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Alegre All Stars

Alegre All Stars Play Jazz

$1.29

Alegre All Stars

Alegre All Stars Play Jazz

$9.99 Album
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Ay Camina Y Ven
Peanut Vendor
Kako Y Palmieri
Perdido
El Sopon
Bobby, Bajo Y Clarinete
Para Ti
Yumbambe
Lagrimas Y Tristezas
Manteca
Before Jerry Masucci and Fania, there was Al Santiago and Alegre. Albert Santiago Alvarez (February 23, 1932 – December 9, 1996) was a teenage tenor saxophonist who played in his father Alfredo's big band, as well as the Bartolo Alvarez Orchestra - led by an uncle who also ran the famed Casa Latina record store in New York's East Harlem. Inspired by a similar interest, Al opened a record store called Casa Latina Del Bronx in 1951, on Brook Avenue. By 1955, Al had moved it to the corner of Westchester, Prospect and Longwood Avenues, where it became known as Casa Alegre. "I used to work for Al," recalls composer and record store owner Mike Amadeo. "He had the most incredible sense of humor, and was the kind of person who would give you the shirt off his back. The musicians loved him. Al had great ideas about promoting the store, and it eventually became more popular than his uncle’s.” It didn’t hurt that a new, young crop of musicians that included Johnny Pacheco, Ray Barretto, Orlando Marín, Manny Oquendo and Charlie and Eddie Palmieri lived near the store and frequented it. Forming a partnership with the Jewish owner of the clothing store next to Casa Alegre, Ben Perlman, Al founded Alegre Records in 1956 for the sum of $750. Early releases included the first recordings by timbalero Kako and Joe Cotto. In 1960, Al released the first charanga album by flute player Johnny Pacheco. It sold over 100,000 copies in less than six months - establishing the label as a force to be reckoned with. Through the popularity of his store, Al had access to an unprecedented network of musicians. Inspired by the Cuban jam session (descarga) albums that the Panart label had put out in the late '50s, Al decided to release his own version of the same concept. In an interview published in Dr. Vernon Boggs' book Salsiology, Al stated: “I was familiar with the Panart releases - the hippest Latin jazz thing that I had ever heard in my life. I decided to bring my bandleaders together, form a band, and fill the missing spots with the best musicians from the groups that I had under contract.” The result was one of the most influential series of recordings in the history of Afro-Cuban music. For the first time, we hear the magic of trombonists Barry Rogers and Mark Weinstein; timbaleros Kako, Willie Rosario and Orlando Marín; tenor saxophonist José ‘Chombo’ Silva; bassist Bobby Rodríguez and his tocayo (namesake) clarinetist Bobby Rodríguez; conguero Frankie Malabe; trumpet players Pedro ‘Puchi’ Boulong, Ray Maldonado and Roy Román; vocalists like Cheo Feliciano, Willie Torres, Rudy Calzado, Chivirico Dávila and Víctor Velázquez; vibist Louis Ramírez; musical director Charlie Palmieri on piano; and a host of other soloists in true descarga fashion. Uptempo numbers like Moisés Simón’s “El Manicero,” Juan Tizol’s “Perdido,” and Heny Alvarez’s “Kako Y Palmieri” got the free-form Alegre treatment - exploding with solos that became models of creativity for subsequent generations of musicians. Al’s sense of humor was evident in his decision to record the banter between musicians and use it as the intros for each individual track. This feeling of bonhomie was passed on to the audience that Al brought into the studio to inspire the musicians. You can hear it on “Para Ti,” “Ay Camina y Ven,” “Bobby Bajo y Clarinete,” and the great soneos on “El Sopón,” “Yumbambe,” and the Willie Torres tour-de-force bolero “Lágrimas y Tristezas.” The collection closes with a classic burner, the All Stars' version of Chano Pozo’s mambo-jazz “Manteca.” Al sold Alegre in 1966, but continued working in the industry as a producer until his untimely death. The Alegre All Stars recordings are his most lasting contribution to the history of Latin music - testimony to his creative genius. I can imagine Al, looking down from heaven, saying: Estoy buscando a Kako - Where is Kako? Liner notes