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Richie Ray/Bobby Cruz

El Bestial Sonido

$0.99

Richie Ray/Bobby Cruz

El Bestial Sonido

$7.92 Album
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Sonido Bestial
Senora
No Tin Pena
La Vimari
Guaguanco Triste
Fire and Rain
Cha Cha Huele Chango
Volver
El Bestial Sonido is the best album in the catalogue of music by Ricardo Ray and Bobby Cruz. It is a must-have for fans of Los Durísimos. Most would agree that in its early New York days, the orchestra saw some of the finest musicians of salsa and jazz. Trumpeters Adolphus Doc Cheatham and Pedro Chapparo, and timbal player Mike Collazo are excellent examples. What is truly indisputable is that the most astounding lineup of the Richie Ray Orchestra was the very one that recorded "El Bestial Sonido" in 1971, confirming what everybody already knew: the best instrumentalists in the history of salsa have been Puerto Rican. El Bestial Sonido de Ricardo Ray & Bobby Cruz is a classic because of the orchestra’s masterful and irresistible interpretations, Bobby Cruz and Miki Vimari’s vocals, and the band’s successful repertoire, which was certainly one of the most stimulating and perfectly balanced of all time. It was musical success that consecrated Richie as the most multifaceted pianist, arranger, composer, and orchestra director of his genre. You only need to hear the first bar of Sonido Bestial to appreciate Richie’s savvy in creating a tapestry of rhythms combining the jala-jala, guaguancó, jazz, and classical music in a solo that evokes the influences of formal European music, with ingenious variations on the melodies of Stravinsky and Bach. Aside from achieving cultural transcendence by integrating distant musical forms, El Bestial Sonido is an album with unquestionable sociological value. In 1971, the country was tormented by the boricua blood being spilled throughout Vietnamese jungles in a conflict that enshrouded hundreds of Puerto Rican families in grief and polarized the country on the question of whether to support the United States in the Vietnam War. Richie Ray and Bobby Cruz strived to console their boricua brothers with the song “Guaguancó Triste” by Rubén Blades. This is a song of hope, with an exceptional arrangement that combines the guaguancó, classical music, the boogaloo, the bomba, and the jala-jala. Even today, the lyrics strike a chord in the hearts and minds of the boricua people: Para ti traigo mi guaguancó Triste es su canto sabor a llanto y a soledad. Puedo oír ecos de un pregonar que hablan de penas y de esperanzas lloran por la tierra mía porque se lleven contentos... At a time when many criticized the superficiality of salsa, Richie and Bobby proved with Blades' composition that they could use music to make people dance – or to make them reflect on life. Another great example is the band’s version of a ballad with hints of soul, blues, and bolero: "Fire and Rain" by James Taylor. Interestingly, this is one of the first songs in the band’s repertoire that alludes to God, the Supreme Being, to whom they would dedicate their talents officially in 1976, beginning with the album Rican/Struction Señor asómate y contempla mi afán Tendrás que ayudarme a otro día afrontar Sólo en mis sueños tengo tranquilidad Es un martirio volver a despertar... However, like other great musicians of the time, Richie and Bobby also paid homage to yoruba deities on countless occasions and, prior to their transformation, they paid tribute to the Saint with Pablito El Indio Rosario’s guaguancó number “Cha cha huele Changó,” at a time when musicians were trying to survive in an atmosphere of jealousy, lies, and hypocrisy. The contributions from Mañengue Hidalgo on the congas, Manolito González on the bongo and hand bell, and Charlie on the timbal are extraordinary. With El Bestial Sonido, Richie and Bobby also stepped to the forefront by being the first to adapt romantic ballads to the genre. One example is Joan Manuel Serrat’s popular song “Señora,” which the band performed without montuno or a refrain. In the band's version, Bobby, a singer influenced by Rafael Chivirico Dávila, reaffirmed –as he did in "Fire and Rain"– that he could shine in other genres. His duet with Miki Vimari in the bolero version of the immortal tango number “Volver” by Carlos Gardel and Alfredo Lepera confirms this. Bobby’s countermelody is exquisite, and in the first few bars of both “Volver” and “La Vimari,” Miki –who had previously collaborated with the band on the albums In Orbit and El Diferente– captures a sensual bossanova that leads into a beautiful son. After Richie's experiments with female vocalists such as Nydia Caro and Carmen Soto, it was clear that Miki was the singer this orchestra had been looking for. Thirty-five years after its original release, El Bestial Sonido de Richie Ray & Bobby Cruz is a must-have, an album worthy of the attention of music lovers around the world. Most importantly, it is an album radio stations should play for younger generations to enjoy. Credits Ricardo Ray: Piano, arrangements, chorus, countermelody Bobby Cruz: Lead vocals, chorus, arrangements Miki Vimari: Vocals, chorus Ismael “Cocolía” Rodríguez: First trumpet Ismael “Maelo” Rodríguez: Second trumpet Manolito González: Bongo, cowbell, timbalitos José “Mañengue” Hidalgo: Conga Charlie “El Pirata” Cotto: Timbals Mike “El Che” Amitin: Bass Recording Director: Johnny Pacheco Producer: Ricardo Ray y Bobby Cruz Recorded at: Ochoa Recording, San Juan, P.R. Engineer: Pedrito Mixed by: Fred Weinberg Original Cover Photo: