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Joaquin "Joe" Claussell

Hammock House Africa Caribe

$1.29

Joaquin "Joe" Claussell

Hammock House Africa Caribe

$9.99 Album
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African Fantasy (Joaquin Joe Claussell Remix)
Undeniable Love (Joaquin Joe Claussell Remix)
Mambo Mongo (Joaquin Joe Claussell Remix)
Chango (Joaquin Joe Claussell Remix)
Lucumi (Joaquin Joe Claussell Remix)
Exodus (Joaquin Joe Claussell Remix)
O Mi Shango (Joaquin Joe Claussell Remix)
Mi Congo Te Llama (Joaquin Joe Claussell Remi
Me Voy Ahora (Joaquin Joe Claussell Remix)
Una corta biografía de Joaquín “Joe” Claussell Joaquín “Joe” Claussell nació en Brooklyn, donde gracias a las profundas raíces musicales de su diversa y numerosa familia puertorriqueña, la música fue su refugio, su familia, su alimento, consuelo y escape. Su primer encuentro con el mundo de los DJs fue en su propio barrio, en las fiestas y reuniones de la asociación de su cuadra. Comenzó a coleccionar vinilo a la edad de 15 años, y su pasión por la música y el baile lo llevó desde Disco Inferno a CBGBs, al club alternativo Mudd Club, al más conocido Underground y al legendario Paradise Garage. Mientras vivía en el East Village a principios de los 90 se enamoró de la tienda de discos Dance Tracks, que era chill, pero a su vez era tecnológicamente impresionante. Formó amistad con el propietario, comenzando con él su carrera musical. Joe se convirtió en el DJ de la tienda y daba fiestas semanales que atraían un diverso y devoto grupo de amantes de la música. Tras la sugerencia del propietario produjo y realizó “Over”, su primera remezcla, y produjo “Awade”, su primera pista, la cual se convirtió instantáneamente en un clásico. Con el tiempo aprendió sobre el negocio de la música y se hizo cargo de la tienda. En 1996, en la parte posterior de Dance Tracks, Joe fundó Spiritual Life Music, su ecléctico sello disquero independiente. A la misma vez supervisó la creación de Ibadan Records con su amigo, el productor ejecutivo Jerome Sydenham. Las producciones del sello son fluidas - con ritmos africanos, brasileros, latinos y del medio oriente que se cruzan con los géneros musicales del disco, jazz, house, y la música electrónica. Está íntimamente involucrado en cada aspecto del proceso de la producción: música, composición, selección o creación del arte visual y diseño gráfico. Bajo sus sellos ha fomentado y producido artistas novatos. Su primer sencillo fue “Nothing’s Changed” de Ten City, seguido por piezas de Jephté Guillaume, Mateo & Matos, Slam Mode y Three Generations Walking. Su primer álbum propio de larga duración fue Language. Las grandes casas disqueras lo buscan para que colabore con ellas y remezcle piezas de artistas como Femi Kuti, Herbie Hancock, Beth Orton, Steward Mathewman (Sade), Cassandra Wilson, Diana Ross, y Manuel Göttschin. Sus remezclas han devuelto la vida a clásicos como “Aléjate”, de Héctor Lavoe y “Sangue De Beirona”, de Cesaria Evora. El renacimiento de la canción de Nina Simone “Feeling Good” se debe a la remezcla de Joe destacada en programas de televisión como Sex and the City, a la cual siguieron innumerables versiones. Ese año Joe Claussell también se unió a Francois K y a Danny Krivit para tocar en la legendaria fiesta dominical de baile Body & Soul. Durante seis años, los amantes de la música y el baile de la Ciudad de Nueva York y del resto del mundo acudían religiosamente para formar parte del singular viaje musical a través de los géneros classic, world, soul, disco, funk, y house. Las pistas fueron elevadas a un nivel infinitamente superior gracias a la sinergía de la presentación artística en vivo de cada DJ, y a la atención y creatividad de la multitud. Durante los últimos diez años Joe ha estado tocando música constantemente por todo el mundo, remezclando, produciendo y diversificándose dentro de otros géneros del mundo artístico. En Nueva York originó la fiesta Sacred Rhythm, diseñada para reunir artistas house con artistas que tocan en vivo en un ambiente íntimo. Pronto saldrá al aire su primer show de radio en el internet, titulado An Invitation to Openness, que está basado en su libertad de tocar lo que plazca en ese momento, en lugar de estar a la merced de los caprichos musicales de un público presente. Joe contempla a la humanidad y a sus tendencias desde una perspectiva distante pero envuelta. Intenta alcanzar la autonomía espiritual y creativa en su vida personal, y alienta a sus seres queridos a que utilizen sus recursos singulares para construir una sociedad en la cual el arte y la individualidad son fomentados y elogiados. Para aquellos que buscan realizar un viaje musical con el alma, los shows de Joe son una rara y codiciada oportunidad para hacerlo. Él posee la habilidad de conectarse con la gente que comparte su pasión por los ritmos de la vida a través de un lenguaje universal, lo cual los mantiene intrigados y sintonizados mientras escuchan, bailan y comparten su filosofía. Joe está envuelto actualmente en una variada serie de proyectos, pero podemos estar seguros de que su corazón y su alma están amarrados a cada uno de ellos, ya sea con su participación en Trembling Sensing Space con el director teatral Lidy Six, o en su remezcla titulada “Hammock House Africa Caribe” y su proyecto de producción para Fania/Código. Cada proyecto se comunicará en su propio lenguaje, con ritmos e ideas que sólo pueden ser el producto de una mente tan creativa como la suya. Y cada