Con sede en el Salón de Baile el Palladium de la Ciudad de Nueva York, la era del mambo fue el pináculo de l música latina en los Estados Unidos. No hay relato de aquellas noches en el Palladium que deje de mencionar a las tres bandas orquestas de baile estelares, conocidas como las Tres Grandes: Machito y sus Afro-Cubanos, Tito Puente y Tito Rodríguez. ...MÁS >

Con sede en el Salón de Baile el Palladium de la Ciudad de Nueva York, la era del mambo fue el pináculo de l música latina en los Estados Unidos. No hay relato de aquellas noches en el Palladium que deje de mencionar a las tres bandas orquestas de baile estelares, conocidas como las Tres Grandes: Machito y sus Afro-Cubanos, Tito Puente y Tito Rodríguez.
De los Tres Grandes, el cantante, conductor de orquesta y multi-instrumentalista Tito Rodríguez es el menos conocido en la actualidad, tal vez por que partió mucho antes que los otros. Sin embargo, la banda de Rodríguez no sólo era considerada como la más bailable de las tres, sino que era, músico por músico —con artistas como el bajista Israel “Cachao” Lopez y el pianista René Hernández—probablemente la mejor colección de músicos latinos jamás reunida en una orquesta de baile, trabajando de manera regular. Rodríguez fue el pionero en dejar la ciudad de Nueva York para convertirse en una superestrella internacional. Esta recopilación le permitirá escuchar a Tito Rodríguez en la cumbre de su popularidad.
Pablo “Tito” Rodríguez Lozada nació el 4 de enero de 1923, en el Barrio Obrero de Santurce, Puerto Rico, uno de los diez hijos del arquitecto puertorriqueño, José Rodríguez y su esposa cubana, Severina Lozada.
Rodríguez empezó a cantar de manera profesional en su adolescencia, con un grupo de maestros de la música en la banda Industrias Nativas, dirigida por “El Maestro Ladí” (Ladislao Martínez), y que incluía el legendario jíbaro guitarrista-compositor, Felipe “Don Felo” Rosario Goyco, con el armonioso canto de Rafael Castro. Después se integró a un segundo grupo casi por accidente, según lo mencionó él en una conversación por radio con su compañero líder del grupo Willie Rosario más de treinta años después. Rodríguez estuvo presente en un ensayo del Cuarteto los Ruiseñores Criollos, de Manuel Jiménez, cuando estalló una discusión sobre la letra entre el trompetista Plácido Acevedo y Félix “Corozo” Rodríguez, el vocalista del grupo. Corozo se salió, dejando al grupo plantado con una presentación de radio a las 9:00 PM esa noche. Sin Corozo, el grupo pasó el resto del día ensayando su repertorio con Tito, quien posteriormente se integró al grupo, que más adelante cambió su nombre a Cuarteto Mayarí. Aun en su adolescencia, Rodríguez era simultáneamente miembro de dos de los grupos más ocupados de Puerto Rico.
En 1939, cabalgando sobre el éxito de Industrias Nativas, “Amor Perdido”, Tito se mudó a la ciudad de Nueva York, en donde su hermano mayor, Johnny Rodríguez, tenía uno de los tríos más populares de la ciudad. Johnny pudo conseguirle trabajo a Tito en una orquesta que dirigía en el Stork Club, tocando en las matinés de los domingos. Fue aquí donde por primera vez fue presentado a otro gran talento juvenil, tres meses menor que él, quien en poco tiempo se convirtió en su rival profesional: Tito Puente.
Johnny siguió conectando a su hermano con el círculo de música latina en Nueva York. Tito empezó a cantar en el Huracán, en la Call Cincuenta y tres y Broadway, con el Cuarteto Caney, dirigido por el tresero cubano Fernando Storch y uno de los más populares grupos que tocaban son cubano en Nueva York a partir de los años 30. Más adelante, Tito cantó con una serie de importantes orquestas, grabando con Enric Madriguera en 1941 y con Xavier Cugat, así como con el Cuarteto Marcano en 1942. Después se integró a la orquesta del gran pianista puertorriqueño Noro Morales, grabando con él en 1944. Después de haber sido reclutado por el Ejército de los Estados Unidos durante un año, Tito regresó brevemente con Morales. Después se unió a la recién formada orquesta del líder cubano, José Curbelo, en donde una vez más se cruzó con Tito Puente.
