s

Ricardo Ray

Jala Jala Boogaloo Volume II

$1.50

Ricardo Ray

Jala Jala Boogaloo Volume II

$9.99 Album
$9.99 Album
$9.99 Album
Tin Marin
Musica Ye Ye
Aquel Dia
Mr. Trumpet Man
Iqui Con Iqui
More Richie
Que Se Rian
Las Caraqueñas

In 1968, Ricardo Ray and Bobby Cruz proved that lighting can indeed strike twice.
Volume II of "Jala, Jala Boogaloo” was just as successful as Volume I – so much so that it allowed the duo to leave the Alegre de Pancho Cristal label and sign a lucrative contract in 1969 with West Side Latino, the label that would release the band’s spectacular 1970 album, El Diferente.
Bobby Cruz was already an artist in his own right, neutralizing the influence of his mentor, Rafael Chivirico Dávila, the famous artist behind the LP Se Soltó, his debut with Morist Levy’s label Tico.
With Volume II of “Jala, Jala Boogaloo,” Bobby –a proud native of Hormigueros, a city in the southwest of Puerto Rico– proved that he was capable of moving prominently into the future, surviving the jala jala (the style created by Roberto Roena and the Gran Combo) and the boogaloo fever, whose indisputable champions were Pete Rodríguez and Johnny Colón.
His version of the guaguancó number "Las Caraqueñas," a tribute to the beauty of olive-skinned Venezuelan women, paved the way for his entry into the world of salsa in late 1970s.
His repertoire was diverse and varied enough to place him at the forefront of the most multifaceted vocalists of the Latin movement in the late 1960s.

Bobby Cruz’s popularity grew with his version of the ballad “Aquel Día,” a song with poetic undertones that reached enormous heights with vocals by Spaniard Raphael Martos. Later, Bobby would gain recognition as a crooner with his romantic ballads on the albums Canta Para Tí and Amor En La Escuela, both of which he recorded with Vaya Records.
However, in 1968, the industry grew tired of the jala jala, the boogaloo, and other Afro-Caribbean fusions, as evidenced by the style that the Reyes de la Salsa attempted to patent with its version of “Tin Marín,” the chorus of which inspired a well known children’s game of the time.
Just as in “Tin Marín,” the duo’s ability and genius to bring heat and flavor to arrangements with simple, frivolous lyrics is demonstrated in “Iqui Con Iqui,” the follow up to Jala Jala, structured in two movements with an emphasis on the second half of the boogaloo.
The greatest hit from Volume II of “Jala, Jala Boogaloo” was “Mr. Trumpet Man,” a song Richie and Bobby dedicated to their trumpet player, Adolphus Doc Cheatham, a jazz virtuoso who made a lasting impression on the band. There is no doubt that of the excellent trumpet players –such as Pedro Chaparro and Maelo Rodríguez– who passed through Los Durísimos, Doc was the best. In fact, he was the first jazz player who entered the salsa scene without losing his identity; he worked not only with Richie, but with Machito, Dámaso Pérez Prado, and many others.
Doc parted ways with Richie and Bobby when the pair decided to settle in San Juan. He was a musician trained in blues and bebop, both of which fascinated Richie. The symbiosis between the Brooklyn pianist and the Nashville trumpet player is evident on "Mr. Trumpet Man," an irresistible tour de force that toys with both boogaloo and jazz. Bobby scats, and Doc unleashes his onomatopoetic phrases on the trumpet in an energetic swing while the other band members feverishly repeat the chorus: We like the way he plays his trumpet.
Los Durísimos finalized the “Jala, Jala Boogaloo Vol II” album with “More Richie,” an exquisite number that showcases the jazz technique and know-how of salsa’s greatest pianist.

