Willie Colon Masterworks El Juicio
Cuando Willie Colón llevó a su grupo a los estudios de grabación Broadway a fines de 1971 para trabajar en el disco El Juicio, estaba a cargo de una de las orquestas más dinámicas de la música latina. La transición que Willie y su impactante vocalista Héctor Lavoe habían logrado durante los últimos cuatro años los había transformado - de jóvenes pretendientes burlados por los profesionales de la música tropical, a pioneros de la nueva salsa. Algunos integrantes habían cambiado. El talentoso pianista Mark Dimond había sido reemplazado por Joe Torres. Esta pérdida podría haber dañado a la banda irreparablemente - pero Torres se acomodó y la música no paró de crecer.
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Cuando Willie Colón llevó a su grupo a los estudios de grabación Broadway a fines de 1971 para trabajar en el disco El Juicio, estaba a cargo de una de las orquestas más dinámicas de la música latina. La transición que Willie y su impactante vocalista Héctor Lavoe habían logrado durante los últimos cuatro años los había transformado - de jóvenes pretendientes burlados por los profesionales de la música tropical, a pioneros de la nueva salsa. Algunos integrantes habían cambiado. El talentoso pianista Mark Dimond había sido reemplazado por Joe Torres. Esta pérdida podría haber dañado a la banda irreparablemente - pero Torres se acomodó y la música no paró de crecer.

En 1971 habían salido La Gran Fuga, con éxitos como "Ghana' E", y también el disco navideño por excelencia, Asalto Navideño. Ambos discos demostraron que Willie, Héctor y la banda habían alcanzado una cima de creatividad artística. Este nivel de éxito continuó con el material de El Juicio, que como Willie explica en el comentario principal de esta edición, había sido ensayado en concierto durante seis meses antes de su grabación.

Es por esto que la banda toca con una comunicación casi telepática. Teniendo acceso a las cintas de grabación, pudimos localizarlas y ver al grupo en acción en versiones instrumentales de “Si La Ves” y “Timbalero”. Es interesante señalar que funcionan como instrumentales - tan bien como el único tema instrumental del disco terminado, "Pan y Agua".

“Timbalero” ejemplifica la habilidad de Willie para absorber las culturas de Africa y el Caribe. Esta toma enfatiza el ritmo, recordando las sonoridades del reggae jamaiquino.

Pese a que las sesiones no generaron canciones inéditas o versiones vocales alternativas - Héctor solía grabar su voz durante la última toma - estas versiones iniciales son lo suficientemente diferentes como para incluirlas en este disco.

También quisimos presentar las versiones editadas de “Pan y Agua" y “Piraña” que fueron lanzadas en formato de 45 rpm. Todos los temas de El Juicio con la excepción de "Timbalero" fueron lanzados como sencillos. La demanda de fanáticos, programadores de radio y operadores de rocolas demuestra la popularidad que habían alcanzado Willie y Héctor.

Willie y Héctor continuarían produciendo éxitos. Con su musicalidad impecable y una selección imparable de éxitos, este disco llevó al nuevo sonido de la salsa más allá de los límites de Nueva York.


EL JUICIO
MASTERWORKS



Conversé con Willie Colón sobre El Juicio, álbum editado por Fania Records en 1972, y su confesión me perturbó: me dijo que fue su última grabación "desenfrenada" junto a Héctor Lavoe.

Pensé que se había equivocado porque al año siguiente produjo los elepés Lo Mato y el segundo volumen de Asalto Navideño, pero en comparación con El Juicio, indiscutiblemente son dos producciones orgánicas, muy articuladas y pensadas.

Comprendí que Willie tenía razón. En 1972, en la cúspide de su popularidad, la banda amenizaba centenares de bailes en clubes por América. Sus vidas eran desenfrenadas.

"Fue (y es) un disco de ideas locas e injertos de ritmos. Nuestra perspectiva fue de una altura mediana, siempre mirando al bailador a los ojos y con el tiempo sabiendo cuánto aguantaba para así llevarlo al límite del agotamiento y el cansancio", contó Willie.

Ejemplos indiscutidos son las descargas "Aguanilé" y "Timbalero", de más de seis y ocho minutos de duración, respectivamente, destacándose en ambas el timbalero Louie Romero, Willie y Eric Matos en los trombones y, naturalmente, Héctor Lavoe con su maña y picardía en los soneos.

"Yo tenía un club que se llamaba El Hipocampo en el Bronx, donde los chamacos bailaban a la muerte. Cuando le zumbábamos "Aguanilé" o "Timbalero" a veces eran maratones de 15 ó 20 minutos. El club estaba en un segundo piso en la avenida Jerome y Burnside. El humo y el calor eran sofocantes pero la gente no se iba. Bailar esas piezas era como jugarte un partido de baloncesto para después salir afuera a un frío "pela gato", explicó Willie.

En esa época Willie y Héctor acostumbraban tocar las canciones nuevas por espacio de seis meses, antes de grabarlas. "En los bailes muchas veces se nos ocurría alguna idea nueva. Quizás una sección nueva, un coro o un gancho, y se agregaba a la canción. Al llegar el día de la grabación los instrumentos se tocaban solos. Es como cuando tú ya sabes manejar una bicicleta. No piensas: "uy, tengo aguantar el manubrio y empujar el pedal con este pie". Todo lo haces automáticamente. Cuando el material llega a ser digerido de esa manera la música coge un swing y una fluidez natural que no se puede imitar".

El resto es historia que se puede degustar y apreciar en la secuencia de "Ah-Ah/O-no", el bolero "Seguiré Sin Ti", "Timbalero", "Aguanilé", "Soñando Despierto", "Si La Ves", la pieza instrumental "Pan y Agua" y "Piraña", la composición de Tite Curet que tiene la particularidad de que a cada frase interpretada por Héctor, los trombones responden con líneas melódicas de "Caravan", "Total", "Perfidia", "Llanto De Luna" y otros éxitos.

El Juicio, además, entrañó en Willie una reflexión profunda y sincera sobre los excesos de su vida. El tren parecía destinado a descarrilarse. Se divorciaba de María Dávila y le había perdido el respeto a las drogas. Necesitaba una pausa, un cambio. Su conciencia le gritaba: "coño, detente".

"Todo eso está reflejado en los textos de las canciones. Son presagios de las rupturas que vienen con mi matrimonio y con Héctor. Hasta en las celebraciones despojadoras, como "Timbalero", se dice que la "timba no va a soná". En otras palabras, todo se acabó. Y, al final, ‘Pan y Agua’ representa el castigo merecido por tantas decadencias".

En el 2009, El Juicio representa para Willie Colón la metáfora de la reflexión de un grupo de músicos adolescentes de fama mundial que, a los contundentes golpes de la vida y sus moralejas, simplemente respondían: "!Qué se joda!


MASTERWORKS - El Juicio
Nota del Productor
Dean Rudland


Autor: Jaime Torres-Torres
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