El 29 de noviembre de 1946, a la edad de 23 años, Tito Rodríguez grabó “El Rey del Mambo” con Curbelo, haciendo historia como el primer disco de Nueva York que usara la palabra “mambo”. En esta época, Curbelo trabajó de manera regular en el club cabaret conocido como China Doll (anteriormente La Conga). Aunque a los músicos se les tenían prohibido mezclarse con los bailarines, Rodríguez se enamoró de la japonesa americana Tobi Kei y empezó a salir con ella, hasta que se casaron. Furioso, Curbelo lo despidió en 1947, sin embargo Tito siguió casado con Kei el resto de su vida.
El 7 de febrero de 1947, Rodríguez apareció como vocalista en las famosas grabaciones en Nueva York de Chano Pozo y Arsenio Rodríguez con miembros de la orquesta Machito para la casa disquera Coda, cuyo propietario era Gabriel Oller y cuyas operaciones las manejaba desde su tienda, el Centro de Música en Español. Más tarde ese año, Tito empezó su propio grupo, Los Diablos del Mambo, con quienes grabó ocho números para Oller—cuatro de ellos con arreglos de Tito Puente. Cuando Rodríguez firmó con la disquera Tico de George Goldner, Oller insistió en conservar los derechos del nombre del grupo, que entonces cambió a Los Lobos del Mambo, antes de ser conocido simplemente con el nombre del líder del grupo.
Al principio, el nuevo grupo trabajó en Grossinger en las montañas Catskills. Durante la circulación de Rodríguez por el circuito, el grupo variaba entre cinco y nueve músicos, dependiendo de las posibilidades financieras. Mientras tocaba con cinco personas en el Delano en Miami Beach, conoció a Maxwell Hyman, un aficionado a la música latina, que estaba a punto de comprar el estudio Alma Dance, en la Calle Cincuenta y tres y Broadway en el centro de Manhattan y convertirlo en el salón de baile Palladium. El Palladium se convirtió en el epicentro de la explosión del mambo, con fama a nivel mundial—y este fue el principio de la leyenda de Tito Rodríguez. Mientras el público integrado competía para mostrar los mejores pasos de baile, Machito y sus Afro-Cubanos, Tito Puente y Tito Rodríguez competían por eclipsarse entre ellos.
En 1953, Rodríguez se cambió a RCA Victor, que también grababa a Tito Puente. Ambos artistas iban y venían entre RCA y Tico, las únicas dos disqueras interesadas en música latina en ese momento. En 1960, Rodríguez, quien no quería quedarse atrás de Puente o de cualquier otro artista latino, firmó con United Artists Records, una disquera bien financiada con dos años de antigüedad, asociada con el estudio de cine del mismo nombre, bajo la condición que no firmara con otros artistas latinos sin su consentimiento. Su primer álbum para UA, Tito Rodríguez Live at the Palladium, con el veterano Julio Andino en el bajo y el joven Eddie Palmieri al piano, fue un gran éxito, con el tema “Mama Güela,” que cierra el disco dos de esta recopilación. José Curbelo era un agente de talentos en ese entonces y su Alpha Artists manejaba los compromisos de Rodríguez. Pero en 1961, Rodríguez se indignó mucho cuando descubrió que era segundo en protagonismo en la Costa Oeste con respecto a Puente, siendo ambos superestrellas latinas en ese momento. Desafiante, Rodríguez dejó Alpha y nunca más tocó al lado de Puente.