Credits

Ricardo Ray – Piano
Bobby Cruz – Vocals
Pedro Chaparro – Trumpet
Adolphus Doc Cheatham – Trumpet
Rusell S. Farnsworth – Bass
Mike Collazo – Timbal
Manuel González – Bongo
Joaquín Dillonis – Congo

Producer – Pancho Cristal
Original Liner Notes – Ralph Lew (English), Pancho Cristal (Spanish)

Written by Jaime Torres Torres
En 1968 Ricardo Ray & Bobby Cruz demostraron que un rayo puede caer dos veces en el mismo sitio.
El segundo volumen de “Jala, Jala Boogaloo” fue tan exitoso como el primero, tanto así que propició su salida del sello Alegre de Pancho Cristal para firmar en 1969 un lucrativo contrato con West Side Latino, disquera que en 1970 editó su espectacular álbum El Diferente.
Ya Bobby Cruz brillaba con luz propia, neutralizando las influencias de su mentor Rafael Chivirico Dávila, el intérprete más destacado del elepé Se Soltó, su debut con la casa Tico de Morist Levy.
Bobby, orgullo del pueblo de Hormigueros, localizado al suroeste de Puerto Rico, demostró con “Jala, Jala Boogaloo Vol II” que era capaz de proyectarse hacia el futuro con paso firme, sobreviviendo a la moda del jala jala, el ritmo creado por Roberto Roena con El Gran Combo, y a la fiebre del boogaloo, que tuvo como exponentes indiscutidos a Pete Rodríguez y Johnny Colón.
Su interpretación del guaguancó “Las Caraqueñas”, un homenaje a la hermosura de las trigueñas venezolanas, allana su incursión en la onda salsosa del umbral del 70.
Pero su artillería era demasiado diversa y variada, como para colocarlo a la vanguardia de los cantantes más polifacéticos del movimiento latino de fines de los 60.
Bobby Cruz se crece con una versión de la balada “Aquel Día”, con matices de poema sinfónico, que entonces alcanzaba gran resonancia en la voz del español Raphael Martos. Más adelante, recogería los frutos de su incursión como crooner de la balada romántica en los discos Canta Para Ti y Amor En La Escuela, ambos con Vaya Records.
Sin embargo, en pleno 1968 la industria descansaba en la popularidad del jala jala, el boogaloo y las fusiones derivadas del cruce con los patrones afrocaribeños, como se aprecia en el baile de la peregrina que los Reyes de la Salsa intentaron patentizar con su entrega de “Tin Marín”, cuyo estribillo inspiraron en un conocido juego infantil de la época.
Como en “Tin Marín”, la capacidad y el ingenio del binomio para impartirle calentura y sabor a arreglos de letras livianas e insustanciales es evidente también en “Iqui Con Iqui”, la secuela del éxito Jala Jala, estructurado en dos movimientos, con énfasis en la segunda parte en el boogaloo.
El éxito más grande de “Jala, Jala Boogaloo Vol II” fue “Mr. Trumpet Man”, la composición que Richie & Bobby le dedicaron a su trompetista Adolphus Doc Cheatham, un virtuoso del jazz que dejó huellas imborrables en su orquesta. No hay duda de que, a pesar de que por la banda de Los Durísimos desfilaron excelentes trompetistas como Pedro Chaparro y Maelo Rodríguez, Doc fue el mejor. De hecho, es el primer exponente del jazz que salta a la escena salsera sin perder su identidad, ya que no sólo trabajó con Richie sino que colaboró con Machito, Dámaso Pérez Prado y otros. Doc, quien se despidió de Richie y Bobby cuando el binomio decidió establecerse en San Juan, era un músico desarrollado en la tradición del blues y el be-bop, géneros que fascinaban a Richie. La simbiosis entre el pianista de Brooklyn y el trompetista nacido en 1905 en Nashville, Tennessee es evidente en “Mr. Trumpet Man”, un tour de force arrollador que se pasea entre el boogaloo y el jazz, en el que Bobby vocaliza unos scats brillantes y Doc repite sus frases onomatopéyicas con su trompeta, en un derroche de swing mientras sus compañeros repiten hasta la locura el estribillo We like the way he play his trumpet.
Para redondear “Jala, Jala Boogaloo Vol II”, Los Durísimos incluyeron la melodía “More Richie”, un exquisito despliegue de la técnica y el conocimiento del lenguaje jazzístico del pianista más grande de la salsa.

Créditos

Ricardo Ray – Piano
Bobby Cruz – Cantante
Pedro Chaparro – Trompeta
Adolphus Doc Cheatham – Trompeta
Rusell S. Farnsworth – Bajo
Mike Collazo – Timbales
Manuel González – Bongó
Joaquín Dillonis – Congas

Producción – Pancho Cristal
Notas Discograficas Originales – Ralph Lew (Ingles), Pancho Cristal (Español)

Escrito por Jaime Torres Torres