uno será tan interesante como para mantener a todos aquellos que creen conocerlo intrigados y atentos.Hammock House por Andy Battaglia Joaquín “Joe” Claussell proviene de una área de Brooklyn que pudiera considerarse como aquel Brooklyn idílico que es parte del imaginario colectivo. Creció a unas cuadras de la Quinta Avenida, una calle repleta que colinda con un barrio acogedor conocido como Park Slope. Día y noche, prácticamente sin cesar, la vida pasa como lo ha hecho durante años: el bullicio de los negocios es el mismo que siempre, los automóviles con altavoces exagerados se escuchan con su estruendo, ancianos caminan cuidadosamente por las aceras, madres que empujan los cochecitos de sus berreantes bebés, los delis de las esquinas que escupen gente que bebe soda de uva y raspa boletos de la lotería; robustas mujeres de por ahí, muchachos paseándose con impecables gorras de los Yankees, chicos con camisetas del tamaño de velas de barco. Negros, morenos, blancos, jóvenes, viejos, heterosexuales, gays, vagos, astutos, furtivos… Hay vida por todas partes en un balance maníaco y tranquilo. Joe nos muestra el lugar donde compró su primer disco, una pequeña tienda de la cual nos había hablado durante el almuerzo el día anterior. Somos un grupo de tres que estamos siguiendo a Joe por unos días para ver dónde vive y dónde hace lo que hace. El almuerzo fue en El Viejo Yayo, un restaurante latino que Joe frecuenta desde que era un niño y el cual sigue jurando es el mejor de toda la ciudad de Nueva York. La gente conversaba con los cocineros junto al mostrador y las sonrisas abundaban por todas partes. Ordenamos platillos que resultaron ser tan grandes que pudieran habernos alimentado por varios días. ¿Y estuvo bueno? Muy bueno: el arroz con frijoles estaba perfecto, el pollo al horno se caía del hueso, ¡y los plátanos fritos…! La tienda de discos fue otro acierto, pero se sintió como sacado de otra era, de otra mentalidad, y un tanto extraño. La tienda se llama The Record & Tape Center, el dueño es el mismo de toda la vida, ahora con 73 años, y no ha cambiado mucho desde que Joe compró su primera pieza musical cuando era un muchacho (de hecho, el álbum III, de Led Zeppelin). Varios CD de hace unos años atrás se encuentran en la vitrina, desvanecidos por el sol y cubiertos de polvo. Adentro abundan viejos ejemplares de vinilo: discos de The Five Saints, The Chi-Lites, Engelbert Humperdinck, The Rolling Stones, y montones de artistas cuyo trabajo reside en los surcos de viejos discos de 45. El lugar es un desastre y huele a sótano de abuelo. No es el tipo de establecimiento dirigido por meticulosos coleccionistas o quienes han aprendido a mover las cosas por Internet. Es simplemente una habitación grande, rara, y algo loca en Brooklyn, donde la música ha venido a acumularse por casi 40 años, y contando. Joe ojea la mercancía con ese movimiento de dedo y pulgar dominado mundialmente por los DJ que hurgan entre los cajones. No se asombra ante nada antes de irnos, pero luce feliz de sólo estar ahí, en busca de algo en un lugar donde pudiera encontrarlo. Está en casa, en el tipo de tienda vieja de discos en donde las obras maestras de Fania Records prosperaron inicialmente, en donde a veces todavía se esconden o hibernan o simplemente pasan el rato, esperando que alguien las escuche otra vez. — “Solíamos tocar toda esa música en casa. Poder ser parte de esto ahora, mirar las etiquetas de Fania dar vueltas en discos frente a mí… no puedo creer que tuve la oportunidad de trabajar en esto. Todavía me parece increíble”. Ese es Joe, quien habla sobre el año que pasó trabajando la música que forma parte de Hammock House. Habla sobre ella con un tono algo asombrado, reservado para un proyecto para el cual tuvo que escuchar su pasado y literalmente tuvo que sostener la historia en sus manos. ¿Alguna vez has visto un viejo carrete de cinta de estudio? ¿Lo has levantado, te has maravillado por su peso, te has mirado en el brilloso plástico negro que rodea su centro? Joe nos muestra uno que tiene en su oficina. Nos ha conducido por el puente de Brooklyn hacia el Bajo Manhattan, cerca del área de construcción del World Trade Center, donde alquila un espacio, en Tribeca, para Sacred Rhythm y Spiritual Life, dos sellos disqueros que ayuda a dirigir. Es también el hogar de un estudio personal en donde trabaja en preproducción y almacena lo que afirma – de manera muy convincente – es una colección de más de un millón de discos. Una pared entera llena de tablillas contiene innumerables clásicos: Miles Davis, Fela Kuti, Jimi Hendrix, un conjunto de grabaciones del aterrizaje de NASA en la luna, The History of the House Sound of Chicago. Pero hay algo en una maltratada caja de cartón que sostiene para nuestra inspección. Dentro, un carrete de metal envuelto por muchos pies de cinta magnética y una página a punto de desmoronarse de un “Reporte de pistas” de un día cualquiera de los años 70. Diferentes columnas numeradas están escritas con lápiz: “bajo”, “guitarra”, “saxofón”, “trombón”. Nombres garabateados aparecen en la esquina superior derecha, con unas notas crípticas que marcan otras partes importantes de lo que aparenta ser una caliente y complicada melodía latina. Es algo… increíble. “Cuando el mensajero vino con todas estas cajas, tuve una sensación así como de Indiana Jones cuando abre el cofre del tesoro y el brillo dorado de la luz le ilumina la cara. Fue algo milagroso que esto todavía anduviese por ahí, y la historia de todas estas cosas es maravillosa. Cuando abrí todos los multi-tracks, el placer de tener una orquesta entera de cuerdas de aquellos tiempos con la cual realmente se pudiera trabajar…” Ese es Joe de nuevo, a la deriva sobre un pensamiento que no puede terminar con palabras. Está hablando sobre la cantidad de cintas de archivo que consiguió, antiguas cintas de pistas del catálogo de Fania con secciones individuales que podían ser aisladas y vueltas a mezclar, reimaginadas, recombinadas. “Escuchaba esas canciones y pensaba ‘¿qué voy a hacer con eso?’