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Richie Ray/Bobby Cruz

El Sonido de la Bestia

$1.50

Richie Ray/Bobby Cruz

El Sonido de la Bestia

$8.99 Album
$8.99 Album
$8.99 Album
El Relajo
Juan En La Ciudad II
Solo Una Vez Mas
Pa Tra Y Pa Tra
Eres Tu
Salvalo
El Sonido De La Bestia
The year was 1970. A group of friends and I were preparing the final dance for my class’ high-school graduation ceremony at the Academia Santa Mónica de Santurce, scheduled to take place in May 1971. It was a time when the boricua dancer was considered conservative if he liked salsa, and go-go if he liked the various North American musical offerings inundating Puerto Rico. There were many discussions about which musical groups would be chosen to liven up this significant occasion, and I remember there was cause for celebration when two important salsa bands were selected. One was headed by a young percussionist and dancer by the name of Roberto Roena, the other by an incredible pianist who had captivated my musical interest: the New York boricua Ricardo Maldonado, known by his stage name, Richie Ray. Back then, the band was enjoying enormous, otherworldly success with their “Sonido bestial,” one of my favorite albums of all time. It is interesting that fate has led me to review “El sonido de la Bestia,” an album borne of salsa, with a Christian twist. First, I think it is important to talk about the origins of the name Richie Ray. It was actually bass player Bobby Cruz who went to ask Richie and Ray Maldonado’s parents to let the brothers join his New York band. Richie (who was only 13 at the time), Ray, and bassist Bobby Cruz fronted the band. Eventually, Richie, Ray and Bobby Cruz lost the comma and became Richie Ray and Bobby Cruz. Of course, Ray Maldonado continued to be an integral part of the band. However, it is also important to explain how Richie and Bobby found themselves at a spiritual crossroads. “Nothing we were doing before made us happy,” they said to me in an interview for La Prensa several years ago. “The road, the women... these things weighed us down. That was when we started looking for God.” This search brought them the peace and happiness they had been longing for, and the Sonido bestial of Richie Ray and Bobby Cruz is now gospel. The salsa band was also one of the first to document their journey to Jesus Christ. In one of the tracks from the successful “Sonido bestial,” the intense “Juan en la ciudad,” Ray and Cruz discuss the changes in their lives, hearts, and souls on their new path. In songs like El relajo, Juan en la ciudad, Sólo una vez más, Pa’trá y Pa’trá, Eres tú, Sálvalo, and El sonido de la Bestia, Richie and Bobby praise the Creator and save lives. After more than two decades on the salsa scene, the musicians have found their true calling, and now the salsa of Richie Ray and Bobby Cruz serves God. Richie and Bobby also told me that an interview they did with famed Venezuelan disk jockey Phideas Danilo Escalona had a lasting impact on the name of the musical genre salsa. Richie told me that Escalona interviewed the pair before one of their concerts in Venezuela, and asked them what they called the music they played, since it was possessed of such strong classical, rock, and jazz influences. Ray answered, “The music I play is like ketchup.” Escalona asked him, “Like ketchup?” Ray answered, “Yes. It’s something that adds flavor to your meal.” And so, introducing the orchestra, Escalona said, “And now, the salsa of Richie Ray and Bobby Cruz.” Upon their arrival to New York, the musicians told Jerry Masucci about their experience. Masucci, who was looking for an act to promote the wide variety of musical genres that comprised the sound of Fania on the international market, immediately made up his mind. The rest.... is salsa. Clearly, these musicians have served both Afro-Caribbean music and Jesus Christ very well. “El sonido de la Bestia” is indisputable proof of that. Produced by: Richie Ray and Bobby Cruz Mix: Ray Barretto Engineer: Irv Greenbaum Photography: Jorge Pardo Posse Design: Irene Perlicz Written by Juan Moreno Velázquez Era el año 1970. Un grupo de amigos trabajábamos en los preparativos del baile de graduación de