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Joe Cuba

Anthology

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Joe Cuba

Anthology

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$16.98 Album
Do You Feel It ? (Remix)
Hey Joe, Hey Joe
Bang! Bang!
El Pito (I'll Never Go Back to Georgia)
My Man Speedy!
Psychedelic Baby
A Thousand Ways
Ain't It Funny What Love Can Do
Swinging Mambo
Wabble Cha
I'm Insane
Ariñañara
Macorina
Y Joe Cuba Ya Llegó
Boom Boom Lucumí
A Las Seis
Remember Me
Joe Cuba's Mambo
To Be With You
Hecho Y Derecho
Componte Cundunga
Pregón Cha Cha
Como Ríen
Jimmie's Jump
Bochinchosa
Mujer Divina
This Is Love
Mambo Of The Times

The Joe Cuba Sextet recorded countless hits across the decades, each embodying the soul of Spanish Harlem and capturing the sounds of the first generation of New York Puerto Ricans. With hustler instincts, Joe and his band—originally consisting of Jimmy Sabater on timbales and vocals, Tommy Berrios on vibes, Nick Jiménez on piano, Roy Rosa on bass (replaced early on by Jules Cordero), and Willie Torres on vocals—reinvented the Latin sound several times over. There’s little doubt that salsa owes its swagger and swing to Joe Cuba. Joe’s pride for his neighborhood spilled over into his playing, made his sound contagious, and birthed a movement reflective of Spanish Harlem’s vibrant soul. Joe’s unique childhood gave him a cross-cultural perspective that would later imbue his music. Born to Puerto Rican parents struggling to survive the Great Depression, a young Gilberto Navarro (later, Calderón) and his brother grew up in foster care with a White, English-speaking family on Staten Island. After five years, Joe and his brother were reunited with their mother, Gloria, in Spanish Harlem, where he first heard Spanish being spoken. Rediscovering his language and roots at such a young age gave Joe a special appreciation of his heritage. New to the hood, Joe earned his stripes sliding hard into makeshift bases while playing stickball on the concrete of 116th Street—they would run away from police in the back-ally canyons of Spanish Harlem when games would get broken up; they would chill on stoops in the evening and kick game to the girls from around the way. He started his music career at the end of his stickball career: “I broke my leg sliding into second base, and I was in a cast for a while. So a friend of mine lent me his conga, and I would practice to Machito records.” Like many aspiring Latino musicians in the U.S. at that time, Joe found inspiration in the Cuban-born Latin jazz legend Machito, but growing up next door to the scene’s future talent also helped. “There were a lot of musicians on my block,” he said. “Santo Miranda, Negrito Pantoja, and Sabu Martinez, these guys would hang out on the block and motivate me.” When Sabu Martinez took a job in Hollywood, Joe replaced him and became the conguero for La Alfarona X, New York City’s first Puerto Rican trumpet conjunto. It was a short stint (Sabu eventually came back to claim his spot in the band), but Joe got a taste of what it was like to be a musician: “If you were a regular guy, the girls would just walk by, but if you were playing an instrument and singing a coro, they’d stop! And then you could rap to them.” The band gained momentum after sonero José “Cheo” Feliciano replaced Willie Torres in 1958. Cheo’s swingin’ and smooth singing in Spanish complemented Jimmy Sabater’s crooner-style English vocals, giving the band appeal to both English and Spanish audiences. “Cheo had a thick accent; that’s when they put me in to sing in English,” Jimmy remembers. “Cheo would sing one bolero in Spanish, and I would sing one in English.” It was this combination that made the sextet’s Seeco Records debut, Steppin’ Out, a crossover hit. Laced with hits like “A las Seis” and “To Be With You,” Steppin’ Out displayed the band’s bilingual versatility and dual shades of Nuyorican soul. The band perfected their bilingual harmony with “Bang! Bang!” the monster hit that inspired Latin soul and boogaloo, striking a chord with New York’s growing bilingual Puerto Rican community. Gritty and slightly offbeat, “Bang! Bang!” was a tour of Harlem put to music. The love for home and the swagger that the Joe Cuba Sextet brought to their music inspired the same pride, love, and attitude in younger musicians. For all his pride, Joe never took all the credit for salsa himself. He recognized the work put in before him and the contributions of his peers: “In the ’50s, our music broke out, especially when Rodríguez, Puente, and Machito started opening doors downtown at the Palladium; and then I came along with my sound, and Eddie [Palmieri] came with his trombone, and Pacheco started Fania; we were building.” More than his innovation to New York Latin music, Joe will always be remembered for the love he brought to his music. For