. Muchas de ellas sonaban perfectas tal y como eran. Pero la mentalidad de la gente durante los 60 y 70, en cuanto a música, ellos creaban como artistas, con el alma, con el corazón. Tomaron por sentado mucha de la parte técnica. Hacían música sin pensar en las diferentes mezclas o en que alguien fuese a tocar su obra en el futuro, por lo que traté de mantener la integridad de lo que está ahí. Fania es algo sagrado para el patrimonio de Puerto Rico y Cuba y era importante que fuese puesto en buenas manos.” Joe se crió puertorriqueño en Nueva York – o específicamente nuyorican –, con toda la ardiente y burbujeante mezcolanza de identidad que ocurre cuando un muchacho crece con nueve hermanos y hermanas (y una batería compartida) en la turbulenta y trabajadora comunidad de Brooklyn. “Cuando pienso en mi hogar mientras crecía, abundaba más la música que el amor. Nos bombardeaban con música las 24 horas al día, los siete días de la semana, música de todos tipos: rock, los éxitos populares del momento, música africana. Nos la daban toda a la misma vez. Y la música latina volaba por todos lados, en el barrio, desde el sótano, a través de las ventanas, en los parques. Mi madre nos ponía al tanto de todas las canciones latinas”. — Lo que se escucha en Hammock House son más que simples mezclas. Cada tema fue abordado y armado de manera diferente, cada uno en sus propios términos. Como dice Joe, “Algunas canciones fueron editadas, otras fueron alargadas… muchas partes fueron regrabadas… algunas partes fueron grabadas encima de otras”. Ahora nos encontramos en un estudio de grabación en el Lower East Side de Manhattan. Está oscuro afuera, en una calle escondida en un barrio tosco y deslumbrante marcado por las arruinadas sinagogas judías y los bares boutique de moda. Joe está aquí para grabar con su hermano José, un célebre percusionista que defendió muchas de las partes de la batería en Hammock House. La sesión parece un evento familiar, que aparentemente es el caso dondequiera que va Joe (aún cuando sea él solo con tres extraños siguiéndolo a donde sea que vaya.) Ambos Claussell tienen audífonos puestos y congas entre las rodillas. José toca un síncope animado, gruñendo y tarareando mientras toca. Joe se balancea de lado a lado, perdido en la música mientras se le ocurre dónde van a caer las nuevas líneas de percusión. Ambos pasan gran parte del tiempo con los ojos cerrados bajo las brillantes luces de estudio, pero parecen ser capaces de verse el uno al otro, o al menos escucharse el uno al otro, mientras se abren camino dentro de un sonido que los dos aprendieron en su juventud. “El aspecto cultural de esto es el objetivo de la remezcla”, dice Joe. “Es un gran privilegio trabajar con la música de otros, especialmente cuando tiene el sabor de la época de cuando la música fue creada originalmente. Poder tocar estas viejas cintas y escuchar los extractos en los que se oye a alguien decir ‘primera toma’ mientras consumen cocaína o lo que sea que hiciera esa gente, es una bendición. Es profundo”. Joe mira hacia abajo un momento y de nuevo levanta la mirada. “¿Cuántos muchachos por ahí en la Quinta Avenida en Brooklyn hoy en día saben lo que era Fania? Quizás algunos de ellos escuchen esto y les guste. Así es que empieza la reacción en cadena”. NOTAS DE LAS PISTAS, CONTADAS POR JOE CLAUSSELL Lou Pérez, "African Fantasy" No conocía esta pista antes de comenzar este proyecto, pero inmediatamente me gustó la idea en el título de una “fantasía africana”. El objetivo de esta remezcla fue ofrecerle al escucha la sensación de entrar en una jungla en donde se abre un nuevo mundo. Históricamente, toda esta música se originó en Africa, y a través del movimiento del comercio de esclavos se propagó por diferentes partes del mundo. Fue importante para mí establecer sus raíces. Utilicé muchos sonidos naturales del bosque, de la selva y de animales para generar la sensación de estar entrando a algún sitio. Entonces viene la flauta y entran fuertemente la percusión y el piano, como una reunión tribal. Lo que mantuve del multi-track original fue la flauta y alguna percusión. Todo lo demás lo reproduje: los sonidos de la selva, más percusión… La historia comienza en África y cruza al nuevo mundo. Haga clic aquí para escuchar a Joe Claussell "African Fantasy" remix » Jaidene “Jai” Veda, "Undeniable Love" Esta canción en realidad no es del antiguo archivo. La producción es completamente original. La razón por la cual sugerí que la usáramos fue para darle a este proyecto un sentido legítimo de hoy, de algo nuevo y algo de ahora que cabe dentro de la idea de “hammock house”. Estaba trabajando con Jai Veda antes de empezar este proyecto y ésta es una canción con la que me conecté desde el inicio porque tiene una especie de estilo latino que complementa al resto. Entonces era sólo un demo; originalmente tenía un ritmo más tipo hip-hop, así que llamé a mi hermano José para que me ayudara a rehacerla con un ritmo más