De la generación de Héctor Lavoe, José Febles y Papo Lucca, Tito nació en medio de la pobreza del barrio Puerto Rico y, como otros artistas, se ganó sus primeros centavos como limpiabotas y en faenas agrícolas.
Creció escuchando a los boleristas de cantina y a los trovadores de los bateyes de Juana Díaz, Villalba, Santa Isabel y Ponce. Sus primeros pasos musicales los emprendió con agrupaciones locales, como el Súper Combo A. Hasta que una tarde, a sugerencia del líder del Cuarteto Yumurí, Chago Hernández, don Enrique “Quique” Lucca lo visitó en el barrio Santo Domingo para contratarlo para su Sonora Ponceña. Junto a Luigi Texidor, Tito fue artífice de uno de los binomios más excitantes y de mayor personalidad y empatía de toda la historia de la salsa.
De esa época, la presente colección contiene los éxitos “Prende El Fogón”, el bolero “Paño De Lágrimas” de Luigi Texidor y el guaguancó “El Hablador”, la reafirmación inequívoca de que también podía brillar como rumbero, además de bolerista, guarachero e intérprete de merengues.
Con la Sonora alcanzó estatura y prestigio en la salsa. Tanto así que La Terrífica, Ray Barretto y Tito Valentín lo utilizaron en sus discos. Con Barretto, popularizó la nueva versión de “Guararé”, un songo popularizado por Los Van Van de Cuba, y la composición, de corte patriótico, “Testigo Fui” de Tite Curet Alonso, crónica de los albores de la colonización borincana y de la sangre derramada en sus tierras.
De La Terrífica de Joe Rodríguez, se incluye el guaguancó “Acere Trumboró” y de su primer disco con Tito Valentín y su grupo Ají Bravo, titulado “Tierra, Música y Sentimiento”, esta edición conmemorativa se nutre de “Jíbaro” y “Cosas Del Campo”, dos obras de arreglos experimentales con una fuerte influencia del seis y la décima campesina. En ambas, Tito reafirma su identidad puertorriqueña y formula un llamado a la defensa de la cultura y los valores autóctonos.
De su segundo disco con Tito Valentín, titulado “Brujería”, no podía faltar la plena “Lo Que Arrasó”, enfocada también en torno al genocidio y la usurpación que acarreó la llegada de los invasores españoles a Borinquen, y el clásico, también de una profunda identidad nacional, “El Amor Del Jibarito” de Noel Estrada, autor de “En Mi Viejo San Juan”.
Además, “La Herencia de Tito Gómez” se nutre principalmente del elepé “Para Gozar Borinquen”, su primer lanzamiento como solista, producido en 1977 por Larry Harlow para Inca Records, con los coros de Nancy O’ Neill, Tito Allen y Milton Cardona y los arreglos de vanguardia, ricos en frases del jazz, firmados por Sonny Bravo, Edwin Rodríguez, Oscar Hernández, Gil López y Wilfredo Mulling.
Aparte del tema homónimo, la secuencia incluye “La Envidia Y La Hipocresía”, el éxito “Veneno”, con los espectaculares redobles del timbalero Nicky Marrero, el bolero “Llorar Es De Hombre” y la rumba con descarga y jazz “La Jeva De La Java”, con solos de tumbadora, bongó y timbal de Frankie Malavé, Orestes Vilató y Nicky Marrero, respectivamente.
Tito Gómez siempre será recordado como una de las voces legendarias de la salsa. Por caprichos y prioridades de la industria, no fue uno de los “mimados” de Jerry Masucci y por eso su nombre no obtuvo la resonancia de Ismael Miranda, Hector Lavoe, Justo Betancourt y Rubén Blades. Pero estaba al nivel de estos y otros cantantes. Sin embargo, su consagración definitiva le sobrevino en Colombia durante las décadas de los 80 y 90, al grabar con el Grupo Niche de Jairo Varela y al filmar como solista con Musical Productions.
Su actividad artística se prolongó por cinco décadas y su herencia discográfica es un tesoro que merece ser descubierto por el mundo salsero.
Escrito por Jaime Torres Torres
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