
El músico Mongo Santamaría no necesita introducción. El solo ayudó a hacer del tambor de conga una parte del alma americana en los años sesenta con su grabación del éxito Watermelon Man de Herbie Hancock.
Nació el 7 de abril de 1917 y fue criado en el distrito de Jesús María de La Habana, Cuba. Ramón Santamaría se impregnó de la cultura de raíces africana occidental que se infiltraron en está empobrecida área. Fue el sonido de la rumba y el son que escuchaba en los solares (conventillos) los que le sirvieron como primeras lecciones de percusión. La religión de raíces africana occidental, conocida como Santería, con sus ritmos complejos y cantos de alabanza, así como su exposición a las canciones del Abacua, una hermandad y religión semi secreta, le enseñaron los elementos del conocimiento rítmico a los que más tarde recurriría en sus propias grabaciones.
Forjándose su propio nombre, al principio un bongocero en el movimiento son de los años treinta, junto a sus amigos de la niñez, Cándido Camero y Chano Pozo, Santamaría vendría, finalmente a los Estados Unidos en 1950 como el conguero de la orquesta del pianista Dámaso Pérez Prado. En 1951, comenzaría un período e siete años con el coloso del timbale, Tito Puente y traería al percusionista Willie Bobo a lugar del bongó, grabando en la mayoría de las gloriosas producciones de Puente para RCA. Sin embargo, en 1957, el mayor triunvirato de percusionistas afro-cubano que jamás se haya formado –Puente, Santamaría y Bobo, quienes había asombrado a las audiencias del afamado palacio de mambo en Nueva York, el Palladium Ballroom- se disolvería. Santamaría y Bobo se irían a la costa oeste para tocar en el pequeño combo afro-cubano del vibrafonista Cal Tjader. Ambos serían presentados como solistas, grabando algunos de los más increíbles solos que se hayan documentado.
Por 1961, Santamaría se convertiría en líder, grabando por primera vez con un formato de charanga (cuerdas y flauta), pero pronto conocería a Marty Sheller, un joven aspirante a trompetista de jazz de Newark, New Jersey, que daría forma a la visión musical de Santamaría, transformándolo en un sonido identificable que se convertiría en el arquetipo para los grupos pequeños de jazz orientados a lo latino. El derivado agresivo del be-bop –hard bop- adquiría fama en los sesenta. Presentaba más melodías basadas en el blues con un lado más duro y, a menudo, usando elementos funk dentro de los límites de una sección de dos o tres vientos. Luego, Santamaría agregaría sonidos de su natal Cuba –mambo, son, cha-cha-cha, guajira, guaguancó, ritmos litúrgicos basados en los afro-cubanos, así como elementos brasileros y venezolanos- para crear lo que se convertiría en el sonido de Santamaría.
Como señalara Sheller en una presentación reciente que diera en Harvard: “Los mejores chicos de la orquesta de Mongo eran jazzistas, que podían funcionar en un contexto latino o viceversa y sentirse cómodos y ser versátiles en ambos mundos.” El grupo de Santamaría (como el del baterista de jazz Art Blakey) pronto se convertiría en una pequeña escuela con músicos como los pianistas Chick Corea, Herbie Hancock, Joao Donato, Rodgers Grant, Armen Donelian, el flautista/saxofonista Hubert Laws, bateristas/timbaleros Frank “El Pavo” Hernández, Carmelo García, Steve Berríos, los saxofonistas Sonny Fortune, Bobby Capers, los trompetistas Marty Sheller, Luis “perico” Ortiz, Ray Vegam los bajistas Víctor Venegas, William Allen, Eddie “Gua-Gua” Rivera y los vocalistas Rudy Calzado y La Lupe. .
Desde la persistente obertura, Iberia, de Armen Donelian, con su auténtico sentimiento de samba brasilera a la sensual música bolero-bossa de Cruzan, pasando por Spring Song con sus aires de blues, donde Santamaría explota en la improvisación final, estos temas tienen la marca registrada del sonido de Santamaría. El tema de Neal Creque, Sofrito, abre con una extensa introducción de piano, ejecutada por Donelian y, luego, rompe en un tradicional montuno (improvisado) para la guajira cubana, la primera línea de dos saxo/trompeta, instantáneamente se identifica como la orquesta de Santamaría. El solo del flautista invitado, Gonzalo Fernández, evoca el típico sonido de la flauta cubana, en tanto Mike DiMartino, en trompeta, asciende con bravura en lo que se ha convertido en un clásico de Santamaría.
Las raíces religiosas y rítmicas afro-cubanas de Santamaría se exhiben en O Mi Shangó. El tema abre con el triunvirato ceremonial de los tambores batá, de doble superficie de percusión, y alista el camino para el legendario percusionista, el vocalista Julito Collazo, para cantar en la alabanza Yoruba Shangó, deidad del trueno y santo patrono de Santamaría en la Santería. El arreglo sin igual de Willie Allen es equitativo en la melodía folclórica y funk y proporciona un terraplén de lanzamiento para los soneos (improvisaciones vocales) en español del legendario percusionista, el vocalista Mario “Papaito” Muñoz. Five on the Color Side y, el estilo disco, Secret Admirer, son composiciones de Allen. De interés es el tándem único de voz y clarinete bajo en la melodía de Five con el solo de flauta, en estilo blues, de Al William superponiéndose en octavas. El álbum cierra con dos composiciones de Sheller, tituladas, Olive Eye y Princesa, donde secciones de solo en transición son una combinación de mambo jazz con funk, presentando a Santamaría en un emocionante solo.
Santamaría falleció el 1º de febrero de 2003, dejando un fantástico legado en grabaciones. Como el título del álbum, el sonido de Mongo Santamaría era una combinación de ingredientes que agregaban un sabor distintivo. Saboreé el sonido de Sofrito.
Mongo Santamaría:Sofrito
PARTICIPANTES:
Mongo Santamaría – congas, líder
Steve Berríos – tambores, timbales, tambor batá itotele, acheré, percusión
Greg “Peachy” Jarmon – bongó, cencerro, percusión
Mike “Coco” DiMartino – trompeta, flugelhorn en Spring Song
Al William – Saxo tenor, soprano y flautas alto
Roger Rosenberg – saxo soprano, alto y baritone, clarinete bajo en Five on the Color Side
Armen Donelian – piano, piano fender rhodes, sintetizador
Eddie “Gua – Gua” Rivera – bajo eléctrico
William “Willie” Allen – bajo eléctrico en O Mi Shangó.”, Five on the Color Side y Secret Admire
Bernard Purdie – tambores en Secret Admire
Gonzalo Fernández – solo de flauta en Sofrito
Julito Collazo- tambor batá enO Mi Shangó, Iyá batá en Secret Admirer
Ángel “Cachete” Maldonado – tambor batá okonkolo batá en O Mi Shangó y Secret Admirer
Edna Holt – voces en Five on the Color Side
Marcelino Guerra, Marcelino Valdés, Mario “Papaito” Muñoz – Choros en Sofrito y O Mi Shangó
Julito Collazo – voces Yoruba en O Mi Shangó
Mario “Papaito” Muñoz – voces en español en O Mi Shangó
Arreglos:
Armen Donelian – Iberia, Cruzan y Spring Song
Marty Sheller – Sofrito, Olive Eye y Princess William “Willie” Allen – O Mi Shangó, Five on the Color Side y Secret Admirer
Producido por Marty Sheller
Productor Ejecutivo - Jerry Masucci
Grabado en los Estudios Bell Sound, Nueva York, 1976
Ingeniero, Jon Fausty
Escrito por Bobby Sanabria
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