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Hector Lavoe

Masterworks La Voz

$0.99

Hector Lavoe

Masterworks La Voz

El Todopoderoso
Emborrachame De Amor
Paraiso De Dulzura
Un Amor De La Calle
Rompe Saraguey
Mucho Amor
Tus Ojos
Mi Gente
Mi Gente (Take 5)
Paraiso De Dulzura (Single Edit)
Tus Ojos (Alt Take)
Rompe Saraguey (Single Edit)
Following the release of the albums Lo Mato and Asalto Navideño Vol. II, the world of salsa was shaken by the saddest news imaginable: Willie Colón and Héctor Lavoe had decided to dissolve their partnership. Willie felt that he could no longer tolerate Héctor's inconsistencies and lack of character - enslaved by drugs, the singer was getting in constant trouble. Willie needed a change, too. His marriage to María Dávila was about to collapse, and the negative influence of the music business was slowly destroying him. The idea of separating from Lavoe was in his mind since the summer of 1973. At the end of that year, he confirmed the news to the press. Following a few months of introspection, Willie returned to music with a number of projects: the experimental The Good, The Bad and The Ugly; an album of bomba and plena by Mon Rivera that he produced; the soundtrack to El Baquiné de Angelitos Negros; and a surprise that was received with joy by salsa aficionados - he acted as producer on Héctor Lavoe's first solo album, La Voz. Directing Héctor on his first solo effort was not complicated at all. The singer had kept most of the duo's orchestra - since his new rhythm section included José Mangual and Milton Cardona, in addition to timbalero Nicky Marrero and pianist Mark Dimond, who had participated on Willie's debut, El Malo. Trying to add variety to his sound, Héctor incorporated two trumpets to the usual trombones. As backup vocalists, Willie enlisted Willie García and Rubén Blades - the latter would soon become the lead singer in his new orchestra. In 1975, Héctor climbed the salsa charts with an unexpected number: “El Todopoderoso,” a guaguancó combined with shades of Gregorian music and baroque textures. Lavoe's performance of a religious theme - a reflection on love and forgiveness as the manifestation of true faith - exceeded the expectations of his fan base, who expected the singer's return to be of a more superficial nature. “El Todopoderoso” was an obligatory part of Lavoe's concert performances until his death. The song evokes his childhood memories in the neighborhoods of Machuelos and Bélgica de Ponce - the expressions of popular religion that he witnessed together with his father, Luis Pérez, and his godmother Fidela. Exemplifying the many contrasts that characterized his career, one of the biggest hits in La Voz is also the son “Rompe Saragüey,” which openly reveals his devotion to the saints of the yoruba religion - touching on the subject of religious syncretism with respect. A memorable moment is the piano solo courtesy of Mark Dimond. Always proud of his Puerto Rican roots, Lavoe sings to his homeland on the guaguancó “Paraíso De Dulzura” - a tribute to the land of the tasty plena and el bombón de Elena. Lavoe also showcases his sensitivity for romantic ballads on “Emborráchame De Amor,” “Un Amor De La Calle” and “Tus Ojos,” revealing the deep influence that bolero crooners like Vicentico Valdés, Felipe Rodríguez, Felipe Pirela and Santitos Colón had on his singing style. On August 24, 1973, the Fania All Stars celebrated the second anniversary of the "Our Latin Thing" show at the Yankee Stadium. Héctor stole the show with the charming Johnny Pacheco composition "Mi Gente." The song became a symbol of his artistic identity. From then on, a Lavoe concert without "Mi Gente" would be incomplete. A stunning version of “Mi Gente” was the ideal closing track for La Voz. Needless to say, it pales in comparison to the man's live performances - marked by El Cantante's spontaneity, his sense of humor and witty remarks. La Voz was the platform that allowed the solo career of Héctor Lavoe to take off. It would lead him to even greater success with the timeless albums De Ti Depende and Comedia. Liner notes written by Jaime