him, fame was secondary; representing his barrio and the joy of playing were enough. - Liner notes by Kristofer Ríos El Sexteto de Joe Cuba grabó innumerables éxitos a través de las décadas, cada uno representando el alma de Spanish Harlem y capturando los sonidos de la primera generación de puertorriqueños neoyorquinos. Con sus instintos bravos, Joe y su banda—la cual consistía originalmente de Jimmy Sabater en los timbales y vocalización, Tommy Berrios en el vibráfono, Nick Jiménez en el piano, Roy Rosa en el bajo (reemplazado poco después por Jules Cordero), y el vocalista Willie Torres—reinventaron el sonido Latino una y otra vez. No cabe duda de que la salsa le debe su vaivén y su swing a Joe Cuba. El orgullo que Joe sentía por su barrio contaminó su forma de tocar, convirtió su sonido en algo contagioso, y dio a nacer un movimiento que reflejaba el alma vibrante de Spanish Harlem. La niñez particular de Joe le proporcionó una perspectiva intercultural que más tarde impregnaría su música. Hijo de padres puertorriqueños que luchaban por sobrevivir la Gran Depresión, el joven Gilberto Navarro (más adelante Calderón) y su hermano crecieron en el hogar de acogida de una familia blanca de habla inglesa en Staten Island. Al cabo de cinco años, Joe y su hermano fueron reunidos con su madre Gloria en Spanish Harlem, donde por primera vez escuchó el idioma español. El descubrir nuevamente su idioma y sus raíces a tan temprana edad causó que Joe adquiriese una gran apreciación por su herencia. Siendo nuevo en el barrio, Joe se dio a respetar deslizándose en bases improvisadas mientras jugaba béisbol callejero en el cemento de la calle 116—huían de la policía en los enormes callejones de Spanish Harlem cuando se interrumpían los juegos; en la noche se sentaban en los escalones de los apartamentos y piropeaban a las muchachas del área. Comenzó su carrera musical al terminar su carrera como jugador: “Me rompí la pierna deslizándome en segunda base, y tuve puesto un yeso por un tiempo. Así que un amigo me prestó su conga y yo practicaba siguiendo los discos de Machito”. A igual que muchos músicos latinos aspirantes de esa época en los Estados Unidos, Joe encontró su inspiración en Machito, leyenda cubana del jazz latino, pero también le ayudó el criarse al lado de futuros talentos del género. “En mi cuadra había un montón de músicos”, dijo. “Santo Miranda, Negrito Pantoja y Sabú Martínez, esos tipos pasaban el rato conmigo en la cuadra, y me motivaban”. Cuando Sabú Martínez consiguió trabajo en Hollywood, Joe lo reemplazó y se convirtió en el conguero de La Alfarona X, el primer conjunto de trompetas puertorriqueño de Nueva York. El puesto no duró mucho tiempo (Sabú regresó eventualmente a reclamar su lugar en la banda), pero Joe pudo saborear lo que era ser músico: “Si tú eras un tipo regular, las muchachas simplemente te pasaban por el lado, pero si tocabas un instrumento y cantabas en un coro, ¡paraban! Y entonces sí podías conversar con ellas”. La banda ganó impulso luego de que el sonero José “Cheo” Feliciano reemplazara a Willie Torres en 1958. La manera suave y sutil de Cheo al cantar en español complementaba el estilo crooner en inglés de Sabater, lo cual gustaba tanto a las audiencias de habla hispana como las de habla inglesa. “Cheo tenía un acento bien fuerte; fue entonces cuando me pusieron a cantar en inglés”, recuerda Jimmy. Cheo cantaba un bolero en español, y yo cantaba uno en inglés”. Fue esta combinación la que causó que Steppin’ Out, el debut del sexteto con Seeco Records, fuera un éxito en los mercados de ambos idiomas. Con temas como “A las Seis” y “To Be With You”, Steppin’ Out demostró la versatilidad bilingüe de la banda y el doble matiz del alma nuyorican. La banda perfeccionó su armonía bilingüe con “Bang! Bang!”, el rotundo éxito que inspiró el soul latino y el boogaloo, alcanzando a la creciente comunidad bilingüe puertorriqueña de Nueva York. Áspera y levemente fuera de ritmo, “Bang! Bang!” era una vuelta por Harlem hecha música. El amor por el hogar y la actitud que trajo a su música el Sexteto de Joe Cuba inspiraron el mismo orgullo, amor y actitud en los músicos más jóvenes. A pesar de su orgullo, Joe nunca tomó todo el crédito por la creación de la salsa. Reconoció todo el trabajo que se llevó a cabo antes que el de él, y los aportes de sus compañeros. “En los años 50 nuestra música estalló, especialmente cuando Rodríguez, Puente y Machito comenzaron a abrir puertas en el downtown en el Palladium, y entonces llegué yo con mi sonido, y Eddie [Palmieri] llegó con su trombón, y Pacheco fundó a Fania. Estábamos construyendo”. Más que por su innovación a la música latina de Nueva York, Joe será recordado siempre por el amor que le trajo a su música. Para él, la fama era tema secundario; representar a su barrio y el placer de tocar eran suficiente. Notas de portada: Kristofer Ríos