s

Ismael Rivera Con Kako Y Su Orquesta

Lo Ultimo En La Avenida

$1.50

Ismael Rivera Con Kako Y Su Orquesta

Lo Ultimo En La Avenida

$10.98 Album
$9.90 Album
$9.90 Album
$9.90 Album
Mi Negrita Me Espera
Lo Ultimo En La Avenida
Cantar Maravilloso
El Truquito
El Cumbanchero
La Cumbita
Moti-Agua
Entierro A La Moda
Siete Pies Bajo La Tierra
Lleva Y Trae
The latest on the block was Ismael Rivera fronting timbalero Kako’s band with Patato on congas. These giants came together in an Afro-Caribbean mix of Puerto Rican and Cuban rhythms indicative of the growing “salsa” movement of the time. “Maelo” (as he was known) was already doing well in his New York based career. He had gone through a spiritual awakening in Panama where he was “baptized” in the river during the annual procession of the Black Christ of Portobelo. He had worked alongside friend and musical colleague Tito Puente on “De Colores” and “Controversia” organizing and fronting his own band, “Los Cachimbos.” On this recording, Maelo joins Francisco Angel Bastar, better known as “Kako,” who not only had a tight, hard driving orchestra but also worked alongside Al Santiago and the Allegre All-Stars. The arrangements were done by Javier Vasquez (who went on to be the musical director of “Los Cachimbos”) and Francisco Cabrera. Five hits surged from this recording including “Mi Negrita Me Espera,” “La Cumbita,” “Moti-Agua” “Lo Ultimo en la Avenida,” and “El Cumbanchero.” This last cover tune penned by the international Boricua composer Rafael Hernandez, becomes a showcase for Maelo’s vocal virtuosity. Upbeat and rhythmic, while emitting syllables and words with the speed of a machine gun, the singer bodaciously boasts, “They call me the master singer because I party with the clave and I have swing.” Maelo’s voice darts around the metronomic clave, gives a shout out to Kako’s tremendous solo and challenges Patato’s playing. A great arrangement, a great band and one of Maelo’s most amazingly executed vocal stylings. No wonder Cuba’s Benny Moré casually commented that the very young Maelo, while with Cortijo on a 1957 tour where they accompanied “El Barbaro del Ritmo” in Puerto Rico, was singing with the skill of a “sonero mayor.” Yet, it wasn’t until 1968, that Maelo began using the “sonero mayor” moniker. The same promoter who took Benny to Puerto Rico was now running a Bronx club where Maelo was to appear. In order to promote the dance, the savvy promoter remembered Benny’s remark and gave Maelo the title, “El Sonero Mayor.” Carlos Suarez’ “Mi Negrita Me Espera” opens this production with an upbeat son-montuno where Maelo is singing to his mother, who would worry when he began doing all nightclub dates. Francisco Cabrera’s “Lo Ultimo en la Avenida,” has Maelo popularizing some of the street phrases of the time. Another good dance number, Maelo’s knack for picking phrases that came from forgotten corners touched Latinos, in particular the ones in New York who were marginalized and invisible on the mainstream radar. His music was, as he put it, “by the book.” A typical Cuban rumba, sung in the style of the previous “Controversia,” puts Maelo directly in the “rumba” mix with “Cantar Maravilloso,” placing him in the unique position of being just as adept at the folk Cuban rhythms as he was with the Boricua beats. “Truquito” and “Cumbita” both swing hard propelling dancers to parallel the exhilarating crescendos heard here. The percussive engine is turbocharged; the sound is “diesel.” “Moti-Agua” takes us back to Africa with this tune written by Carlos “Patato” Valdes & Eugenio Arango. “Entierro a la Moda” has Maelo describing his funeral naming all the artistic friends that will celebrate him. He cautiously reminds them that if the music they play is swinging, he may just get up and dance. Something that almost happened at his own funeral some sixteen years later. “Siete Pies Bajo la Tierra” and “Lleva y Trae” both make the dancers step while showcasing the virtuosity of the band. Overall, a “smoking” recording from a master singer that illustrates why artists who followed such as Hector LaVoe, Ruben Blades, Gilberto SantaRosa and many others, looked up to Maelo for style and inspiration. Credits: Produced by Miguel Estivell Arrangements – Javier Vazquez y Francisco Cabrera Original Liner Notes – Miguel Estivell Original Cover Design – Ely