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Ricardo Ray

Jala Jala Y Boogaloo

$1.29

Ricardo Ray

Jala Jala Y Boogaloo

$9.99 Album
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Richie's Jala Jala
Baby Don’t You Cry
Colombia's Boogaloo
Stop, Look And Listen
Lo Atara La Arache
Cabo E
Gentle Rain
3 And 1 Mozambique
Bomba Camara

After a half-dozen albums recorded with Fonseca Records, Ricardo Ray and Bobby Cruz proved that their foray into the New York music scene was neither an accident nor an after-effect of the boogaloo craze. El Comején, El Mulato, and Colorín Colorao earned the pair a lucrative contract with the Alegre and Tico record labels, both headed by Moris Levy, who sent the famous Pancho Cristal to work with his partner Moris Pelsman to direct and produce Richie and Bobby’s early recordings.

The duo’s first album, Se Soltó, was released in 1967. Bobby shared his repertoire from Señor Embajador, Azucaré y Bongó, and Lookie Lookie with Santurce, Puerto Rico native Rafael
Chivirico Dávila.

At the end of the year, when boogaloo fever was at its peak, the jala jala, created by Roberto Roena, began to stake its claim all the way from Puerto Rico. Pancho Cristal could see the writing on the wall, and told his protégés to embrace the new craze.

The duo did so with style. Directed by engineers Fred Weinberg and Rodrigo Zavala, Richie and Bobby rose to extraordinary heights with the album "Jala Jala Y Boogaloo,” which was such an enormous success that it demanded a sequel in 1968.

Ricardo, born in Brooklyn, and Bobby, a native of Hormigueros, Puerto Rico, comprised one of the most explosive bands of the era, challenging mambo dancers of the 1960s with their refreshing, dynamic, and innovative music.

The popularity of big orchestras directed by leaders such as Puente, Machito, and Rodríguez was diminishing. A new generation of fans was swooning over the fusion of the son and Cuban guajira with pop, soul, funk rock, and rhythm and blues.

But the most popular single from the album was not a boogaloo number: It was the contagious, irresistible number “Richie’s Jala Jala.” In the first few notes, Ricardo uses his piano to reproduce the beat Roberto Roena created with his bell. The arrangement –a splendid achievement of harmonics in which Pedro Chaparro and Doc Cheatham’s trumpets play a leading role– ennobles and purifies the genre popularized by the Gran Combo in Puerto Rico.

The second track on the album is the boogaloo number “Baby Don’t You Cry.” Here, Richie and Bobby –whose duets are out of this world– sing in unison, with Ricardo playing up the go-go and African-American soul phrasing. Doc plays a solo, keeping time with a boogaloo and shingaling beat.

“Colombia’s Boogaloo” is one of those songs that were inspired by South America. “Stop, Look & Listen” is another energetic duet that marries the son montuno with the boogaloo.

The irresistible guaguancó number “Lo Atara La Arache," was penned by Hugo González in the ñañiga language, and alludes to the saints. The song was a hit, launching the duo to heights above and beyond other boogaloo artists of the time. Richie and Bobby were proving that they were capable of playing the contemporary New York scene and fusing traditional Cuban music with the jala jala – with their own twist.

The jala jala beat appears again in “Cabo E,” which alludes to Chango and other deities of the Afro-Cuban religion. After the arrangement's first montuno, Ricardo disguises the mambo with a classic melody that grows into an established solo.

“Gentle Rain,” a bossanova penned by Luis Bonfa and translated into Spanish by Pancho Cristal, is like a super-charged bolero number, in which Bobby demonstrates his jazz sensitivity. Pedro Chaparro and Ricardo Ray accompany the melody with sublime solos.

Mozambique was another rhythm that emerged in the 60s from the fusion of mambo and the conga. It didn’t last, but Richie and Bobby proved that they could pull it off in the composition they dedicate to Clubs 3 and 1. The album ends with "Bomba Camará," another of Richie and Bobby's specialties.

Nearly 40 years after its original release, “Richie’s Jala Jala” is still unforgettable. The boogaloo went in and out of style, and other bands like Pete Rodríguez and Ralph Robles disappeared from the scene. But in 2006, Ricardo Ray and Bobby Cruz are still known as the Kings of Salsa.

Credits:

Ricardo Ray – Piano
Pedro Chaparro – Trumpet
Adolphus “Doc” Cheatham –Trumpet
Russell “See” Farnsworth – Bass
Mike Collazo – Timbales
Jose “Candido” Rodriguez – Timbales, Drums
Manuel González – Bongo
Harry Rodriguez – Bongo
Joaquín Dillonis – Congas

Vocals – Ricardo Ray, Bobby Cruz, Chivirico Davila

Producer – Pancho Cristal
Engineer – Fred Weinberg
Engineer - Rodrigo Zavala

Written by Jaime Torres Torres
Con la media docena de álbumes producidos para Fonseca Records, Ricardo Ray & Bobby Cruz demostraron que su incursión en la escena musical neoyorquina de la década del 60 no fue un accidente ni el efecto de la moda del boogaloo. Pegaron con El Comején, El Mulato, Colorín Colorao y, como resultado, recibieron un lucrativo contrato con las disqueras Alegre y Tico, presididas por el judío Moris Levy. Este delegó en su socio Moris Pelsman, al famoso Pancho Cristal, para que supervisara y produjera las primeras grabaciones de Richie & Bobby.

