Vamonos Pa’l Monte es una de las grabaciones más importantes de Eddie Palmieri, quien sin duda, fue uno de los principales pianistas latinos de la segunda mitad del siglo XX. También fue un muy aclamado compositor, arreglista, productor y líder de orquesta. En 1969, después de varios álbumes, muy influyentes, con su legendaria orquesta, La Perfecta, Palmieri se embarcó en una nueva fase de su viaje creativo. Formó grupos especiales en una sesión de grabación, incluidos antiguos miembros de su orquesta, grabando éxitos como Justicia (1969) y Superimposition (1970). Sin embargo, la culminación de este período creativo fue su conocido Vámonos Pa’l Monte (1971).
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Vamonos Pa’l Monte es una de las grabaciones más importantes de Eddie Palmieri, quien sin duda, fue uno de los principales pianistas latinos de la segunda mitad del siglo XX. También fue un muy aclamado compositor, arreglista, productor y líder de orquesta. En 1969, después de varios álbumes, muy influyentes, con su legendaria orquesta, La Perfecta, Palmieri se embarcó en una nueva fase de su viaje creativo. Formó grupos especiales en una sesión de grabación, incluidos antiguos miembros de su orquesta, grabando éxitos como Justicia (1969) y Superimposition (1970). Sin embargo, la culminación de este período creativo fue su conocido Vámonos Pa’l Monte (1971).
Palmieri es considerado el arquitecto de la Salsa progresiva. Aunque está sólidamente basado en la tradición musical afro-cubana, Palmieri se caracterizó por estar siempre empujando los límites musicales. Con La Perfecta, Palmieri experimentó con una primera línea flauta/trombón. Entre 1969 y 1971, Palmieri continuó utilizando su característico sonido agresivo con el trombón, pero agregó una instrumentación original para crear nuevos colores, texturas y armonías musicales. En Vámonos Pa’l Monte, Palmieri continuó con su orquestación poco convencional para la salsa, al agregar el saxo barítono (Ronnie Cuber), el órgano (Charlie Palmieri), la batería completa (Nick Marreno) y el piano eléctrico (el mismo Palmieri). El efecto musical total es muy impactante, cada vez que las capas que forman las líneas de contrapunto (moñas/pequeñas líneas de mambo improvisadas) se construyen sobre la sección rítmica.
Dos características comunes e interesantes de las grabaciones de Palmieri, entre 1969 y 1971, son los prominentes elementos de jazz, que van en aumento y el carácter rebelde de la música y letras. Palmieri fue alcanzado por el desorden político del momento, reflejando, a menudo, en su música sus sentimientos al respecto. Como resultado, sus grabaciones, a menudo, tenían declaraciones políticas en contra de la pobreza y la injusticia, como queda en evidencia en Vámonos Pa’l Monte. La primera canción, Libertad Lógico, proclama que la libertad es la respuesta lógica (racional) y desafía a cualquiera a quitársela (“no me la quites a mí”). El cáracter rebelde de Palmieri también se refleja en su música. El baterista Nicky Marrero ha destacado que el uso de Palmieri del tambor militar fue hecho a propósito para emular un arma de fuego. Lo que es más, el carácter eléctrico violento y la tonalidad agresiva de la música es una prueba de una actitud no conformista. Según el percusionista Bobby Sanabria, La Libertad Lógico se convirtió en “un himno para los jóvenes puertorriqueños como yo.”
El tema homónimo del álbum Vámonos Pa’l Monte es más que una invitación para los latinos de la ciudad para ir a una fiesta rural. Como explica Ismael Quintana, legendario sonero (cantante) y co-autor del tema: “La letra tiene que ver con tratar de salir adelante con las injusticias en el mundo. Significaba deshacerse de esta locura y de tanta negatividad en la que vivimos y vámonos a las montañas.” Esta canción es considerada un clásico de todos los tiempos de la música latina. Quintana agrega: “De todas las canciones que grabé con Eddie Palmieri, ésta tiene que ser la más influyente. Este tema era tocado y pedido en todas partes que íbamos en Latinoamérica.”
Para muchos, Vámonos Pa’l Monte es mucho más memorable, ya que en la canción se unía el hermano mayor de Eddie, Charlie Palmieri. Los hermanos Palmieri tenían carreras independientes y por esa razón las oportunidades de tocar juntos eran escasas. En Vámonos, se juntaron para una vehemente conversación al piano, con Eddie en el piano eléctrico y Charlie en el órgano. Vámonos Pa’l Monte tiene un hipnótico montuno (acompañamiento abierto improvisado, repetido y sincopado) que se reconoce de inmediato, que fue y que continua siendo una estructura favorita para la improvisación entre los músicos del género (como en las descargas o jam sessions [sesiones improvisadas de jazz]).
Vámonos Pa’l Monte representa la culminación de un período donde Palmieri aprendió exitosamente a adoptar e integrar un número creciente de elementos jazzísticos a su música. Durante la mitad de los años sesenta, Palmieri comenzó estudios formales de arreglo y composición con Bob Bianco (amigo y guitarrista que participa en este disco). Palmieri también tuvo la oportunidad de tocar con jazzistas de la talla de Cal Tjader y Barry Rogers. Para 1971, los arreglos de trompeta de Palmieri crecieron en sofisticación armónica y la influencia de los pianistas de jazz (como Monk y Tyner) fue cada vez más obvia. De la mano de Eddie Palmieri, se introdujeron nuevas figuras armónicas a la Salsa a través de su estilo pianístico y de sus arreglos.
No todo en Vámonos Pa’l Monte es un movimiento más allá de la tradición. De hecho, para muchos, este tema es la grabación favorita de Palmieri, por su perfecto equilibrio entre lo nuevo y lo antiguo. Los temas Viejo Socarrón (compuesto por Luis Martínez Griñán) y el hermoso bolero Yo no sé (compuesto por Jacinto Scull) fueron grabados anteriormente por Conjunto Modelo y Sonora Matancera en los años cincuenta. La participación en Vámonos Pa’l Monte de Chocolate Armenteros, quizás el más grande trompetista típico cubano de todos los tiempos, constituye un sólido vínculo con la era de Arsenio Rodríguez y Beny Moré. En el tema Comparsa de los Locos, Palmieri delinea su trabajo a partir de la rica diversidad de los ritmos y estilos musicales afro-cubanos. Las comparsas son grupos de carnaval en Cuba que tocaban conga, ritmo rápido y sincopado que proporciona el respaldo a los temas de Palmieri. Vámonos Pa’l Monte, en otras palabras, es una grabación que celebra y al mismo tiempo continúa la tradición musical afro-cubana. Es una grabación clásica que ha resistido la prueba del tiempo, así como las modas que dominan la industria de la música. El disco compacto que tiene en sus manos es parte esencial de cualquier colección completa de música latina
Musicos:
Eddie Palmieri – Band Leader
Ismael Quintana – Vocal
Bob Vianco – Guitarra
Jose Rodriguez – Trombone
Alfredo Armentereos – Trompeta
Ronnie Cuber – Barítono
Nick Marrero – Timbales & Bongo
Eladio Perez Perez – Conga
Arturo Franquiz – Clave & Coro
Monchito Munoz – Bombo
Victor Paz – Trompeta
Charles Camilleri – Trompeta
Pere Yellin – Sax Tenor
Coro: Santos Colon, Justo Betancourt, Marcelino Guerra, Vayo El Indio, Elliot Ramero, Mario Munoz (Papaito)
Grabado en: A & R Studios
Ingeniero: Fred Weinberg
Productor: Miguel Estivill
Escrito por Dr. Gregory “Goyo” Pappas
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