Besabel Written by Aurora Flores Lo último en la avenida era Ismael Rivera al frente de la orquesta del timbalero Kako, con Patato en las congas. Estos gigantes se unieron en una mezcla afro-caribeña de ritmos cubanos y puertorriqueños indicativos del creciente movimiento de la salsa en esos tiempos. “Maelo” (como se le conocía) ya disfrutaba de algún éxito en su carrera basada en Nueva York. Había pasado por un despertar espiritual en Panamá, donde se “bautizó” en el río durante la procesión anual del Cristo Negro de Portobelo. Había trabajado junto a su amigo y colega Tito Puente en “De Colores” y “Controversia”, mientras organizaba y dirigía su propia orquesta, Los Cachimbos. En esta grabación, Maelo se une a Francisco Ángel Bastar, mejor conocido como “Kako,” quien no sólo tenía una orquesta con un sonido sólido, sino también colaboraba con Al Santiago y los Alegre All-Stars. Los arreglos son obra de Javier Vázquez (quien luego se convirtió en el director musical de Los Cachimbos) y Francisco Cabrera. Cinco éxitos surgieron de esta grabación: “Mi Negrita Me Espera,” “La Cumbita,” “Moti-Agua,” “Lo Último en la Avenida,” y “El Cumbanchero.” Esta última interpretación del número escrito por el compositor internacional boricua Rafael Hernández, se convierte en plataforma para la virtuosidad vocal de Maelo. Jubiloso y rítmico, emitiendo sílabas y palabras con la velocidad de una ametralladora, el cantante audazmente se hace alarde 'A mí me llaman El Sonero Mayor porque vacilo con la clave y tengo sabor.' La voz de Maelo entra y sale de la clave, inspira el tremendo solo de Kako y hasta reta las habilidades de Patato. Un gran arreglo, una gran orquesta y una de las vocalizaciones más espectaculares de Maelo. No nos debe sorprender que el cubano Benny Moré haya comentado casualmente que el joven Maelo, mientras en gira con Cortijo en 1957 acompañando a “El Bárbaro del Ritmo” en Puerto Rico, cantaba con la gracia de un “sonero mayor.” Sin embargo, no fue hasta 1968 que Maelo comenzó a usar este apodo de “ sonero mayor.” El mismo promotor que llevó a Benny a Puerto Rico ahora manejaba un salón de baile en el Bronx a donde Maelo iría a cantar. Para promover el espectáculo, el astuto promotor recordó las palabras de Benny y le dio a Maelo el título de “El Sonero Mayor.” “Mi Negrita Me Espera,” de Carlos Suárez, abre esta producción con un son montuno en el que Maelo le canta a su madre, quien se preocupaba desde que éste comenzó a presentarse en clubes nocturnos. En “Lo Último En La Avenida,” de Francisco Cabrera, Maelo populariza algunos de los dichos callejeros del momento. Otro buen bailable. La sabiduría de Maelo en escoger las frases que surgían de las esquinas olvidadas conmovió a los latinos, en particular a los que vivían en Nueva York marginados e invisibles para el radar de la cultura dominante. Su música estaba hecha, como él solía decir, “por el libro.” Una típica rumba cubana, cantada al estilo de la anterior “Controversia,” coloca a Maelo directamente en medio de la rumba con “Cantar Maravilloso,” permitiéndole la singular oportunidad de mostrarse tan adepto para los toques cubanos como lo era para los ritmos boricuas. “Truquito” y “Cumbita” sonean fuertes, propulsando a los bailadores a recrear los crescendos excitantes que se escuchan aquí. La maquinaria de percusión es turbo y el sonido es “diesel.” “Moti-Agua” nos lleva de regreso a África en este número escrito por Carlos “Patato” Valdés y Eugenio Arango. En “Entierro a la Moda” Maelo describe su funeral, nombrando a todos los artistas que lo irán a celebrar. Les advierte con cautela que si la música que tocan lo pone a gozar, puede ser que se levante y comience a bailar. Algo que casi sucede en su funeral unos dieciseis años más tarde. Ambos “Siete Pies Bajo la Tierra” y “Lleva y Trae” obligan a los bailadores a mover los pies, a la vez que destacan la virtuosidad de la orquesta. En general, una producción “caliente” de uno de los grandes maestros, que demuestra porque las próximas generaciones de artistas, como Héctor LaVoe, Rubén Blades, Gilberto Santa Rosa y muchos más, siempre han buscado en Maelo estilo e inspiración. Créditos: Producción - Miguel Estivell Arreglos – Javier Vázquez y Francisco Cabrera Notas Discograficas Originales– Miguel Estivell Diseño da Caratula Original – Ely Besabel Escrito por Aurora Flores