Se Soltó fue el primer disco del binomio, editado en 1967. Bobby compartió el repertorio de Señor Embajador, Azucaré Y Bongó y Lookie Lookie con el puertorriqueño de Santurce Rafael Chivirico Dávila.

A fines de ese mismo año, cuando la fiebre del boogaloo alcanzó su nivel de mayor efervescencia y justo cuando se asomó con fuerza, desde Puerto Rico, el nuevo ritmo del jala jala, creado por Roberto Roena, Pancho Cristal consideró que era necesario que sus protegidos incursionaran de lleno en la onda de moda.

Y lo hicieron con un sonido de excelente fidelidad, supervisado por los ingenieros Fred Weinberg y Rodrigo Zavala, con el cual Richie & Bobby conquistaron la cima con su “Jala Jala Y Boogaloo”, propiciando, tras su éxito arrollador, el lanzamiento del segundo volumen en 1968.

Ricardo, nacido en Brooklyn, y Bobby, oriundo de Hormigueros, Puerto Rico, configuraron una de las bandas más explosivas de la época y desafiaron a los bailadores del mambo de los años 60 con su música refrescante, dinámica e innovadora.

La popularidad de las grandes orquestas de Puente, Machito y Rodríguez mermaba y una nueva generación de aficionados se sintió atraída hacia la fusión del son y la guajira cubana con el pop, el soul, el funk rock y los rhythm & blues.

Sin embargo, el éxito más grande del disco no fue un boogaloo, sino el contagioso e irresistible corte “Richie’s Jala Jala”, en cuyas notas iniciales Ricardo reprodujo con su piano la métrica y las pulsaciones del ritmo creado por Roberto Roena con su campana. El arreglo, provisto de una estructuración armónica soberbia y en el cual las trompetas de Pedro Chaparro y Doc Cheatham desempeñaron una función protagónica, sofisticó y depuró el género popularizado por El Gran Combo en la Isla del Encanto.

El segundo corte en la secuencia es el boogaloo “Baby Don’t You Cry”, en el que Bobby y Richie, cuyos dúos son inigualables, cantan al unísono, haciendo galas Ricardo del fraseo afroamericano del soul y de la modalidad a go gó con Doc tocando un sólo acompasado al ritmo del boogaloo y a su variante del shing-aling.

“Colombia’s Boogaloo” es una de las composiciones que a través de su carrera inspirarán en el país suramericano. Su fusión de son montuno y boogaloo desemboca en “Stop, Look & Listen”, otro dúo energizante en la onda boogalolera.

El arrollador guaguancó “Lo Atara La Arache”, obra de Hugo González escrita en lengua ñañiga y con una alusión a los santos, colocó al binomio en un nivel superior a otros exponentes del boogaloo al demostrar que era capaz de tocar lo contemporáneo neoyorquino y fusionar con el jala jala lo tradicional cubano, pero con identidad propia.

El ritmo jala jala es recurrente en “Cabo E”, alusión a Changó y a otras deidades de la religión afrocubana. En su arreglo, tras el primer montuno, Ricardo reviste el mambo con una melodía clásica y más adelante se crece con un solo bien afincado.

“Gentle Rain”, un bossanova de Luis Bonfa, traducido al español por Pancho Cristal, recibe el tratamiento de bolero con sentimiento, donde Bobby demuestra su capacidad para el sentimiento del jazz, al tiempo que Pedro Chaparro y Ricardo complementan la interpretación con solos sublimes.

El mozambique fue otro ritmo que surgió en la década del 60, resultado de la fusión del mambo con la conga. No trascendió, pero Richie & Bobby demostraron que también lo podían cultivar con credibilidad, como demuestran en la composición que dedican al club 3 And 1. El disco finaliza con la descarga “Bomba Camará”, otra especialidad de Richie & Bobby.

Casi cuatro décadas después de su lanzamiento, es imperdonable que en sus presentaciones Ricardo Ray & Bobby Cruz se olviden del “Richie’s Jala Jala”.
El boogaloo pasó de moda y otras bandas, como las de Pete Rodríguez y Ralph Robles, desaparecieron de la escena. Pero en el 2006 Ricardo Ray y Bobby Cruz aún son reconocidos como Los Reyes de la Salsa.

Créditos:

Ricardo Ray – Piano
Pedro Chaparro – Trompeta
Adolphus “Doc” Cheatham –Trompeta
Russell “See” Farnsworth – Bajo
Mike Collazo – Timbales
Jose “Candido” Rodriguez – Timbales, Batería
Manuel González – Bongó
Harry Rodriguez – Bongó
Joaquín Dillonis – Congas

Cantantes – Ricardo Ray, Bobby Cruz, Chivirico Davila

Productor – Pancho Cristal
Ingeniero – Fred Weinberg
Ingeniero - Rodrigo Zavala

Escrito por Jaime Torres Torres