Rodríguez sacaba por lo menos dos álbumes al año mientras estaba bajo contrato con United Artists. Queriendo aumentar su repertorio con un enfoque diferente, Rodríguez se enfrentó a algunos conflictos con la disquera en 1963, cuando les dijo que quería grabar boleros. Aunque UA pensó que era riesgoso que un cantante de grupos de baile hiciera un álbum romántico, Tito prevaleció y estuvo trabajando muy de cerca con el arreglista Leroy Holmes en From Tito Rodríguez with Love. Tito entendió cómo funcionaba le mercadeo y sabía qué era lo que quería el público: los boleros traspasaron todas las fronteras del mundo hispano. Ese álbum, su mejor best-seller, lo convirtió en un artista reconocido mundialmente. El primer sencillo, el estándar latino, “Cuando Ya No Me Quieras”, está incluido en esta recopilación.
En 1964, después de estar cuatro años con UA, se cambió a Musicor—una disquera fundada en 1960 que ahora estaba bajo el control de un ex-empleado de UA, Art Talmadge—en donde otra vez sería el único artista latino. En su primer álbum para Musicor, Carnival of the Americas (1964), grabó una canción que en gran parte hacía alusión a Tito Puente: “Avísale a Mi Contrario Que Aquí Estoy Yo”. “Un Cigarrillo, la Lluvia, y Tú”, del mismo álbum, presenta un excelente arreglo del trompetista Harold Wegbreit con armonías largas, con sordina contra el simple y firme baile lento del tumbao y una interpretación perfectamente calibrada de una letra agridulce. Con la disciplina y modestia de Rodríguez, podría servir como una clase maestra para aprender a cantar con un grupo y a envolver a un cantante con una banda.
Cuando UA exigió un álbum más para cumplir con el contrato que Tito había abandonado, Tito volvió al conjunto e hizo un par de descargas para llenar el álbum. Para actualizar las listas de éxitos, invitó a René Hernández, quien junto con Julio Cueva en Cuba había sido uno de los primeros y mejores arreglistas de mambo y quien en Nueva York había hecho los arreglos de los más grandes éxitos de Machito. Intencionado inicialmente como desechable, Tito Tito Tito se convirtió en un clásico para bailar y en uno de los mejores álbumes de Tito Rodríguez, debido en parte a su éxito “La Toalla”. La “Descarga Cachao”, que no hizo falta que saliera en las listas de éxito, fue el mejor sencillo que se pueda imaginar—una regrabación de una pieza clásica por el bajista de la banda, Israel “Cachao” López, el bajista cubano de mayor influencia de todos los tiempos, cuya grabación original de la canción de Cuban Jam Sessions in Miniature por la disquera independiente cubana PanArt, habían popularizado el concepto de sesiones improvisadas de jazz cubano.
Mientras tanto, la falta de promoción por parte de Musicor no ayudó a fomentar el éxito de Tito Rodríguez. Grabó con ellos hasta 1968, aunque su último álbum de banda con ellos fue en 1965. Para el álbum Tito No. 1, grabó una pieza poco común que es la que abre el disco número uno de esta recopilación. “Esta Es Mi Orquesta” cuenta con la voz de Tito presentando a cada uno de los miembros de su orquesta. El timbalero Miguel Collazo, el conguero Marcelino Valdés y el bongosero John “Dandy” Rodríguez agregan sus propios sonidos, uno por uno, mientras el pianista René Hernández mantiene el insistente guaguancó de Cachao. La sección de viento incluye a los trompetistas Víctor Paz, David Gonzáles, Tony Cofresí y Emilio Reales. Completando las lengüetas están el alto Bobby Porcelli, tenor y arreglista Ray Santos y en los saxofones barítonos, Mario Rivera. Sin embargo, cuando Tito No. 1 salió, el sencillo no fue incluido y pasó al olvido hasta que el productor Al Santiago creó un álbum en torno a este sencillo, titulado Esta Es Mi Orquesta, en 1968. Santiago llenó el resto del álbum con material inconcluso, lo cual enfureció a Rodríguez, quien lo llamó y lo confrontó al respecto.
