Creador del concepto “Salsa Focila”, que quiere decir “folclor de ciudad latina”, el cantautor panameño Rubén Blades siempre será recordado como el juglar que puso a pensar al público salsero alrededor del mundo.
Desde su incursión en la escena musical panameña con Bush y Los Magníficos, el conjunto de Papi Arosemena y Los Salvajes del Ritmo, el joven guitarrista y cantante forja su musa en las observaciones y análisis de los dramas humanos de la cotidianidad social y urbana de los barrios latinos.
...MÁS >

Creador del concepto “Salsa Focila”, que quiere decir “folclor de ciudad latina”, el cantautor panameño Rubén Blades siempre será recordado como el juglar que puso a pensar al público salsero alrededor del mundo.
Desde su incursión en la escena musical panameña con Bush y Los Magníficos, el conjunto de Papi Arosemena y Los Salvajes del Ritmo, el joven guitarrista y cantante forja su musa en las observaciones y análisis de los dramas humanos de la cotidianidad social y urbana de los barrios latinos.
Admirador de Los Beatles y de Ismael Rivera, sus primeras influencias formales Blades las recibe temprano en su vida al lado de su madre, la pianista Anoland Bellido de Luna.
Su primer disco De Panamá a Nueva York, editado en 1970 con la orquesta del pianista puertorriqueño Pete Rodríguez, ya revela la sabia sociológica de Blades haciéndose eco en 1969 del impacto mundial del asesinato del guerrillero argentino Ernesto “Che” Guevara, a quien alude implícitamente con el nombre de “Juan González”.
Blades, quien nació el 16 de julio de 1948, regresó a Panamá a concluir sus estudios en leyes y en 1974 retornó a la Ciudad de los Rascacielos. Irónicamente consiguió empleo en la división de manejo de correspondencia de las oficinas de Fania Records.
Predestinado a revolucionar la salsa, poco a poco sus composiciones llegaron a las manos de Richie Ray & Bobby Cruz, Conjunto Candela, el Apollo Sound, Ismael Miranda, Pete “Conde” Rodríguez, La Compañía de Bobby Rodríguez, Tito Puente y Cheo Feliciano. También se desempeñó como coristas de decenas de grabaciones hasta que en 1975 le presentó a Willie Colón su composición “El Casanguero” para el lp The Good, The Bad & The Ugly y ese mismo año Ray Barretto lo reclutó como cantante de su banda junto a Tito Gómez.
Blades le ofreció a Barretto números como “Pablo Pueblo” que el Rey de las Manos Duras no quiso grabar. Afortunadamente, Blades descubrió que Willie compartía su sensibilidad social y finalmente sus obras alzaron vuelo con el trombonista y productor.
Esta colección es una muestra del contenido, la sustancia y la profundidad que Rubén Blades ha aportado a la salsa. Sus composiciones trascienden épocas porque en los barrios latinos hay personas que hoy se identifican con sus personajes. ¿Quién no ha conocido a una chica que vive de apariencias y sólo sueña con dinero o a un asesino ratero que aguarda por su próxima víctima en la oscuridad del callejón?
Lo mismo sucede con el mamito que aparenta ser feliz y por dentro agoniza de pena; con la amenaza del imperialismo y la opresión de las naciones más ricas contra las más pobres; con el obrero explotado en la factoría cuyo salario no alcanza para mantener a sus hijos; con el amor fatal que en cada despedida desangra un corazón y con la doncella de la alta sociedad que se rebela contra el racismo y los prejuicios de sus padres.
Las historias de “Plástico”, “Pedro Navaja”, “Juan Pachanga”, “Tiburón”, “Pablo Pueblo”, “Paula C.” y “Ligia Elena” que, grabadas con Willie Colón, la Fania All Stars y Louie Ramírez, han inmortalizado a Rubén Blades, la voz más elocuente de la ciudad latina.
Lineas discografícas escritas por Jaime Torres Torres
LESS >