latino, y el resultado final es una historia en dos partes que viaja desde una a la otra. Jai se emocionó cuando le dije que iba a ser parte de esto. Haga clic aquí para escuchar a Joe Claussell "Undeniable Love" remix » Mongo Santamaría, "Mambo Mongo" Esta canción me fascina por completo. Solía tocar la versión original todo el tiempo hace años, pero no mucha gente la conoce, por lo que pensé que si este proyecto se trata de un DJ que expone al mundo a cierta música perdida o escondida, entonces tenía que usarla. Inicialmente la producción fue tan buena que en realidad no necesitaba nada, pero en mi intento original de reforzarla le añadí más percusión y líneas de piano eléctrico Rhodes para complementar los acordes Rhodes originales. Los nuevos sonidos de percusiones son mi hermano tocando al mismo tiempo que las partes originales de Santamaría, quien fue un gran percusionista cubano. Debido a que esto fue grabado a finales de los años 60, muchas secciones originales como esas fueron enterradas en la mezcla, quizás porque fueron producidas para escucharse caseramente. Haga clic aquí para escuchar a Joe Claussell "Mambo Mango" remix » Celia Cruz, "Changó" Celia Cruz es considerada la diosa de la música latina y afrocubana. De niño recuerdo que todos la admiraban. El ambiente que la rodeaba era muy profundo. Mi madre la amaba. Ésta es una canción en yoruba, la música religiosa africana. La original es muy minimalista: sólo una percusión 6/8 con Celia cantando/recitando sobre ella. Solamente intenté darle un perfil más moderno, con la adición del bajo y más percusión, ambos producidos por mi hermano, y algunos efectos de sonido en capas entretejidas con campanas, silbidos y kaba africana. Entonces traje a un pianista, Bennett Paster, quien tocó un rato, conversando y respondiendo a la música de manera rítmica y complementando realmente la melodía. ¡Es un monstruo! Haga clic aquí para escuchar a Joe Claussell "Changó" remix » Eddie Palmieri, "Lucumí" Eddie Palmieri… ¿qué se le puede hacer a su música? Esto es de un álbum que hizo en 1976 para Columbia. Todo ya estaba ahí, por lo que decidí hacer una remezcla más tradicional con él, como lo hacían en los años 70, cuando los que hacían las remezclas manipulaban las pistas existentes de los multi-tracks y reorganizaban partes que ya estaban ahí. Añadí alguna percusión, pero ya había bastante, y Palmieri tenía grandes músicos tocando con él. Además de ello, es uno de los pocos artistas latinos que utilizaban gran cantidad de retraso y reverberaciones, y traté de darle un aire de dub. Las guitarras tienen eco. Hay mucha reverberación para darle más espacio y lo que me gusta llamar freakiness. Haga clic aquí para escuchar a Joe Claussell "Lucumí" remix » Ray Barretto, "Exodus" La mayor parte de esta canción fue creada recientemente, y de nuevo mi hermano José tuvo mucho que ver con eso. Ray Barretto fue un músico muy especial en mi vida familiar, al igual que lo fue en el mundo de la música latina. Esta canción en particular no me vuelve loco, a menos que se trate de la versión de Bob Marley, pero hay algo en ella que me hizo seleccionarla. Quise convertirla en un homenaje a Ray y creé una introducción totalmente nueva. Todo hasta donde los acordes dicen “exodus” fue creado como homenaje. Quería que la gente sintiera el amor y el aprecio que todos sentimos por este hombre, y es por eso que tiene una introducción tan cósmica y espiritual. Ese es el despertar, y de ahí sigue a un canto yoruba, diciendo “gracias”. Una de las personas que cantan es Liliana Santamaría, la hija de Mongo. Yo hubiera podido tomado la parte de “exodus” y añadirle un kick, unos címbalos y unos teclados, y hacerla más tipo house. Pero mi hermano y yo tratamos de convertirla en algo que una mayor cantidad de gente pudiera apreciar, y algo que complaciera hasta al mismo Ray. Haga clic aquí para escuchar a Joe Claussell "Exodus" remix » Mongo Santamaría, "O Mi Shangó" Esta canción fue la última con la que trabajamos en este proyecto. En los viejos tiempos, cuando comencé a hacer remezclas, tomé esta pista del CD original y le hice una edición. Me gustó mucho y solamente quería alargarla, y me acuerdo que dije entonces, “Ojalá pudiera conseguir el multi-track de esto y hacer algo con él”. No me di cuenta de que estaba en el catálogo de Fania cuando comenzamos Hammock House. Después, cuando estábamos terminando, la escuché un día en mi iPod en un vuelo a Japón y pensé, “Hmmm, ¡quizás esta sí esté disponible!” Así es que llamé y pregunté, y resultó estar ahí, y me volví loco. Para esta versión llevé la canción de un estilo latino a uno de más afro-percusión. Añadimos algunos instrumentos de viento. Y así se siente más el ritmo house. Haga clic aquí para escuchar a Joe Claussell "O Mi Shango" remix » Eddie Palmieri, "Yoruba Chant" La única parte de esta canción que utilicé fue el principio. De ahí pasaba a un tipo de música de salón con la cual no podía hacer nada y rehicimos el resto. Llegó a mí como una pista en el multi-track de otra canción que había pedido, y cuando escuché la parte del canto pensé, “Con esto sí puedo hacer algo”. Del resto de la locura y la cuestión africana que andaba por otras partes pensé, “Ok, tiene que haber una pista tipo dance aquí”. Al final terminamos con una canción con una especie de sensación caribeña. Ismael Miranda, "Me Voy Ahora" Me tropecé con este tema mientras investigaba y escuchaba todos los CD reeditados de Fania al principio de este proyecto. Lo escuché en el carro