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Hector Lavoe

El Sabio

$1.29

Hector Lavoe

El Sabio

$9.99 Album
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El Sabio
Plazos Traicioneros
Noche De Farra
Para Ochum
Alejate
Llore
Ceora

Nineteen eighty was a high-intensity news year. In December, John Lennon was shot. The month before, President Jimmy Carter, who had announced the United States’ boycott of the Olympics in Moscow and who was struggling with the Iranian hostage situation, lost the election to former actor Ronald Reagan. Earlier in the year, Mayor Edward I. Koch crossed the Brooklyn Bridge with thousands of New Yorkers during the 11-day transit strike. Archbishop Oscar Romero was killed by gunmen while celebrating mass in San Salvador, and in Puerto Rico Luis Muñoz Marín, the island’s first elected governor, died.

Back in New York, Comedian Richard Pryor was badly burned while freebasing cocaine and Fania Records releases Héctor Lavoe’s “El Sabio”, his sixth solo recording. By then, Lavoe was already known as “El Cantante,” having made the Ruben Blades tune a top-selling, come-back hit for himself. His band was busy working and traveling, yet Lavoe still was not happy. His emotional instability and drug addictions fueled unpredictable behavior that had fans flocking to his concerts just to see if he would make an appearance.

Following in the musical style of Comedia, El Sabio turns a piece of folk wisdom into a danceable platform, punching up the power through a line of charging brass leading to Lavoe’s defiant verses to “El Sabio”, an impertinent boastful snob. This is a confrontational song full of Lavoe’s bravura—recounting rivalries wrapped in hypocrisies. Sporting the similar tinge of strings as many Fania productions of this time,
“El Sabio “sports Lavoe vocally wrestling with what is paradoxically an arrogant, smart alec version of a paper alter ego. It seems that composer Tito Rodriguez wrote the tune tailored to Lavoe rather than as a jab at a rival.

Luis Marquetti’s bolero “Plazos Traicioneros” falls on Lavoe like rain from the sky. Smooth, melodic and seamless and fused with emotional sentiment, it is a laid back break from the rest of the dance tunes. “Noche de Farra” gets an updated New York beat on this otherwise laid back cha cha cha style popularized by La Sonora Matancera in the 1950s. However, here Lavoe redefines the usual Cuban style of “soneando,” bringing to it a very rustic Puerto Rican attitude, making it more rhythmic, than melodic in style. Evoking phrases from Ismael Rivera, Lavoe’s “chachaguele” slips in between the spaces even changing Farra’s original chorus of: “Vamos echar un pie, que queremos ver, otra vez gozar, el sabroso son” to “Vamos echar un pie que quiero bailar, vamos a echar un pie que quiero gozar.”

“Para Ochun” y “Yemaya” goes back to the African basics evoking the saints of the Ifa’s Regla de Ocha in a call-and-response coro to these two deities. It departs from the traditional, replacing the sonero with the various instruments alternatively taking turns soloing the verses. Lavoe enters more than halfway through the tune giving praises to the santos, chanting phrases of empowerment and conversing with the gods. A trombone and trumpet duet dance through the final mambo before Lavoe comes in with vocal flowers for the spirits while a trumpet colors the rhythmic foundation.

“Alejate” continues Lavoe’s taste for singing songs of rejection and outright condemnation of women. Literally translating to Get away from me, I don’t love you anymore, “Alejate” makes it evident where Lavoe stands. His crystal clear diction is punctuated here by street Spanglish digs, “dame un breake, un chance,” ala Maelo style displaying Lavoe’s “Russian roulette” gamble with the thug life. But from a dancer’s point of view, it’s hard to let go of this one. A tasty piano solo interspersed by violins with a finale that features soaring trumpets makes this number elegant and hard-core all at once.

José Febles’ “Llore” turns the tables on Lavoe, outing his vulnerability. Lavoe is as convincing in his emotion when revealing a hurt and self-effacing man as he is trying to front as a heartless womanizer. Another danceable number driven by a tight percussive engine, catchy coro and Lavoe’s clear tenor.

The instrumental “Ceora” by Lee Morgan seems to have been dropped in as a filler. Even if it wasn’t, it’s sweet samba, jazzy feel leaves one in a sober and reflective mood. No hard-core Lavoe soneos, Pulpo’s vampy guajeos, or percussive thunder here. This one forces you to kick your feet up, lean back and just dream.

Album Credits

Executive Producer - Jerry Masucci
Musical Director - Jose Febles
Producer - Willie Colón

Eddie Montalvo - conga
Edgardo Reyes - timbales
Jose Mangual – bongoes
Luis Mangual - bongoes
Danny Rosado - bass
Eddie Rivera - bass
Prof. Joe Torres - piano
Gilberto “Pulpo” Colon - piano & fender Rhodes
Ray Maldonado - trumpet
Puchi Boulong - trumpet
Harry D’Aguiar - trombone
Reynaldo Jorge – trombone
Papo Vasquez – trombone
Willie Colón - trombone, vocals (bckgr), chorus
Milton Cardona - vocals (bckgr), chorus

Special thanks to:

Sal Cuevas
Tony Jimenez
Luis “Perico” Ortiz
Danny Rosado
Ray Maldonado
Jose Rodriguez

Written by Aurora Flores
Mil novecientos ochenta fue un año de noticias muy intensas. En diciembre, John Lennon fue asesinado de un disparo. El mes anterior, el presidente Jimmy Carter, quien había anunciado que los Estados Unidos boicotearía los Juegos Olímpicos de Moscú y quien había luchado contra la situación de rehenes iraníes, perdió la elección ante el ex actor Ronald Reagan. A principios de ese año, el alcalde Edward I.Koch cruzó el puente de Brooklyn con miles de neoyorquinos durante la huelga de transporte de 11 días. El Arzobispo Óscar Romero fue asesinado por un pistolero, mientras celebraba misa en San Salvador y, en Puerto Rico, moría Luis Muñoz Marín, el primer gobernador electo de la isla.

