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Ruben Blades

Maestra Vida Vol 1

$1.50

Ruben Blades

Maestra Vida Vol 1

$9.99 Album
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Prologo
Manuela
Carmelo (Parte I)
Medley Como Tu/Carmelo (Parte II)
Yo Soy Una Mujer
La Fiesta
El Nacimiento De Ramiro
Dejenme Reir (Para No Llorar)

Maestra Vida, Vol. I
Ruben Blades

A tour de force, “Maestra Vida” deconstructs the salsa formula of the times, creating a smooth fusion of classical, Latin music and urban mood settings while keeping time to a clave structure. Lushly orchestrated and produced by Willie Colon who fuses and focuses on various Latin music genres including samba, bossa, plena, bomba and decimas along an Afro-Cuban matrix of metered beats and sounds, “Maestra Vida” goes beyond the predictably hard dance style music into a more profound reflective level of art and culture.

Siembra had already marked Blades’ territory as a profound sonero/songwriter of social and political content who also happened to have a helluva swing. In those liberal New York times Blades stood out as artist/immigrant/working class hero giving voice to the struggling Latino. In war torn Latin America however, that same standing had a double edge as the military disrupted concerts while government controlled press interrogated rather than interviewed promoters and artists.

In New York, Blades was battling the record label for royalties while struggling to unionize Latin New York musicians. The first meeting was in a passion filled room of high emotions from musicians, press, colleagues and sympathetic industry people. Gradually, what began with commitment, dissipated into embargoed phone calls as record execs sought vengeance. Withdrawing perks like credit cards and personal appearances from musicians suspected of joining Ruben’s union organizing efforts –only a handful stood by the idealistic artist, including Willie Colon and his mentor-Cheo Feliciano.

The son of a Cuban mother and a Colombian father, the Blades family grew up poor in Panama. His experiences, memories, songs and prose come from that bittersweet well of want and worry that defines and outlines communities in struggle, disillusioned by religion and betrayed by government. A community separated into the virtuous and the desperate, Blades naturally sees through the eyes of the forgotten; sees the future with a cynical hope that springs from youthful dreams of mysticism where nothing is impossible.

This is any story in Latin America. In this case the story of the sweet sastre (tailor) Carmelo, his love of Manuela, their courtship, marriage, childbirth of Ramiro and the hard times.

The music, as the writing, is sumptuous and grand. A classical motif of strings, flute, French horns, and oboe fades into an orchestrated pop chacha, bossa nova fusion that reclines into a Cheostyle bolero intro. Heralded by French horns, it swings back to the classics followed by a percussive pop chacha bossa that presents our narrator who introduces us to the bravura of the characters sitting in the Bar of the Boring…You can hear Ruben playing one of the fellows demonstrating just a glint of the acting ability he was later to develop and pursue.

Over commercial radio only an edited version of “Manuela” was played. On this extended version, Ruben’s phrasing reflects the rhythmic Maelo influence on the Panamanian, already an admirer and friend of the Puerto Rican singer Ismael Rivera. A tremendous trombone solo by Leopoldo Pineda is featured along with the funky and quite distinctive throughout the recording bass work of Sal Cuevas.

This number segues into another chacha where the band’s branding is delivered through the famous chorus of Milton Cardona, José Mangual, Jr. and Willie Colon.

The danza “Yo Soy Una Mujer” stands out by dint of purpose and empowerment. It’s sense of confidence and haughty yet sultry feminine pride belies the pen of its male author. Yet, it is Ruben’s own mother, Anoland Diaz (an accomplished pianist) who sings the piece with a singular pride and passion that is head turning while its finale becomes tear welling as mother and son join in duo as husband and wife in character.

Volume I of “Maestra Vida” closes on Carmelo’s frustration. Highlighting the character’s musical lament and cry for justice is the beat of a bomba with a chorus that quickly turns into a more upbeat plena –Dejenme Reir (Para No Llorar) –that now pokes fun at the hypocrites running for office in Manuel’s town. Meanwhile, Manuel desperately tries to support his family.

“El culpable de mi infierno es el gobierno…..”