una tarde de camino a hacerle el cambio de aceite, mientras conducía por Prospect Park West, y me enamoré de él. Era parte de una colección de baladas, y él canta sobre cómo va a dejar a su mujer. Su emoción, es obvio que compuso esta canción por una razón en particular. Realmente me impresionó. La producción entera ya era una belleza, y me pregunté qué podría hacer para llevarla a otro nivel. Las cuerdas ya estaban ahí, pero no se escuchaban de la misma manera que el original, por lo que creé una segunda parte en la composición que comienza como a los tres minutos. Utilizando solamente las cuerdas originales pude crear lo que me gusta imaginar como una producción puramente Claussell, sólo porque tratamos de hacer algo nuevo. Es el final perfecto. Haga clic aquí para escuchar a Joe Classuell "Me Voy Ahora" remix » LA MEZCLA Mi meta para el CD de mezclas fue la creación de un viaje épico que comienza en la madre patria (Africa) y se traslada a Nueva York. Quería hacer una mezcla futurista, en donde se crean historias con panoramas sonoros y tapices, y donde las transiciones sirven como introducciones para cada historia. Quería crear puentes mediante diferentes ritmos, y trabajé con mi hermano José y con otros percusionistas y músicos en el estudio para crear piezas que fluyeran entre sí. Quería generar la sensación de pasar, por ejemplo, de la idea del “ritmo” en una escena a otra escena de “amor”, en donde se puede sentir la emoción real del amor. La mezclé en vivo, con cuatro reproductores de CD, efectos y toca-cintas, y luego la llevé al estudio y le edité algunos de los niveles. Quise mezclarla en vivo para obtener una sensación más humana, para mantener la autenticidad de la textura de esta música, pues quería que reflejara el proceso de trabajar en este proyecto. Mirando hacia atrás, me enorgullece y agradezco el poder haber trabajado con música tan histórica, y música con la que crecí. UNA NOTA DE JOE Al despedirme, me gustaría informarle a aquellos interesados que no existe manera de que yo pudiese haber alcanzado esta meta de no ser por la ayuda de mi hermano José Claussell, el tecladista Bennett Paster, y por último, pero sin menos importancia, el ingeniero Fran Cathcart de Eastside Sound en Nueva York. Me quito el sombrero frente a Michael Rucker por su orientación con todo esto también. Agradecimiento Estoy aquí para darle las gracias a los siguientes individuos, sin los cuales ni la idea necesaria para concebir la producción de este concepto pudiese haber sido realidad. Fran Cathcart José Cochise Claussell Bennett Pastor Kanna Masatani Kamati Pinkston Brian Bacchus Dennis Pérez Gaspard Rojo Manny Díaz Jaidene Veda Atsuko Miyazaki (Coordinador en Japón) Jonathan Paul Claussell Cochise Jasper Claussell Bakki “Sora” Claussell Larry Claussell Joaquín “Jackie Claussell Dora “Momi” Claussell Joaquín “Papi” Claussell Manuel Claussell Mario Claussell Benny Claussell Zully Claussell Lynda Claussell Gloria Claussell East Side Sounds Studios El grupo entero de Código Music Group Y por último, pero no menos importante, el Sr. Michael Rucker, de un DJ a otro… ¡usted es el mejor! Gracias por su confianza en mi capacidad de poder hacer esto con usted. Con amor, respeto, ritmo y gratitud para todos, Joaquín Joe ClaussellHammock House By Andy Battaglia Joaquin "Joe" Claussell hails from a part of Brooklyn that could double as the setting for a fantastical sort of Brooklyn of the mind. He grew up a few blocks from 5th Avenue, a teeming thoroughfare on the edge of a homey neighborhood known as Park Slope. Day and night, pretty much ceaselessly, action happens as it has for ages. Businesses bustle as they did decades ago. Cars with souped-up speakers blare by. Old people shuffle down the sidewalk. Mothers push strollers with wailing babies inside. Corner delis spit out people sipping grape soda and scratching off lottery tickets: fat ladies from the around the way, cruising dudes in crisp new Yankees hats, young kids in T-shirts as big as sails. Black, brown, white, young, old, straight, gay, sketchy, crafty, shifty… There's life everywhere, in manic and tranquil balance. Joe wants to shows us where he bought his first record, a little neighborhood shop he'd told us about at lunch the day before. "We" is a group of three of us following Joe around for a few days, to see where he lives and where he does what he does. Lunch was at El Viejo Yayo, a Latin restaurant that Joe has been going to since he was a kid and continues to swear is the best in all of New York City. Locals sat chatting up the cooks at the counter, with lots of smiles going around. We ordered plates that wound up being big enough to feed each of us for days. Was it good? Very: the rice & beans were perfect, the pollo al horno -- or roast chicken -- fell right off the bone, and the fried plantains! The record shop was a different kind of good, an out-of-time, out-of-mind, bizarro kind of good. The store is called the Record & Tape Center, and it's still run by the same owner, now 73, who hasn't changed much at all since Joe bought his first piece of music there as a kid (a copy of Led Zeppelin's III, incidentally). A handful of CDs from a few years ago sit in the window, faded from the sun and covered with dust. Inside it's mostly old vinyl on display -- records by The Five Satins, The Chi-Lites, Engelbert Humperdinck, The Rolling Stones, and reams of artists whose work resides in the etched grooves of old 45s. The place is a mess and smells like a