De vuelta en Nueva York, el comediante Richard Pryor sufría graves quemaduras mientras cocinaba un combinado de cocaína y Fania Records lanzaba El Sabio de Héctor Lavoe, su sexta grabación en solitario. Por entonces, Lavoe ya era conocido como “El Cantante”, que había hecho del tema de Rubén Blades un súper ventas y un éxito que marcaba su retorno. Su orquesta estaba ocupada con trabajo y giras; sin embargo, Lavoe no estaba contento. Su inestabilidad emocional y su adicción a las drogas encendieron un comportamiento impredecible, que tenía a los fanáticos congregándose en sus conciertos sólo para ver si haría una aparición.

Siguiendo en el estilo musical de Comedia, El Sabio convirtió a una pieza de sabiduría folclórica en una plataforma bailable, atizando la fuerza a través de una línea de bronces cargados, que conducen a los versos desafiantes de Lavoe a El Sabio, un presuntuoso jactancioso e impertinente. Este es un tema confrontacional lleno de la bravura de Lavoe-que narra rivalidades cubiertas de hipocresías. Haciendo alarde del tono similar de las cuerdas, como muchas producciones de Fania de ese tiempo, El Sabio hace alarde de la lucha vocal de Lavoe con una versión sabelotodo arrogante e inteligente de un alter ego de papel. Parece que el compositor Tito Rodríguez escribió el tema a la medida de Lavoe, más que como una estocada a un rival.

El bolero de Luis Marquetti, “Plazos Traicioneros”, cayó sobre Lavoe como lluvia desde el cielo. Suave, melódico, sin cortes y fusionado con un sentimiento emocional, es una pausa relajada entre el resto de los temas bailables. “Noche de Farra” obtiene un pulso de Nueva York actualizado en este estilo cha cha chá, de otro modo relajado, popularizado por La Sonora Matancera en los años cincuenta. Sin embargo, aquí Lavoe redefine el usual estilo cubano del “soneando,” trayéndolo a una actitud puertorriqueña muy rústica, que lo hace en un estilo más rítmico, que melódico. Evocando frases de Ismael Rivera, los trozos de “chachaguele” de Lavoe entre los espacios, incluso cambian el coro original de Farra: “Vamos echar un pie, que queremos ver, otra vez gozar, el sabroso son” a “Vamos echar un pie que quiero bailar, vamos a echar un pie que quiero gozar.”

“Para Ochún” y Yemanya vuelve a lo esencial africano, evocando a los santos de la Regla de Ocha de Ifa en un coro pregunta-respuesta a esas dos deidades. Parte de lo tradicional, reemplazando al sonero con los distintos instrumentos, tomando turno, en forma alternativa, para hacer solos en los versos. Lavoe entra a más de medio camino en el tema, haciendo alabanzas a los santos, cantando frases de otorgamiento de poder y conversando con los dioses. Un dúo de trombón y trompeta, danzan durante el último mambo, antes de que Lavoe entre con el floreo vocal para los espíritus, mientras una trompeta colorea la base rítmica.

“Aléjate” continúa con el gusto de Lavoe por cantar canciones de rechazo y abierta condena a la mujer. Al traducir literalmente “Get away from me, I don’t love you anymore” (aléjate de mí, ya no te amo), “Aléjate” hace evidente la postura de Lavoe. Aquí, su dicción clara como el cristal, es puntuada por sus observaciones callejeras irónicas en Espanglish, “dame un breake, un chance,” al estilo de Maelo, que exhibe el juego de “ruleta rusa" de Lavoe con la vida del hampa. Sin embargo, desde el punto de vista de un bailarín, es difícil dejarla pasar. Un sabroso solo de piano intercalado por violines, con un final que presenta trompetas ascendentes, hace a este número elegante y absoluto, de repente.

“Lloré” de José Febles, ajusta cuentas con Lavoe, dejando en evidencia su vulnerabilidad. Lavoe es tan convincente en su emoción, cuando revela a un hombre herido y auto destruido, como lo es cuando trata de afrontar a un mujeriego sin corazón. Otro número bailable, guiado por un motor percutor, un coro pegajoso y la clara voz de tenor de Lavoe.

El tema instrumental “Ceora” de Lee Morgan, parece haber sido colocado como relleno. Aún, si no lo fuese, es una samba dulce, con un sentimiento jazzístico que lo deja a uno en un estado grave y reflexivo. En esta pieza no está presente ninguno de los soneos de Lavoe, ni los seductores guajeos del Pulpo o los estruendos de percusión. Esta pieza lo fuerza a uno a cruzar las piernas, seguir el compás, echarse hacia atrás y sólo soñar.

Creditos

Productor Ejecutivo - Jerry Masucci
Director Musical - Jose Febles
Productor - Willie Colón

Eddie Montalvo - conga
Edgardo Reyes - timbales
Jose Mangual – bongo
Luis Mangual - bongo
Danny Rosado - bajo
Eddie Rivera - bajo
Prof. Joe Torres - piano
Gilberto “Pulpo” Colon - piano & fender rhodes
Ray Maldonado - trompeta
Puchi Boulong - trompeta
Harry D’Aguiar - trombon
Reynaldo Jorge – trombon
Papo Vasquez – trombon
Willie Colón - trombon, coro
Milton Cardona - coro

Agradecimientos especiales:

Sal Cuevas
Tony Jimenez
Luis “Perico” Ortiz
Danny Rosado
Ray Maldonado
Jose Rodriguez

Escrito por Aurora Flores