written by Bobby Sanabria Antes de Jerry Masucci y la Fania, estaban Al Santiago y Alegre. Albert Santiago Alvarez (23 de febrero, 1932 – 9 de diciembre, 1996) era un adolescente precoz que tocaba el saxo tenor en la orquesta de su padre Alfredo, y también con la Bartolo Alvarez Orchestra. Este último era un tío que además tenía la famosa disquería Casa Latina en la zona del este de Harlem en Nueva York. Motivado por un interés parecido, Al abrió en 1951 una disquería llamada Casa Latina Del Bronx en la avenida Brook. En 1955, Al había trasladado su negocio a la esquina de las avenidas Westchester, Prospect y Longwood - bajo el nombre de Casa Alegre. "Yo trabajé con Al", recuerda el legendario compositor y dueño de disquería Mike Amadeo. "Tenía un sentido del humor increíble y era el tipo de persona que se quitaba la camisa para dártela. Los músicos lo adoraban. Al tenía muchas ideas sobre cómo promover la disquería, y eventualmente fue más popular que el negocio de su tío". También ayudaba el hecho de que una nueva generación de músicos como Johnny Pacheco, Ray Barretto, Orlando Marín, Manny Oquendo y Charlie y Eddie Palmieri vivían cerca del local y lo frecuentaban. Al formó una sociedad con Ben Perlman, un judío que era dueño de una tienda de ropa ubicada al lado de la disquería. Con $750, fundaron Alegre Records en 1956. Los primeros lanzamientos incluyeron grabaciones del timbalero Kako y Joe Cotto. En 1960, Al lanzó el primer disco de charanga de Johnny Pacheco. Vendió 100,000 copias en seis meses, dándole notoriedad a la disquera. A través de la popularidad de su tienda, Al tenía acceso a un impresionante caudal de músicos. Inspirado por los discos de descargas cubanas que había lanzado la compañía Panart en los años '50, Al decidió lanzar su propia versión de este concepto. En una entrevista con el Dr. Vernon Boggs para el libro Salsiology, Al comentó: "Conocía los discos de Panart, y me pareció que eran las grabaciones de jazz latino más brillantes que había oído en toda mi vida. Se me ocurrió la idea de juntar a todos mis directores de orquesta, formar una agrupación y llenar los puestos vacantes con los mejores músicos de las bandas que habían firmado contrato conmigo". El resultado fue una de las series de grabaciones más importantes en la historia de la música afrocubana. Por primera vez, uno tenía la oportunidad de escuchar la magia de los trombonistas Barry Rogers y Mark Weinstein; los timbaleros Kako, Willie Rosario y Orlando Marín; el saxo tenor de José ‘Chombo’ Silva; el bajista Bobby Rodríguez y su tocayo, el clarinetista Bobby Rodríguez; el conguero Frankie Malabe; los trompetistas Pedro ‘Puchi’ Boulong, Ray Maldonado y Roy Román; los cantantes Cheo Feliciano, Willie Torres, Rudy Calzado, Chivirico Dávila y Víctor Velázquez; el vibrafonista Louis Ramírez; el director musical Charlie Palmieri en el piano; y otros músicos como solistas - en el espíritu clásico de la verdadera descarga. Número bailables como “El Manicero” de Moisés Simón, “Perdido” de Juan Tizol y “Kako Y Palmieri” de Henry Alavarez recibieron el tratamiento libre de la Alegre - con solos descollantes que se convirtieron en modelos de creatividad para futuras generaciones de músicos. El sentido del humor de Al se manifestó al decidir que las charlas entre los músicos fueran grabadas y usadas como introducciones en los diversos temas. Ese sentimiento bonachón fue transmitido al público que Al invitaba al estudio de grabación para inspirar a los músicos. Se puede escuchar en temas como “Para Ti”, “Ay Camina y Ven”, “Bobby Bajo y Clarinete” y el gran trabajo de los soneros en “El Sopón”, “Yumbambe” y el bolero “Lágrimas y Tristezas” - con una magistral interpretación de Willie Torres. La colección termina con un tema clásico - la versión de la All Stars del mambo-jazz "Manteca" de Chano Pozo. Al vendió Alegre en 1966, pero continuó trabajando en la industria como productor, hasta su muerte. Las grabaciones de la Alegre All Stars son su contribución más duradera a la historia de la música latina - testimonio de su genio creativo. Desde el paraíso, Al debe seguir diciendo con una sonrisa las palabras inmortales de la Alegre - "estoy buscando a Kako". Comentarios discográficos por Bobby Sanabria