grandfather's basement. It's not the kind of record store run by meticulous collectors or movers who learn how to price things online. It's just a big, weird, slightly crazy old room in Brooklyn where music has come to accumulate for close to 40 years and counting. Joe flips through the stock, with that impressive finger/thumb motion mastered by crate-digging DJs the world over. He doesn't turn over anything of note before we have to go. But he looks happy simply to be there, searching for he doesn't know what in a place that just might have it. He's near home, in the kind of old record shop where masterpieces of the Fania Records catalog originally thrived -- and where they still sometimes hide or hibernate or just hang out, waiting to be heard again. --- "We used to jam all that music at home. To be part of it now, to watch Fania labels spin on records in front of me… I can't believe I had a chance to mess with this stuff. Even still it blows my mind." That's Joe, talking about the past year or so he spent working on the music that makes up Hammock House. He talks about it with a slightly awed tone reserved for a project for which he listened back to his past and literally held history in his hands. Have you ever seen an old studio-session tape reel? Ever picked one up, marveled at its weight, stared into the gleaming black plastic spooled around its center? Joe shows us one in his office. He's driven us over the Brooklyn Bridge to Lower Manhattan, not far from the sputtering construction at the World Trade Center. He rents space there, in Tribeca, for Sacred Rhythm and Spiritual Life, two labels he helps run. It's also the site of a personal studio where he works on pre-production stuff and stores some of what he claims -- quite convincingly -- is a collection of more than a million records. A whole wall's worth of shelves hold countless classics: Miles Davis, Fela Kuti, Jimi Hendrix, a set of recordings from NASA's landing on the moon, The History of the House Sound of Chicago. But it's something in a battered cardboard box that he's holding out for inspection. Inside is a round metal reel wrapped with many feet of rolled magnetic tape, and a crumbling "Track Report" sheet from some matter-of-fact day in the 1970s. Different numbered columns are written in with pencil: "bass," "guitar," "sax," "conga," "bone" (trombone, it turns out). A scrawl of names appears in the upper right-hand corner, with some cryptic notes marking other important parts of what seems to have been a rather hot and complicated Latin jam. It's kind of… incredible. "When the carrier came to my place with all these boxes, I had an Indiana Jones moment, like when he opens the treasure chest and the glow of gold light shines up on his face. It was miraculous that they were still around, and the history of all this stuff is just amazing. When I opened these multi-tracks up, the pleasure of having a full-on string orchestra from back in the day that you can actually work with…" That's Joe again, drifting off on a thought he can't quite complete with words. He's talking about the many archival tapes he got his hands on -- old multi-track tapes from the Fania catalog with individual parts that could be isolated and then remixed, reimagined, recombined. "I would listen to these songs and think what am I going to do to that?! A lot of them sounded perfect as they were. But the mentality of the '60s and '70s, when it came to music, people were just creating as artists—from the soul, from the heart. They took a lot of the technical stuff for granted. They were making music, not thinking about different mixes or anybody touching their art in the future. So I tried to keep the integrity of what’s there. Fania is very sacred to the Puerto Rican and Cuban heritage, so it was important that it get taken in by the right hands." Joe grew up Puerto Rican in New York -- or more precisely Nuyorican, with all the simmering, sweltering swirl of identity that comes to pass for a kid growing up with nine brothers and sisters (and a shared family drum set) in roiling, toiling Brooklyn. "When I think about my home growing up, more abundant than even love was music. We were bombarded with music 24-7, all kinds: rock, Top 40, African music. We were fed everything at once. And Latin music was flying all around, in the neighborhood, up from the basement, through the windows, in the parks. My mother would turn us on to all the Latin jams." --- What you hear on Hammock House are more than mere remixes. Each track was approached and assembled differently, each on its own terms. As Joe says, "Some songs were edited, some were time-stretched… many parts were re-recorded… some new parts were recorded on top." Now we're sitting in a recording studio on Manhattan's Lower East Side. It's dark out, on a side-street tucked away in a gritty/glitzy neighborhood marked by dilapidated Jewish synagogues and fashionable boutique bars. Joe is here to do some tracking with his brother Jose, a celebrated percussionist in his own right who augmented many of the drum parts on Hammock House. The session feels like a family affair, which seems to be the case wherever Joe goes (even when it's just him alone with three strangers following him around). Both Claussells are wearing headphones, with congas between their knees. Jose lays down some spirited syncopation, grunting and humming while he plays. Joe sways from side to side, lost in music while figuring out where the new drum lines will fit. Both