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Hector Lavoe

Live At Private Club

$1.50

Hector Lavoe

Live At Private Club

$9.99 Album
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Intro
Rompe Saraguey
El Cantante
Mi Gente
Talking Interlude 1
Periodico De Ayer
Talking Interlude 2
Plato De Segunda Mesa

Seeped in heartbreak and regret, this rare recording of Héctor Lavoe in concert during the last chapter of his career is meant to be studied and enjoyed by serious salsa aficionados. If you are not yet familiar with the magic of El Cantante de los Cantantes (the singer of all singers), listening to such classic studio albums as La Voz (1975), De Ti Depende (1976) and Comedia (1978) will help you understand why he was probably the most mercurial vocalist that the salsa genre has ever known. His swing, the gritty texture of his voice, an irresistible sense of humor, and the unexpected way in which he negotiated syllables and words in the lyrics of a song were some of his unique trademarks. On June 26, 1988, Lavoe had an argument with his wife Puchi, and then proceeded to throw himself from the ninth floor of a Puerto Rican hotel. Miraculously, he landed on the relatively softer surface of an air conditioning unit, and survived the fall. He suffered multiple fractures, and his body - already ravaged by the symptoms of AIDS, heroin addiction and a severe depression - would never recover again. Still, an attempt was made by both greedy concert promoters and a despondent Lavoe himself to return to concert performances. Months after his suicide attempt, the singer was brought onstage on a wheelchair to perform the songs that make up this rare live recording. Some of the salsa fans who happened to be there that evening recall the baroque sight of Lavoe, struggling to keep up with the orchestra, singing from the wheelchair, greeted by screams of love and weeping fans. In between songs, Lavoe speaks candidly about his hospital stay - peppering anecdotes about his misfortunes with his streetwise humor and fatalistic cosmovision. He exerts himself through a smoky performance of the lush "Periódico De Ayer," but sounds positively joyous on "Rompe Saraguey" - inspired, perhaps, by the impeccable groove of his orchestra, led by Ray Martínez, the fiery energy of the backup vocalists and a solo spot on the congas by pioneering Cuban percussionist Patato. The highlight of this album is a lengthy version of the ubiquitous Lavoe hit "Mi Gente." Even though the song - written by Johnny Pacheco - is one of the most prosaic compositions in Héctor's songbook, he has a lot of fun with it. The instrumental crescendo is reckless, and Lavoe's improvisations are inventive and hilarious. Marred by the technical limitations of the original tape, this is still one of the best versions of "Mi Gente" in existence. Lavoe died in 1993. By the time this so-called "comeback" concert was taped, he was painfully aware of the fact that his privileged vocal chords would never be the same again. Accounts of his final years underscore the despair that he experienced - scarred by the tragic death of his young son, embittered by his inability to continue shining brightly as a salsa star. And yet, if there is one feeling that defines this recording, that would be his palpable enthusiasm at the chance to spend some time with his adoring fans. Lavoe's purpose in this world was all about the music. Fortunately, the sublime beauty of his recorded legacy has transcended even the most painful moments of his short life. ERNESTO LECHNER-- Empapada de dolor y melancolía, esta grabación de Héctor Lavoe en vivo durante la última fase de su carrera es un documento imprescindible para los estudiosos de la salsa. Los que todavía no están familiarizados con la magia del Cantante de los Cantantes deberían remitirse primero a discos como La Voz (1975), De Ti Depende (1976) y Comedia (1978) para entender por qué Lavoe sea probablemente el cantante más trascendental dentro del género salsero. El swing de su fraseo, la textura de su voz, un sentido del humor irresistible y la manera inesperada en que negociaba sílabas y palabras dentro de una canción son algunos de sus rasgos más llamativos. El 26 de junio de 1988, Lavoe se peleó con su esposa, Puchi, y luego se arrojó desde el noveno piso de un hotel en Puerto Rico. Milagrosamente, aterrizó sobre la superficie relativamente flexible de una unidad de aire acondicionado, y sobrevivió la caída. Sufrió múltiples fracturas, y su cuerpo - castigado ya por los síntomas del SIDA, su adicción a la heroína y una seria depresión - no se recuperaría jamás. Aún así, la codicia de los empresarios y la desesperación del mismo Lavoe conspiraron para lograr su regreso a los escenarios. Algunos meses después de su suicidio fallido, Héctor apareció en una silla de ruedas sobre la tarima de un club nocturno para interpretar las canciones que aparecen en esta grabación. Algunos de los presentes esa noche recuerdan el cuadro barroco de un Lavoe venido a menos, intentando seguir los compases de la orquesta, cantando desde su silla de ruedas, saludado con gritos de amor y los sollozos de su fanaticada. Entre canción y canción, Lavoe habla con sinceridad sobre su estadía en el hospital - expresando su humor callejero y una cosmovisión fatalista. Se esfuerza por completar una versión quejumbrosa de "Periódico De Ayer", pero después suena sorprendentemente animado durante "Rompe Saraguey" - inspirado, tal vez, por el impecable ritmo de su orquesta, dirigida por Ray Martínez, la energía de sus coristas, y la participación del conguero cubano Patato como invitado especial. El momento más feliz del disco es una extensa versión de "Mi Gente". Pese a que este tema - de la autoría de Johnny Pacheco - es una de las composiciones más previsibles dentro del cancionero de Héctor, el cantante le agrega una impresionante espontaneidad. Pese a las limitaciones técnicas de la grabación, ésta debe ser la mejor versión de "Mi Gente" en existencia. Lavoe falleció en 1993. Cuando este supuesto "retorno" a los escenarios fue grabado, ya estaba al tanto de que sus privilegiadas cuerdas vocales no volverían a recuperar la potencia del pasado. Los recuentos de sus últimos días subrayan la desesperación que experimentó - destruido por la trágica muerte de su hijo, y amargado por su imposibilidad de seguir brillando en el firmamento de la salsa. Sin embargo, si hay un sentimiento que define esta grabación, es el entusiasmo palpable ante la posibilidad de compartir un rato con sus admiradores. La música fue siempre el centro de la vida de Héctor Lavoe. Afortunadamente, la belleza sublime de su discografía logró trascender hasta los momentos más dolorosos de su corta vida. ERNESTO LECHNER--