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Various Artists

Rumbon Navideno

$1.50

Various Artists

Rumbon Navideno

$9.99 Album
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Canto A Borinquen
Yo Me Tomo El Ron
Mi Tia Maria
Eliminacion De Feos
En La Navidad
Vamonos De Fiesta
Aguinaldo Antillano
Noche De Paz
La Murga
Bembe En Casa De Pinki
Me La Gozo Entera
La Campana Del Lechon
El Cantar De Un Borincano
Recomendacion
Bomba De Navidad
Una Plena En Navidad

The Puerto Rican Christmas songbook is an inexhaustible treasure of styles and folkloric art forms that has set the musical framework of the traditions inherited from our ancestors over the course of a century. The result has been a rich and diverse cultural expression that has arrived from the coastal reedbeds and coffee plantations in the Puerto Rican mountains arrived to the Latino neighborhood in New York and from there made its way to the Hispanic communities in Chicago, Boston, Philadelphia and Orlando, thanks to the Puerto Rican immigrants whose luggage also included the cuatro, the tiple and the bordonúa; the panderos of plena; the barriles of bomba and the litanies to the Virgin of the Rosary.

In spite of their material poverty, the quality of life of the average boricua was rich in feeling. His (or her) lively, festive spirit is one of a kind, and at Christmastime, in a very unique way, it is manifested in customs like the parrandas or asaltos navideños and with the preparations of delicious concoctions like the lechón asado a la varita (roast pig), las morcillas (blood sausage), rice with pigeon peas, cakes, and sugar cane rum, or pitorro.

The identity of the Puerto Rican diaspora that arrived to New York in the postwar period was so strong that even in Japan the cuatro of Yomo Toro and the jibara tones of Ramito resonated there.

There is no other country that celebrates Christmas with the jubilation, passion, and enthusiasm of the Puerto Rican people, in whom the spirituality of the Spanish, the cadence of the Africans and the sentiment of pre-Colombian indigenous Taíno are so intricately combined.

The repertoire of this collection of successes, which led me to baptize it with the title Rumbón Navideño, is the best example. Without the influence of authors like Flor Morales Ramos, Chuíto el de Bayamón, Bobby Capó, Claudio Ferrer, Tite Curet and others, the Christmas cultural narrative would not exist.

They contribute the raw material with eloquence because they live and document their experiences in their compositions. The orchestras of Willie Colón, Richie Ray, Sonora Ponceña, Impacto Crea and Pete Rodríguez take charge of refining the creative process upon fusioning the aguinaldo, the seis chorreao, the plena, and the bomba with salsa.

It should not surprise anyone that Héctor Lavoe would inspire himself with the decimilla of the Ramito’s aguinaldo “Patria y Amor” and, with the pretext of an urgent song for Borinquen (Puerto Rico), evokes the beloved homeland with nostalgia, the kindness of its people and its natural beauty, while swearing that he will forever sing to the Puerto Rican Nation from beyond in another life. On a more humorous note, Chuíto, with the accompaniment of the Johnny El Bravo orchestra, proclaims that “rum and cold beer [will be had by all] because in Bayamón, mon, it rains all day” while Ismael Rivera, in the work of Bobby Capó, narrates that his “Tía María kept lots of pitorro [sugar cane rum] in the ramas under the bed.”

The humorous theme is another characteristic of the Christmas repertoire cultivated in Borinquen in the 20th century. Ramito sings that at Christmastime one has to get rid of the “ugly ones,” referring to a number of his colleagues in the musical world.

This collection could not be complete without the bolero “Noche De Paz”, performed by Santitos Colón with a larger string arrangement by the Argentine, Jorge Calandrelli.

Then, after the solemn pause of Santitos, the rumbón continues with the Christmas salsa of Willie and Héctor Lavoe, Richie & Bobby, Cheo Feliciano, Cortijo, Impacto Crea, Pete Rodriguez (who incorporates into the boogaloo the piece “De La Montaña Venimos” by Bobby Capó) and Mon Rivera.

The parrandón awakens Pinki; on Christmas Eve, Cheo and Tite affirm that they will live it up while Ismael Miranda along with Impacto Crea give life to the verses that Chalina Alvarado inspired in the hospitality and nobility of the Puerto Rican jíbaro. Merry Christmas and a Prosperous New Year!