Maurice Seymour Original Cover design: Izzy Sanabria Written by Jaime Torres Torres “El Bestial Sonido” es el mejor disco de la trayectoria de Ricardo Ray & Bobby Cruz. Es un album obligado para los fanáticos de Los Durísimos. Nadie duda que durante sus primeros años de trayectoria en Nueva York por la orquesta de Richie Ray desfilaron los mejores músicos de la salsa y el jazz. Los trompetistas Adolphus Doc Cheatham y Pedro Chaparro, junto al timbalero Mike Collazo, son buenos ejemplos. Lo que sí resulta indiscutible es que la versión más aplastante de la orquesta de Richie Ray fue precisamente la que grabó “El Bestial Sonido” en 1971, confirmando –como se sabe- que los instrumentistas de mayor virtuosismo en la historia de salsa han sido puertorriqueños. El Bestial Sonido de Ricardo Ray & Bobby Cruz es un clásico por la magistral e irresistible interpretación colectiva de la orquesta, por las vocalizaciones de los cantantes Bobby Cruz y Miki Vimari y por su exitoso repertorio, ciertamente uno de los más excitantes y mejor balanceados de todos los tiempos. Fue el suceso musical que consagró a Richie como el pianista, arreglista, compositor y director de orquesta más polifacético de su género. Baste escuchar el primer corte “Sonido bestial” para apreciar la sapiencia con que Ricardo combina, como una acuarela de ritmos, los patrones del jala-jala, el guaguancó, el jazz y la música clásica, con un solo que evoca las influencias del repertorio formal europeo, con variaciones muy ingeniosas de las melodías de Stravinsky y Bach. Aparte de su trascendencia cultural al integrar formas musicales distanciadas hasta entonces, El Bestial Sonido es un disco de un valor sociológico incuestionable. En pleno 1971 el pueblo era atormentado por la sangre boricua derramada en las selvas vietnamitas en un conflicto que cubrió con el manto del luto a cientos de familias puertorriqueñas y polarizó al país en torno a la discusión de si debía favorecer o desfavorecer la guerra de Estados Unidos contra Vietnam. Richie Ray y Bobby Cruz intentaron consolar a sus hermanos boricuas con la composición “Guaguancó triste” de Rubén Blades. Un canto de esperanza, en un arreglo excepcional que combina el guaguancó, la música clásica, el boogaloo, la bomba y el jala jala, cuya letra hoy resuena fuerte en la conciencia boricua. Para ti traigo mi guaguancó. Triste es su canto sabor a llanto y a soledad. Puedo oír ecos de un pregonar que hablan de penas y de esperanzas lloran por la tierra mía porque se lleven contentos... En una época en que muchos criticaron la salsa por su pobre contenido, Richie & Bobby demostraron con la canción de Blades que se podía tocar para bailar y para reflexionar sobre la vida. Otro buen ejemplo es la versión de la balada con matices del soul, el blues y el bolero “Fire & Rain” de James Taylor, curiosamente una de las primeras canciones de su repertorio en que aluden a Dios, el Ser Supremo al que a partir de 1976, ya de manera oficial, consagrarían sus talentos con el lanzamiento del disco “Reconstrucción”. Señor asómate y contempla mi afán Tendrás que ayudarme a otro día afrontar Sólo en mis sueños tengo tranquilidad Es un martirio volver a despertar... Sin embargo, Richie & Bobby, como otros grandes músicos de la época, también le cantaron a las deidades yorubas en una decena de ocasiones y, previo a su tranformación, con el guaguancó “Cha cha huele Changó” de Pablito El Indio Rosario le rindieron honor al Santo en un tiempo en que los músicos intentaban sobrevivir en un ambiente de mucha envidia, mentira e hipocresía. La ejecución percusiva de Mañengue Hidalgo en las congas, Manolito González en el bongó y la campana y de Charlie en el timbal es extraordinaria. Con El Bestial Sonido Richie & Bobby también marcharon a la vanguardia al ser los primeros que adaptaron a su género éxitos de la balada romántica, como la popular “Señora” de Joan Manuel Serrat, una versión sin montuno y estribillo donde Bobby, un cantante que se desarrolló influenciado por Rafael Chivirico Dávila, reconfirma –como lo demostró en “Fire & Rain”- que posee el sentimiento y el fraseo para brillar en otros géneros. Su dúo con Miki Vimari en la versión bolerística del inmortal tango “Volver” de Carlos Gardel y Alfredo Lepera así lo sustenta. La segunda voz de Bobby es exquisita y Miki, quien ya había colaborado en los discos In Orbit y El diferente, demuestra no sólo en “Volver” sino en “La Vimari”, en sus primeros compases una sensual bossa nova que desemboca en un sabroso son, que después de los experimentos de Richie con féminas como Nydia Caro y Carmen Soto, era la cantante y corista que necesitaba la orquesta. 35 años después de su lanzamiento, pues, El Bestial Sonido de Richie Ray & Bobby Cruz es un disco obligado digno de la atención de los melómanos del mundo. Y lo más importante, un álbum merecedor de la difusión de los medios radiales para el provecho de las nuevas generaciones. Créditos Ricardo Ray: piano, arreglos, coros y segunda voz Bobby Cruz: vocalista principal, coros, arreglos Miki Vimari: vocalista y coros Ismael “Cocolía” Rodríguez: 1 trompeta Ismael “Maelo” Rodríguez: 2 trompeta Manolito González: bongó, cencerro y timbalitos José “Mañengue” Hidalgo: congas Charlie “El Pirata” Cotto: timbales Mike “El Che” Amitin: bajo Director de grabación: Johnny Pacheco Producido por: Ricardo Ray y Bobby Cruz Grabado en: Ochoa Recording, San Juan, P.R. Ingeniero: Pedrito Mezcla por: Fred Weinberg Foto original de carátula: Maurice Seymour Diseño original da caratula: Izzy Sanabria Escrito por Jaime Torres Torres