Torres-Torres Después del lanzamiento de los álbumes Lo Mato y Asalto Navideño Vol. II el mundo salsero fue estremecido por la noticia más triste escuchada en mucho tiempo: la separación de Willie Colón y Héctor Lavoe. Willie admitía que no podía con las inconsistencias y la falta de carácter de Héctor, quien esclavizado por las drogas continuamente se metía en problemas. Willie, por su parte, necesitaba un cambio: su matrimonio con María Dávila colapsaba y los hábitos e influencias negativas del ambiente lo destruían lentamente. La idea de la separación circulaba por su mente desde el verano de 1973 y a fin de ese año la confirmó a los medios. Tras unos meses de reflexión e introspección, Willie regresó al ambiente con varios proyectos: el disco experimental The Good, The Bad & The Ugly la producción de un disco de bomba y plena a Mon Rivera,la banda sonora de “El Baquiné de Angelitos Negros” y una sorpresa que fue acogida con beneplácito por los salseros del mundo: la producción del primer álbum como solista de Héctor Lavoe, La Voz. No fue nada complicado dirigir a Héctor en su primer saque solo. Prácticamente se había quedado con la orquesta pues la base rítmica la integraban José Mangual y Milton Cardona, además del timbalero Nicky Marrero y del pianista Mark Dimond, que grabaron en el primer cd del binomio, titulado El Malo. Para variar, Héctor incorporó dos trompetas a la combinación de trombones y una vez en el estudio, Willie llamó para los coros a Willie García y Rubén Blades, quien poco después se convirtió en la nueva voz de su orquesta. En 1975, Héctor escaló las listas de éxitos con una canción inesperada: “El Todopoderoso”, un guaguancó a cuyo arreglo Willie incorporó texturas de la música barroca y matices gregorianos. La interpretación de Lavoe del tema religioso, más bien una reflexión sobre el amor y el perdón como manifestaciones de la fe auténtica, superó las expectativas de su fanaticada que esperaban su regreso con un discurso más irreverente. Hasta el día de su muerte “El Todopoderoso” fue una canción obligada en las presentaciones de Lavoe. Ciertamente se trata de una reminiscencia de la exposición de los días de su niñez en las barriadas Machuelos y Bélgica de Ponce a las expresiones de la religiosidad popular que compartió con su padre Luis Pérez y su madrina Fidela. Como uno de los tantos contrastes que matizaron su carrera, la producción La Voz también facturó ventas jugosas que catapultaron a Héctor a la fama gracias al son “Rompe Saragüey”, en que revelando sin timidez su devoción por los santos de la religión yoruba abordó la temática del sincretismo religioso con respeto. Un momento memorable de la interpretación del colectivo musical es sin duda alguna el solo del pianista Mark Dimond. Orgulloso de sus raíces borincanas, en su debut Héctor Lavoe no desperdició la oportunidad de cantarle a su patria, a través del guaguancó “Paraíso De Dulzura”, su ofrenda a la tierra de la rica plena y el dulce bombón de Elena. En la onda romántica, Lavoe también desplegó su sensibilidad con las melodías “Emborráchame De Amor”, “Un Amor De La Calle” y “Tus Ojos”, en que resultan evidentes las influencias que boleristas como Vicentino Valdés, Felipe Rodríguez, Felipe Pirela y Santitos Colón, que imitaba muy bien, ejercieron en su estilo. Cabe recordar que el 24 de agosto de 1973 las Estrellas de Fania celebraron en el Yankee Stadium el segundo aniversario del concierto “Our Latin Thing”. Héctor se robó el show con la simpática y picante composición “Mi Gente” de Johnny Pacheco. Esa obra se convirtió en su sello y marca. Un show de Lavoe sin “Mi Gente” estaba incompleto. Y una versión de locura de “Mi Gente” no faltó para cerrar la secuencia original de La Voz, pero con la salvedad de que a pesar del vacilón no compara con sus presentaciones en vivo, memorables por el sentimiento, la espontaneidad, el humor y las ocurrencias de El Cantante. El lp La Voz fue la plataforma del despegue de la carrera como solista de Héctor Lavoe y el pasaporte a su consagración definitiva con las entregas De Ti Depende y Comedia. Liner notes written by Jaime Torres-Torres