Para cuando el disco al mercado, la magnífica banda que presentaba orgullosamente, había fallecido tres años antes. Era muy caro mantener la banda, así que Rodríguez la disolvió y se mudó a Puerto Rico en 1966. Ahí apareció como solista en hoteles y salones sociales (lounges), mientras mantenía presencia en Nueva York, viajando de un lado a otro con frecuencia. Al volver a firmar con UA en 1968, se convirtió en productor de TV, creando su propio programa, El Show de Tito Rodríguez, para la WRIK-TV de Puerto Rico, una de las dos estaciones de televisión propiedad de United Artists. Aunque únicamente duró una temporada, entre sus invitados no sólo estuvieron Xavier Cugat, Eddie Palmieri y Orlando Cepeda, sino los cantantes Tony Bennett, Sarah Vaughan, Sammy Davis Jr. y Shirley Bassey, acompañados por una súper apretada gran banda con cinco saxofones, cuatro trompetas, tres trombones y ocasionalmente algunas mujeres en bikini. Un poco después, en 1971, se mudó a Florida y empezó con fuerza su propia disquera, TR.
El 2 de febrero de 1973, en Madison Square Garden, Tito Rodríguez encabezó un concierto de múltiples artistas producido por el promotor de rock Richard Nade y las bandas contratadas por el empresario de música latina Ralph Mercado. El segundo concierto de este tamaño en ese lugar, fue promovido como el regreso de Tito Rodríguez a Nueva York, acompañado nada más y nada menos que por la orquesta de Machito. Sin embargo, nadie sabía que iba a ser el último espectáculo de Tito, excepto tal vez él mismo. Le habían diagnosticado leucemia, pero fue firme en su decisión de mantener su enfermedad en secreto de sus fanáticos. Como era el artista principal, fue el último en salir a escena. Mientras esperaba en el camerino, empezó a sentirse mareado y pidió a Graciela, la cantante de Machito, un vaso con agua. Nunca dijo que tenía una hemorragia.
Después que El Gran Combo de Puerto Rico terminó su presentación, el locutor gritó el nombre de Tito—el momento tan esperado por la multitud. Graciela acompañó a Tito desde el camerino hasta el escenario, en donde tuvo una calurosísima recepción. El agonizante hombre de 55 años cantó un conjunto completo de 8 piezas, cerrando con su melodía característica, “Mama Güela”—originalmente titulada “Mambo Mona” en honor a la esposa puertorriqueña de George Goldner, Ramona. Maxwell Hyman solía suplicarle no tocar esa canción en el Palladium, pues desde el momento en que los bailarines escuchaban la introducción con los instrumentos de metal, corrían como una estampida a la pista de baile, haciéndola temblar y amenazando con romper el techo del bar del piso de abajo.
En esa fría noche en la Ciudad de Nueva York en 1973, Tito Rodríguez terminó su colección de canciones mientras sangraba internamente. Nadie en el público tan siquiera imaginó que algo andaba mal. El profesional consumado Tito Rodríguez hubiera preferido morir en el escenario que no aparecer. Tito cantó sus últimas notas más bonito que nunca y de ahí se fue rápidamente al hospital, en donde murió algunas semanas más tarde, el 28 de febrero, con su esposa al lado.
La discografía de Tito Rodríguez de 1960 incluye más de 400 melodías, con un alto estándar de composición, arreglos y desempeño. Esta recopilación se concentra en los años 60 cuando estuvo con United Artists y Musicor y muestra su versatilidad como bolerista, sonero, rumbero, mambero, y cantante de grandes bandas. No hubo ninguna melodía mala en ninguno de los 16 diferentes álbumes en donde estos sencillos aparecieron por primera vez.
Esta recopilación es para que las nuevas generaciones disfruten y aprendan de ellas, y esperamos que este sea sólo el principio de una apreciación más profunda de la música de Tito Rodríguez.
Ned Sublette es el autor de Cuba and Its Music: From the First Drums to the Mambo.
Harry Sepúlveda quisiera dar gracias a Willie Rosario, Ray Santos, Graciela y John “Dandy” Rodríguez por su ayuda en este proyecto.
LESS >