spend much of their time beneath the bright studio lights with their eyes closed, but they seem to be able to see each other -- or at least hear each other as they work their way into a sound they both grew up learning. "The cultural aspect of this is what the entire point of remixing is all about," Joe says. "It's a great privilege to work on someone else's music, especially when it has the vibe from when the music was actually created. To play these old tapes and listen to all the excerpts with sounds of people saying 'Take 1' and snorting cocaine or whatever those guys were doing, you get blessed by that time. It's deep." He looks down for a while, then back up. "How many kids out here on 5th Avenue in Brooklyn now even know what Fania was? Maybe some of them might hear this and get turned on. That’s how the whole chain reaction happens." TRACK NOTES, AS TOLD BY JOE CLAUSSELL Lou Perez, "African Fantasy" I didn't know this track before I started on this project, but I immediately liked the idea in the title of an “African fantasy.” The point of this remix was to give listeners the sense that they were entering a jungle, where a whole new world opens up. Historically, all of this music originated in Africa and then, through the movement of the slave trade, found itself in different parts of the world. It was important to me to establish the root of it. I used a lot of natural forest, jungle, and animal sounds to give it a sense of walking in. Then a flute comes in, and then it goes heavy into percussion and piano -- like at a tribal gathering. What I kept from the original multi-track was the flute, some of the percussion. Everything else I reproduced: the jungle sounds, more percussion… The story begins in Africa and then crosses into the new world. Click here to listen to Joe Claussell "African Fantasy" remix » Jai Veda, "Undeniable Love" This song is actually not from the old archive. I produced it from scratch. My reason for suggesting we use it was to give this project a legitimate sense of today, of something new and something now that fits into the idea of "hammock house." I was working with Jai Veda before I started working on this project, and this is a song that spoke to me at the time I started, because it has a sort of Latin groove that complements the rest. It was just a demo then; it originally had more of a hip-hop rhythm, so I called in my brother Jose to help me revamp it into a more Latin-flavored rhythm, with the end result being a two-part story traveling from one into the other. Jai freaked out when I told her she was going to be on this. Click here to listen to Joe Claussell "Undeniable Love" remix » Mongo Santamaria, "Mambo Mongo" I absolutely love this song. I used to jam the original of this all the time back in the day, but not many people know about it. So I thought, if this project is about a DJ exposing certain lost or undiscovered music to the world, then I have to use this. It was such a great production originally that it really needed nothing. But from my original attempt to beef up the groove, I added more percussion and new Rhodes electric-piano lines to compliment the original Rhodes chords. The new hand-drums are my brother playing alongside the original parts by Santamaria, who was a great percussionist from Cuba. Because this was recorded in the late '60s, a lot of original parts like that were buried in the mix, I guess because they were produced more for home listening. Click here to listen to Joe Claussell "Mambo Mango" remix » Celia Cruz, "Chango " Celia Cruz is considered the goddess of Latin/Afro-Cuban music. As a kid, I remember how everybody really looked up to her. The vibe that surrounded her was really profound. My mother loved her. This is a song sung in Yoruba -- religious African music. The original is very minimal: just some 6/8-groove percussion with Celia singing/chanting over it. I just tried to give it a more modern edge, by adding a bass line and more percussion, both produced by my brother, and some sound effects layered and weaved throughout with bells, whistles, and African kaba. Then I brought in a piano player, Bennett Paster, who jammed for a while, having a rhythmic call-and-response conversation with the music and really complementing the melody. He's a monster! Click here to listen to Joe Claussell "Chango" remix » Eddie Palmieri, "Lucumi " Eddie Palmieri… what can you even do to his music? This is from an album he made in 1976 for Columbia. Everything was already there, so I decided to do a more traditional remix for this, kind of like they did in the '70s, where remixers would manipulate the existing tracks from the multi-tracks and rearrange parts that were already there. I added some percussion, but there was already a lot of percussion there, and Palmieri had such great musicians playing for him. Aside from that, he's one of the few Latin artists who used lots of delay and reverb, so I tried to give the whole thing a dub feel. The guitars are echoing, the horns are echoing. There's a lot of reverb, to give it more space and what I like to call freakiness. Click here to listen to Joe Claussell "Lucumi" remix » Ray Barretto, "Exodus" Most of this song was newly created, and again my brother Jose had a lot to do with it. Ray Barretto was such a special musician in my family life, as well as in the Latin music world. I'm not crazy about this song in particular, unless it's Bob Marley's version, but there was something about this that made me