Written by Jaime Torres-Torres
El cancionero navideño puertorriqueño es un tesoro inagotable de estilos y formas folclóricas que, a través de una centuria, ha enmarcado musicalmente las tradiciones heredadas de nuestros ancestros. El resultado ha sido una expresión cultural, rica y diversa, que desde los cañaverales costeros y los cafetales de las montañas borincanas llegó al Barrio Latino de Nueva York y desde allí trascendió a las comunidades hispanas de Chicago, Boston, Filadelfia y Orlando, gracias a los inmigrantes puertorriqueños que en sus equipajes también incluyeron el cuatro, el tiple y la bordonúa; los panderos de plena; los barriles de bomba y las letanías a la Virgen del Rosario.

A pesar de su pobreza material, el estilo de vida del boricua promedio era rico en sentimientos. Su espíritu vivaracho y festivo es único. Y en Navidad, de una manera singular, se manifiesta en costumbres como las parrandas o asaltos navideños y con la confección de manjares gastronómicos como el lechón asado a la varita, las morcillas, el arroz con gandules, los pasteles y el ron caña o pitorro.

Fue tan fuerte la identidad de la diáspora boricua que arribó a Nueva York en la posguerra que hasta en Japón han resonado el cuatro de Yomo Toro y las tonadas jíbaras de Ramito.

No hay otro país que celebre la Navidad con la algarabía, la pasión y el entusiasmo del pueblo puertorriqueño, en quien se conjugan la espiritualidad del español, la cadencia del africano y el sentimiento del taíno.

Y el repertorio de esta colección de éxitos, que se me antoja bautizar con el título Rumbón Navideño, es el mejor ejemplo.

Sin las vivencias de autores como Flor Morales Ramos, Chuíto el de Bayamón, Bobby Capó, Claudio Ferrer, Tite Curet y otros, la narrativa cultural navideña no existiría. Aportan elocuentemente la materia prima porque viven y después documentan en sus composiciones sus experiencias. Las orquestas de Willie Colón, Richie Ray, Sonora Ponceña, Impacto Crea y Pete Rodríguez se encargan de depurar el proceso creativo al fusionar el aguinaldo, el seis chorreao’, la plena y la bomba con la salsa.

No debe extrañar, pues, que un Héctor Lavoe se inspire en la decimilla del aguinaldo “Patria y Amor” de Ramito y, con el pretexto de un canto urgente para Borinquen, evoque con nostalgia al terruño amado; la amabilidad de su gente y sus bellezas naturales, jurando que perennemente le cantará a la Nación Puertorriqueña desde la otra vida.

Ya en una nota más jocosa, Chuito, con el acompañamiento de la orquesta de Johnny El Bravo, pregona que se toma “el ron y la cerveza fría porque en Bayamón, Mon, llueve to’ los días” mientras Ismael Rivera, en la obra de Bobby Capó, narra que su “Tía María, guardaba bajo la cama, dentro de sus ramas, pitorro en gran cantidades”.

La temática del humor es otra característica del repertorio navideño cultivado en Borinquen en el siglo 20. Ramito canta que en la Navidad hay que eliminar a los feos, refiriéndose a varios de sus compañeros del ambiente musical.
Esta colección no pudo estar completa sin el bolero “Noche de Paz”, interpretado por Santitos Colón con el marco de un arreglo de cuerdas del argentino Jorge Calandrelli.

Y, tras la pausa solemne de Santitos, el rumbón continúa con la salsa navideña de Willie y Héctor Lavoe, Richie & Bobby, Cheo Feliciano, Cortijo, Impacto Crea, Pete Rodríguez (quien incorpora al boogaloo la obra “De La Montaña Venimos” de Bobby Capó) y Mon Rivera.

El parrandón despierta a Pinki; en la víspera de la Navidad Cheo y Tite afirman que se la gozarán entera mientras Ismael Miranda con Impacto Crea le imparten vida a los versos que Chalina Alvarado inspiró en la hospitalidad y nobleza del jíbaro puertorriqueño.

¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!

Escrito por Jaime Torres-Torres