
Maestra Vida I
Rubén Blades
Un tour de force, “Maestra Vida” rompe con lo establecido, creando una suave fusión de música latina, clásica y efectos urbanos manteniendo la estructura de la clave. Majestuosamente orquestado y producido por Willie Colón (con su orquesta brindando el marco musical), quien fusiona varios géneros musicales como la samba, el bossa, la plena, bomba, décima y lo afrocubano, “Maestra Vida” va más allá del estilo de música fuerte y predecible de baile para adentrarse a un nivel de arte y cultura más reflexivo.
Siembra ya había marcado el territorio de Rubén Blades como cantautor y sonero de contenido político y social que además tenía swing. En esos tiempos liberales de Nueva York, Blades supuso el héroe de la clase obrera y los inmigrantes dándole una voz al latino luchador. En una Latinoamérica marcada por las guerras, no obstante, esa misma postura se convierte en navaja de doble filo cuando la milicia irrumpe en los conciertos, mientras la prensa controlada gubernamentalmente interrogaba en lugar de entrevistar a los artistas.
En Nueva York, Blades estaba batallando con Fania por pagos de derechos de autor mientras intentaba unionar a los músicos latinos. La primera reunión tuvo parte en un salón repleto de emociones intensas de parte de los músicos, prensa, colegas y miembros de la industria a favor. Gradualmente, lo que empezó con entusiasmo se fue disipando en llamadas embargadas toda vez que los empresarios disqueros tomaron represalias. Al retirárseles beneficios como tarjetas de crédito y presentaciones personales a los músicos sospechosos de unirse a los esfuerzos de Rubén de unionar a los músicos, al final, sólo unos pocos quedaron del lado de Blades, incluyendo a su mentor Cheo Feliciano y el propio Colón.
Hijo de padre colombiano y madre cubana, Blades creció en un barrio pobre en Panamá. Sus experiencias, memorias, canciones y prosa provienen de ese agridulce pozo de necesidades y preocupaciones que define a las comunidades en desventaja, desilusionadas por la religión y traicionadas por la política. Habiendo vivido en una comunidad segregada entre pudientes y desesperados, Blades mira a través de los ojos del olvidado; mira al futuro con la esperanza cínica que viene de sueños místicos de juventud donde nada es imposible.
Esta es la historia de cualquier barrio de Latinoamérica. En este caso el del sastre Carmelo, su amor por Manuela, su noviazgo, matrimonio, el nacimiento de su hijo Ramiro y los malos tiempos…
La introducción es suntuosa, con cuerdas, flauta, trompas francesas y oboes disipándose en una fusión de cha-cha-chá y bosanova que desemboca en un bolero a lo Cheo. Luego entra el narrador, quien nos introduce a los personajes del Solar de los Aburridos. Podemos escuchar a Rubén interpretando a uno de los personajes, un adelanto de su habilidad para la actuación.
El único sencillo que la radio tocó de este disco lo fue una versión editada de “Manuela.” En esta versión extendida, el fraseo de Rubén refleja la influencia de Maelo (Ismael Rivera), a quien siempre admiró. Un tremendo solo de trombón de Leopoldo Pineda se destaca, así como el distintivo bajo funky de Sal Cuevas. Este número desemboca en otro cha-cha-chá donde la identidad sonora de la orquesta se deja sentir, sobre todo el famoso coro de Milton Cardona, José Mangual Jr. y Willie Colón.
La danza “Yo Soy Una Mujer” se destaca a través del sentido de seguridad y orgullo femenino, tanto que es fácil olvidar que en realidad el tema lo compuso un varón. Y para hacerlo más emotivo, es la madre de Rubén, la también pianista Anoland Díaz, quien canta aquí en el papel de “Manuela,” haciendo dúo con su hijo, quien hace el papel de su esposo “Carmelo.”
El primer volumen de “Maestra Vida” culmina con la frustración de Carmelo. El ritmo de bomba enfatiza el lamento y reclamo de justicia del personaje, acelerando a ritmo de plena al entrar el coro. “Déjenme Reír (Para No Llorar)” se burla de los hipócritas postulándose a puestos políticos en el barrio de Carmelo. Mientras tanto, Carmelo desesperadamente busca como mantener a su familia.
“El culpable de mi infierno es el gobierno…”
Más del Solar de los Aburridos en el volumen II.
Escrito por Aurora Flores
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