La histórica grabación que usted tiene en sus manos es, se podría decir, un tributo implícito a la infancia de Johnny Pacheco-- y a las dulces canciones cubanas que estimularon su imaginación cuando el futuro director de orquesta vivía en la República Dominicana. Lanzado al mercado en 1961 a través de la compañía discográfica Alegre de Al Santiago, "Pacheco y su Charanga" es un disco empapado en la elegante estética de la charanga, rica en melodías de flauta y capas de violines, desarrollada por legendarios grupos cubanos como la Orquesta Aragón y Arcaño y sus Maravillas. ...MÁS >

La histórica grabación que usted tiene en sus manos es, se podría decir, un tributo implícito a la infancia de Johnny Pacheco-- y a las dulces canciones cubanas que estimularon su imaginación cuando el futuro director de orquesta vivía en la República Dominicana. Lanzado al mercado en 1961 a través de la compañía discográfica Alegre de Al Santiago, "Pacheco y su Charanga" es un disco empapado en la elegante estética de la charanga, rica en melodías de flauta y capas de violines, desarrollada por legendarios grupos cubanos como la Orquesta Aragón y Arcaño y sus Maravillas. Estas son dos de las orquestas que el joven Pacheco escuchaba en las emisoras de la radio cubana durante sus años de formación, antes de trasladarse junto a su familia a Nueva York.
Mi papá tenía su propia orquesta, recuerda Pacheco. Tenía cinco hijos, pero siempre dijo que yo era el que le seguiría los pasos. 'Los demás son sordos', decía. Mi papá tocaba el saxofón, el clarinete y el violín. Me daba clases en la tarde, cuando yo volvía de la escuela.
Pacheco, que comenzó como percusionista y después se convirtió en flautista, irrumpió en la escena musical a fines de los '50 como miembro de la Charanga Duboney, la orquesta que fundó junto al virtuoso tecladista Charlie Palmieri. Los dos eran buenos amigos, pero tuvieron diferencias musicales. Eventualmente, Pacheco decidió dejar a La Duboney para formar su propia charanga.
Grabé un demo con mi grupo Pacheco y su Charanga, pero nadie nos prestó atención. Fue uno de los momentos más tristes de mi vida.
Afortunadamente, Pacheco tenía un buen amigo en el locutor radial Ralph Font. Además, tenía un tremendo éxito en sus manos-- el demo no era nada más y nada menos que el irresistible “El Güiro de Macorina”, con sus letras de desfachatado doble sentido ("dile a Macorina que me toque el güiro/sí, que me toque el güiro") y un arreglo cristalino de Louie Ramírez, un gran amigo de Pacheco.
Font tocó el disco durante la transmisión de un viernes por la noche. A la mañana siguiente, las disquerías de la ciudad se llenaron de personas buscando 'la canción ésa de la Macorina'.
No es nada sorprendente esta reacción popular. “El Güiro de Macorina” es el tipo de canción que hace sonreir a la gente, no importa cuántas veces la escuche. Los compases hipnóticos de los violines, las incansables melodías de la flauta, los contagiosos coros-- cada uno de sus elementos conspiró para la creación de un tema que es simplemente perfecto.
Hay muchos momentos inolvidables en este disco. El tema de apertura “La Melodía”, que Pacheco grabó después de conocer a su compositor cuando éste llegó a Nueva York desde Cuba, además del otro gran éxito de la colección, “El Agua del Clavelito”, que incluye la participación de un primo de Pacheco en el primer violín.
Escuchar "Pacheco y su Charanga" tantos años después de su lanzamiento original es una experiencia emotiva, considerando la ilustre carrera que el maestro Pacheco viviría en las siguientes décadas. Después de grabar un número de exquisitas sesiones con su charanga, se trasladó al formato de conjunto a principios de los '60, fundó la compañía Fania y se convirtió en una de las figuras clave de la explosión salsera de los '70 en Nueva York-- como un compositor comercial, talentoso productor y director musical con la super-orquesta Fania All Stars. Todo esto gracias a un astuto locutor radial que se enamoró de 'la canción ésa de la Macorina'.
Siempre digo que los artistas nunca deberían abandonar sus sueños, dice Pacheco. Mi carrera fue un 50% de talento y un 50% de suerte. A veces, hay un ángel guardián que lo protege a uno.
Creditos:
Johnny Pacheco – Lider, Flauta
Carlos Piantini - Violín
José “Chombo” Silva - Violín
Daniel González - Violín
Hector Pellot – Piano
Victor David Perez – Bajo
Manny Oquendo – Percusión
John Palomo – Percusión
Julian Cabrera – Percusión
Cantante Principal – Elliot Romero
Coro – Pedro Manuel Calzado
Productor – Al Santiago
Diseño Del Album Original – Israel Sanabria
Escrito por Ernesto Lechner
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