Back to the “Bar of the Boring” in Vol. II

Written by por Aurora Flores
Maestra Vida I
Rubén Blades

Un tour de force, “Maestra Vida” rompe con lo establecido, creando una suave fusión de música latina, clásica y efectos urbanos manteniendo la estructura de la clave. Majestuosamente orquestado y producido por Willie Colón (con su orquesta brindando el marco musical), quien fusiona varios géneros musicales como la samba, el bossa, la plena, bomba, décima y lo afrocubano, “Maestra Vida” va más allá del estilo de música fuerte y predecible de baile para adentrarse a un nivel de arte y cultura más reflexivo.

Siembra ya había marcado el territorio de Rubén Blades como cantautor y sonero de contenido político y social que además tenía swing. En esos tiempos liberales de Nueva York, Blades supuso el héroe de la clase obrera y los inmigrantes dándole una voz al latino luchador. En una Latinoamérica marcada por las guerras, no obstante, esa misma postura se convierte en navaja de doble filo cuando la milicia irrumpe en los conciertos, mientras la prensa controlada gubernamentalmente interrogaba en lugar de entrevistar a los artistas.

En Nueva York, Blades estaba batallando con Fania por pagos de derechos de autor mientras intentaba unionar a los músicos latinos. La primera reunión tuvo parte en un salón repleto de emociones intensas de parte de los músicos, prensa, colegas y miembros de la industria a favor. Gradualmente, lo que empezó con entusiasmo se fue disipando en llamadas embargadas toda vez que los empresarios disqueros tomaron represalias. Al retirárseles beneficios como tarjetas de crédito y presentaciones personales a los músicos sospechosos de unirse a los esfuerzos de Rubén de unionar a los músicos, al final, sólo unos pocos quedaron del lado de Blades, incluyendo a su mentor Cheo Feliciano y el propio Colón.

Hijo de padre colombiano y madre cubana, Blades creció en un barrio pobre en Panamá. Sus experiencias, memorias, canciones y prosa provienen de ese agridulce pozo de necesidades y preocupaciones que define a las comunidades en desventaja, desilusionadas por la religión y traicionadas por la política. Habiendo vivido en una comunidad segregada entre pudientes y desesperados, Blades mira a través de los ojos del olvidado; mira al futuro con la esperanza cínica que viene de sueños místicos de juventud donde nada es imposible.

Esta es la historia de cualquier barrio de Latinoamérica. En este caso el del sastre Carmelo, su amor por Manuela, su noviazgo, matrimonio, el nacimiento de su hijo Ramiro y los malos tiempos…

La introducción es suntuosa, con cuerdas, flauta, trompas francesas y oboes disipándose en una fusión de cha-cha-chá y bosanova que desemboca en un bolero a lo Cheo. Luego entra el narrador, quien nos introduce a los personajes del Solar de los Aburridos. Podemos escuchar a Rubén interpretando a uno de los personajes, un adelanto de su habilidad para la actuación.

El único sencillo que la radio tocó de este disco lo fue una versión editada de “Manuela.” En esta versión extendida, el fraseo de Rubén refleja la influencia de Maelo (Ismael Rivera), a quien siempre admiró. Un tremendo solo de trombón de Leopoldo Pineda se destaca, así como el distintivo bajo funky de Sal Cuevas. Este número desemboca en otro cha-cha-chá donde la identidad sonora de la orquesta se deja sentir, sobre todo el famoso coro de Milton Cardona, José Mangual Jr. y Willie Colón.

La danza “Yo Soy Una Mujer” se destaca a través del sentido de seguridad y orgullo femenino, tanto que es fácil olvidar que en realidad el tema lo compuso un varón. Y para hacerlo más emotivo, es la madre de Rubén, la también pianista Anoland Díaz, quien canta aquí en el papel de “Manuela,” haciendo dúo con su hijo, quien hace el papel de su esposo “Carmelo.”

El primer volumen de “Maestra Vida” culmina con la frustración de Carmelo. El ritmo de bomba enfatiza el lamento y reclamo de justicia del personaje, acelerando a ritmo de plena al entrar el coro. “Déjenme Reír (Para No Llorar)” se burla de los hipócritas postulándose a puestos políticos en el barrio de Carmelo. Mientras tanto, Carmelo desesperadamente busca como mantener a su familia.

“El culpable de mi infierno es el gobierno…”

Más del Solar de los Aburridos en el volumen II.

Escrito por Aurora Flores