonso había escrito para Roberto Ledesma, se enamoró del tema. El resto es historia. “El Tirano” se convirtió en “La Tirana”, uno de los himnos de La Lupe. A principios de los años '70, La Lupe apareció en los programas televisivos de Merv Griffin, Johnny Carson, Mike Douglas, David Frost y Dick Cavett. Pero su vida personal era un desastre y el nuevo estilo de la salsa favorecía a Celia Cruz. En 1984, La Lupe lo había perdido todo y estaba a punto de comenzar la última etapa de su vida como predicadora evangelista, contando la dramática historia de su vida en las iglesias. La Lupe murió en el Bronx el 29 de febrero de 1992. Había quedado en el olvido hasta que el director de cine Pedro Almodóvar le rindió un apropiado homenaje al incluir su éxito "Puro Teatro" en la película Mujeres al borde de un ataque de nervios. Escrito por Ela Troyano