
Para Los Rumberos
Tito Puente
“El Rey Del Timbal”, “King of Mambo” (Rey del Mambo) y “Little Caesar” (Pequeño César) fueron algunos de los apodos cariñosos que Ernest Anthony Puente, Jr. alcanzó en su reinado supremo con Machito y los Afro-Cubanos y Tito Rodríguez y su Orquesta en el famoso Palladium Ballroom –la “Casa del Mambo” y Birdland –el lugar donde se tocaba el jazz progresivo, conocido como be-bop. Conjuntamente, estos líderes de orquesta fueron conocidos como “”Los Tres Grandes”. Pero para 1966, una nueva generación de amantes de la música estaba bailando al sonido de líderes de orquesta más jóvenes, como Charlie y Eddie Palmieri, Ray Barretto, Willie Colón, Johnny Pacheco y Larry Harlow.
El maestro Puente ya se había consagrado ante la multitud del Palladium, mezcla post Segunda Guerra Mundial de Nuyoricans, puertorriqueños, cubanos, afro-americanos, judíos e italianos, como un consumado líder de orquesta y showman. A través de frecuentes transmisiones radiales en vivo y grabaciones de RCA, se había ganado el respeto de la comunidad jazzística, como un compositor y arreglista progresista y virtuoso vibrafonista y timbalero.
Esta generación más reciente de principios de los setenta, no conocía la importancia histórica de Puente ni sabían que muchos de las nuevas generaciones de líderes de orquesta se habían ganado su fama como miembros de la orquesta de Puente (particularmente Ray Barretto, Johnny Pacheco y Charlie Palmieri). Era la época del trastorno social y de la Guerra de Vietnam, entonces, la música reflejaba el carácter de los tiempos. Entonces, emergió un guitarrista nacido en México, quien había absorbido el blues y amaba a Puente. Su nombre era Carlos Santana y su grabación, de 1971, del tema de Puente, Oye Como Va (que Puente había grabado originalmente en El Rey Bravo, en 1962) trajo a Puente de vuelta a la escena nacional al convertirse en un éxito súper ventas millonario con la “generación sicodélica.”Repentinamente, los rockeros y salseros compartían un terreno común, todo unido por un hombre cuyo apellido se traduce como “bridge” (puente). En el tercer álbum de Santana, el grabaría todavía, otra composición de Puente, titulada Para Los Rumberos, original del álbum de Puente, de 1955, Cuban Carnaval. Así como la versión original de Puente fue una vitrina para Mongo Santamaría en congas y Puente en timbales, la versión de Santana exhibió los talentos de Mike Carabello y José “Chepito” Áreas en congas y timbales, respectivamente.
Repentinamente, este respetado músico Nuyorican comenzó a atraer la atención de “forasteros” y DJ’s de rock, como Jonathan Schwartz y Alyson Cooper, de la famosa estación de radio WNEW FM de Nueva York. Puente respondió usando la moda del momento –zapatos con plataforma, chaquetas de solapas anchas e, incluso, un estilo de peinado afro largo. Era el comienzo de la segunda mitad de su carrera, una que, finalmente, lo catapultaría hacia el súper estrellato y lo transformaría en un ícono cultural.
Este álbum marca el comienzo de esa transformación. Puente abre con una versión actualizada de su Para Los Rumberos, reduciendo el tempo de la rapidísima rumba abierta original, de la versión de 1955, cambiando a un respetable tempo de mambo. Es un glorioso canto de guerra: “Vamos rumbero, que la rumba ya va a empezar,” anuncia que es momento de golpear la pista de baile. Un arreglista magistral, Puente construye la tensión con una frase corta en el piano y, luego, el bajo la aumenta, con los vientos repitiéndola en una superposición de capas. Finalmente, explota con un breve solo de timbal.