mi clase graduanda de la escuela superior la Academia Santa Mónica de Santurce, a efectuarse en mayo de 1971. Era una época donde el bailador boricua era considerado conservador, si le gustaba la salsa, o go gó si le gustaba de las variadas ponencias musicales norteamericanas que inundaban a Puerto Rico. Fueron muchas las discusiones para escoger las agrupaciones que amenizarían esta importante ocasión y recuerdo que fue motivo de alegría cuando dos importantes orquestas salseras fueron escogidas. Una era liderada por un joven percusionista y bailarín de nombre Roberto Roena, la otra por un increíble pianista que había cautivado mi interés musical, el neoyoboricua Ricardo Maldonado, conocido musicalmente como Richie Ray. En aquél tiempo la orquesta tenía un gran éxito radial “Sonido bestial”, uno de mis temas favoritos de todos los tiempos. Es interesante que el destino me haya permitido escribir sobre esta producción, “El sonido de la Bestia” la cual parte del sonido establecido por la producción salsera, esta vez con una dirigida a la temática cristiana. En primera instancia me parece que es importante analizar la procedencia del nombre de Richie Ray. La realidad es que fue el bajista Bobby Cruz quién fue a pedir permiso a los padres de los hermanos Richie y Ray Maldonado para que ellos formaran parte de un grupo que estos formaban en la ciudad de Nueva York. Richie, que sólo tenía 13 años, Ray, y el bajista Bobby Cruz lideraban la agrupación. De tanto Richie, Ray y Bobby Cruz eventualmente el nombre perdió la coma y se convirtió en Richie Ray y Bobby Cruz. Por supuesto, Ray Maldonado continúa como parte integral de la orquesta. Pero también es importante el expresar como Richie y Bobby se encontraron una encrucijada espiritual en su camino. “Nada de lo que hacíamos antes nos hacía felíz”, manifestaron en una entrevista que les hice para el diario La Prensa hace varios años. “La calle, las mujeres, eran situaciones que añadían peso a nuestra vida. Fue entonces que ambos comenzamos a buscar de Dios”. La búsqueda les trajo la felicidad y la paz que añoraban y el sonido bestial de Richie Ray y Bobby Cruz está ahora bajo el servicio del evangelio. Este binomio también fue una de las primeras agrupaciones en la salsa, que marcó el paso del camino a la conversión a Jesucristo. Utilizando uno de los temas del exitoso “Sonido bestial”, el profundo tema “Juan en la ciudad”, Ray y Cruz presentaron el nuevo cambio en vida, alma y corazón en “El sonido de la Bestia” y se lanzaron en su nuevo sendero. Con temas como El relajo, Juan en la ciudad, Sólo una vez más, Pa'trá y Pa'trá, Eres tú, Sálvalo y El sonido de la Bestia, Richie y Bobby alabaron al Creador y también salvaron vidas. Luego de más de dos décadas en la salsa, los salseros encontraron su verdadero llamado y ahora la salsa de Richie Ray y Bobby Cruz sirve al Señor. Por cierto, Richie y Bobby también me contaron que una entrevista que les hiciera el afamado locutor venezolano Phideas Danilo Escalona tuvo mucho que ver con el nombre del género musical, la salsa. Richie me contó que Escalona les entrevistó antes de un concierto en Venezuela y les preguntó cómo ellos denominaban su ponencia musical donde los elementos musicales antes mencionados se mantenían en clave con la rítmica de los sonidos afro caribeños. Ray le contestó que su música era como el “ketchup” algo que se le echaba a la comida para darle sabor. ¿Cómo una salsa?, preguntó Escalona, a lo que asintió Ray. Al presentar a la orquesta Escalona dijo, “ahora con ustedes la salsa de Richie Ray y Bobby Cruz”. A su llegada a Nueva York, los músicos le contaron a Jerry Masucci sobre su experiencia. Masucci, que buscaba un nombre para mercadear en el mercado internacional la amplia variedad de géneros musicales que componían el sonido de la Fania, de inmediato resolvió su dilema. El resto es salsa. Sin duda estos músicos han sabido servir bien, tanto a la música afro antillana como a la luz de Jesucristo que ilumina sus vidas. “El sonido de la Bestia” es una prueba indiscutible. Produced by: Richie Ray and Bobby Cruz Mix: Ray Barretto Engineer: Irv Greenbaum Photography: Jorge Pardo Posse Design: Irene Perlicz Escrito por Juan Moreno Velázquez