pick it. I wanted to make this a tribute to Ray, so I created a whole new intro. Everything up until the actual "Exodus" chords was created new as a tribute. I wanted people to feel the love and appreciation we all have for this man, so that's why it has such a cosmic, spiritual intro. That's the awakening, and then it goes into a Yoruba chant, saying "thank you." One of the people singing is Liliana Santamaria, who is Mongo Santamaria's daughter. I could have just taken the "Exodus" part and added a kick, a hi-hat, and some keyboards, and housed it up. But both my brother and I tried to make this something that more people could appreciate -- and that Ray himself would be happy with. Click here to listen to Joe Claussell "Exodus" remix » Mongo Santamaria, "O Mi Shango" This was actually the last track we worked on for this project. Back in the old days, when I first started doing remixes, I got this track from the original CD and did an edit of it. I really loved it, so I just wanted to extend it, and I remember saying then, "Man, I really wish I could get the multi-track for this and do something with it." I didn’t realize this was in the Fania catalog when we started on Hammock House. Then, near the end, it came up on my iPod one day on a flight to Japan and I thought, "Hmmm, maybe this is available!" So I called and asked, it turned out it was there, and I flipped out. For this version, I took the song from a Latin groove and gave it more of an Afrobeat feel. We got some horn players involved. And it feels kind of house-y with that four-on-the-floor beat. Click here to listen to Joe Claussell "O Mi Shango" remix » Eddie Palmieri, "Yoruba Chant" The only part of this song that I kept was the beginning. It went into some ballroom-dancing part that I couldn’t do anything with, so we re-did the rest. I came to it as a track that was on the multi-track reel of another song I had asked for, and I heard the chant part of it and thought, "Oh, I can do something with this." With all the rest of the craziness and all the African stuff going on elsewhere, I thought, "OK, we've got to have a dance track here." In the end we ended with a new tune with a Caribbean kind of feel. Ismael Miranda, "Me Voy Ahora" I stumbled upon this track while doing research and listening to all the reissued Fania CDs at the beginning of the project. I heard it in the car, driving down Prospect Park West on my way to get an oil change one afternoon, and I just fell in love with it. It was on a compilation of ballads, and he's singing about how he's leaving his woman. The emotion of it -- it's obvious he did this song for a reason. It really blew me away. The whole production of it was already beautiful, so I wondered what I could do to take it to a different level. The strings were in there already, but you couldn't hear them the same way in the original. So I created a second part to the composition that begins around the 3:00 mark. Using only the original strings, I created what I like to think of as a signature Joe Claussell production, just from us trying to do something new. It's a perfect ending. Click here to listen to Joe Classuell "Me Voy Ahora" remix » THE MIX My goal for the mix-CD was to create an epic journey that begins in the Motherland (Africa) to moves to New York. I wanted to do a futuristic mix, where stories are being created with soundscapes and tapestries, and segues work as introductions to each story. I wanted to create bridges through different rhythms, so I worked with my brother Jose, as well as other percussionists and musicians in the studio, to create parts that flow between. I wanted to create the feeling of moving from, say, the idea of "rhythm" in one scene into another scene of "love," where you can feel the actual emotion of love. I mixed it live, with four CD players, effects, and reel-to-reel, then took it into the studio and tightened up some of the levels through editing. I wanted to mix it live so you get more of a human feel from it, to stay true to the texture of this music. And I really wanted it to reflect on the process of working on this whole project. Looking back, I'm honored and grateful to get to work on such historical music -- and music that I grew up with. A NOTE FROM JOE Upon exiting, I would like for those who are interested to know that there would have been no way I could achieve such a journey if it wasn’t for the help of my brother Jose Claussell, keyboardist Bennett Paster, and, last but not least, engineer Fran Cathcart of Eastside Sound in New York. My hat goes off to Michael Rucker for his guidance with all of this as well. Gratitude I’m here to thank the following individuals to whom without, even the thought needed to conceive the production of this concept would not be realized. Fran Cathcart Jose Cochise Claussell Bennett Pastor Kanna Masatani Kamati Pinkston Brian Bacchus Dennis Perez Gaspard Rojo Manny Diaz Jaidene Veda Atsuko Miyazaki (Japan Coordinator) Jonathan Paul Claussell Cochise Jasper Claussell Bakki “Sora” Claussell Larry Claussell Joaquin “Jackie Claussell Dora “Momi” Claussell Joaquin “Papi” Claussell Manuel Claussell Mario Claussell Benny Claussell Zully Claussell Lynda Claussell Gloria Claussell East Side Sounds Studios The Entire Codigo Music Group And last but not least: Mr. Michael Rucker, from one DJ to another… You are the best! Thank you for your trust in my ability to do this with you. With Love, Respect, Rhythm and Gratitude to All Joaquin Joe Claussell