Niña y Señora se basa en una antigua rumba-guaguancó cubana que suavemente pasa a un tempo de mambo/guaracha. Abriendo con un hermoso intercambio de dianas (improvisación vocal sin palabras característica de la rumba) entre Meñique Barcasnegras y el trompetista José Merino, este tema es una delicia para los bailarines. Escuchen la armonía vocal tejida cerradamente de Meñique, Santos Colón y Yavo el Indio, en este corte y a través del álbum. En tanto, Guayaba de Puente es un cha cha chá clásico. El arreglo de Chico O’Farrill de Ya No Me Quieres exhibe la maestría de Puente en el vibráfono, como expresa melódicamente el mismo en este clásico bolero. Cuban Nightmare era el título original Palladium Days y sólo fue lanzado como un 45 rpm durante fines de los cincuenta. Aquí, la versión re-títulada de Puente exhibe los talentos de Don Palmer en saxo alto, Dick “El Taco” Meso en Tenor y Mario Rivera en saxo barítono.
La aversión de Puente por el término salsa estaba bien documentada. “…es algo que como, no algo que toco,” decía a menudo. Pero agradeció que el término ayudara a que la música basada en la afro-cubana, alcanzara más allá de los confines de Nueva York, en Salsa y Sabor, una guaracha/mambo “uptempo” donde explica que salsa significa “agregar sabor a la música.” El destacado aquí es un solo de órgano, ejecutado por el legendario Charlie Palmieri. China es otro cha cha chá clásico de Puente, que se ha convertido en parte del repertorio estándar y se refiere a las bellas mujeres de ancestros chino-cubanos.
El álbum cierra con la ardiente guaracha/mambo “uptempo”, Contentoso, presentando la armonía vocal tejida cerradamente del coro que explota en el montuno (sección de solo) con la percusión y vientos y el tema de la onda nueva venezolana, titulado El Catire.
A pesar de que la carrera de Puente se construyó sobre la maestría que poseía sobre los ritmos afro-cubanos, siempre adoptó un enfoque pan-latino y grabaría frecuentemente en otros estilos. El tema título, que es una jerga venezolana para referirse alguien que es rubio, presenta a Puente en el vibráfono y tiene algunos cambios de tempo que la orquesta maneja bellamente. Su melodía persistente es un tour-de-force (exhibición de destreza) para la orquesta y muestra claramente que Puente y los músicos que él escogió, ejemplifican tres cosas –elegancia, agitación y, por sobre todo, excelencia.
Para Los Rumberos – Tito Puente
Grabado en Pat Jacques Broadway Recording Studios, Nueva York.
Ingeniero – Pat Jacques
Productor Ejecutivo, Morris Levy
Producido por Joe Cain, AKA Howard “The Lip” Cosell
Arte y diseño del álbum, Chico Álvarez
Fotografía, Tomás Rodríguez
Participantes:
Voz principal en todos los temas, Meñique Barcasnegras
Todas las voces secundarias (coros) en Meñique, Santos Colón y Yavo El Indio
Tito Puente – director musical, timbales, vibráfono y marimba
Charlie Palmieri – piano y órgano
Israel “Izzy” Feliu – baby bass Ampeg
Michael “Mike” Collazo - percusión
Ramón Madamo Díaz – congas
John “Dandy” Rodríguez – bongó, cencerro
José Madera – percusión (clave, güiro, tamborín, campanas adicionales, chinchines) reemplaza a John Rodríguez en Guayaba y China, donde toca güiro
Don “El Barbito” Palmer – saxo alto principal, flauta
Pete Fanelli – saxo alto
Dick Meza – saxo tenor
Mario Rivera – saxo barítono, flauta
Tony Cofresi – trompeta principal
José Merino – trompeta – intro Diana (solo improvisado) en Niña y Señora; y trompeta baja
Jimmy Frisaura – trompeta y trompeta baja
Roy Borroughs - trompeta
Todos los arreglos realizados por Tito Puente, excepto Ya no me Quieres, realizado por Chico O'Farril y, originalmente tocada por Machito y los Afro-Cubanos como presentación vocal para Graciela, Puente en esta grabación toca la melodía en vibráfono.
Escrito por Bobby Sanabria
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