
Nacido en la República Dominicana en 1935, Johnny Pacheco creció hechizado por las canciones de Arcaño y sus Maravillas, Arsenio Rodríguez y Orquesta Aragón que escuchaba en la radio cubana. Era la edad dorada de la música afrocaribeña, la época en la cual Cuba creó los cimientos de todo lo que se vería en la música tropical durante las próximas décadas.
"Mi papá tenía su propia orquesta", recuerda Pacheco. "Tenía cinco hijos, pero siempre dijo que yo era el que le seguiría los pasos. 'Los demás son sordos', decía. Mi papá tocaba el saxofón, el clarinete y el violín. Me daba clases en la tarde, cuando yo volvía de la escuela".
Pacheco tenía once años cuando su familia se mudó a Nueva York. Mientras tomaba clases en el Bronx Vocational High School, tocó percusión y cantó en una banda que tocaba mambos con futuras leyendas de la música latina como el tecladista Eddie Palmieri y Barry Rogers-- que después sería el trombonista de la orquesta La Perfecta.
A fines de la década del '50, el hermano de Eddie Palmieri, Charlie, contrató a Pacheco como percusionista en su banda. Juntos, los dos músicos crearon la famosa charanga La Duboney cuando Pacheco dejó la percusión para tocar la flauta-- un instrumento que lo había seducido hace ya tiempo. La Duboney se basó en la estética de las charangas cubanas, combinando elegantes capas de violines con solos de flauta repletos de swing.
Pese a que continuaron siendo grandes amigos, Pacheco y Palmieri decidieron tomar caminos separados cuando se dieron cuenta de que tenían ideas muy distintas sobre cómo debería sonar una charanga. Pacheco prefería un sonido más alegre y liviano, que chocaba con las improvisaciones barrocas de Charlie y su gusto por los sonidos disonantes.
Pacheco formó su propia orquesta y grabó un demo que incluía una pegajosa tonada llamada "El Güiro de Macorina". Gracias al locutor radial Rafael Font, la canción se convirtió en un éxito inmediato, y Pacheco firmó inmediatamente con la disquera Alegre Records de Al Santiago. Permanecería cuantro años con la compañía, grabando una serie de innovadores-- y ahora legendarios-- LPs bajo el nombre de Pacheco y su Charanga.
En 1964, Pacheco se sentía frustrado por la escasez de buenos violinistas para su orquesta. Al mismo tiempo, encontró inspiración en el supergrupo cubano La Sonora Matancera. Decidió transformar su charanga en un conjunto de dos trompetas, y así comenzó un proceso que eventualmente sería reconocido por musicólogos como "la matancerización de la salsa".
En esa misma época, Pacheco estaba interesado en crear su propia disquera para así poder tener más control sobre su música. Con la ayuda del abogado Jerry Masucci, que lo había ayudado con un reciente divorcio, Pacheco fundó la compañía Fania-- su nombre inspirado en una vieja composición de Reinaldo Bolaños.
La primera producción de la compañía fue el debut de Johnny Pacheco y su Nuevo Tumbao. Lanzado en 1964, "Cañonazo" incluía una nueva versión de "Fania", además del excelente "Dakar, Punto Final"-- un tributo a Senegal y Africa en general, el continente donde la charanga de Pacheco había disfrutado de un éxito fenomenal.
Durante sus primeros años, la flamante disquera estaba muy lejos de ser el imperio cultural y económico en que se transformaría eventualmente. Era un negocio pequeño. El mismo Pacheco manejaba por toda la ciudad transportando discos en su automóvil.
Eventualmente, las ganancias obtenidas con las grabaciones de Pacheco, que tuvo una gran cantidad de éxitos en los años '60 y '70, permitieron expander la compañía e incorporar nuevos artistas a su plantel: el pianista judío-estadounidense Larry Harlow, el bajista Bobby Valentín y, en 1967, el dúo dinámico del trombonista Willie Colón y su cantante, un joven puertorriqueño llamado Héctor Lavoé.
El enamoramiento de Pacheco con el sonido añejo de la música cubana y las sonoridades de la Matancera resultan evidentes en dos lanzamientos de los años '70: En 1971, "Los Compadres" lo encontró afirmando su asociación artística con Pete 'El Conde' Rodríguez que había desarrollado desde los días de "Cañonazo". Y en 1975, el lanzamiento solista "El Maestro" incorporó tres temas del repertorio de la misma Matancera. El nuevo cantante de Pacheco era el eximio Héctor Casanova, y su grupo se llamaba ahora Pacheco y su Tumbao Añejo-- reconociendo abiertamente su debilidad por los ecos del pasado.
A lo largo de su carrera, Pacheco disfrutó su popularidad al máximo. "Trabajé con muchos artistas que admiraba", dice. "Beny Moré, Pérez Prado, Tito Puente, Stan Kenton, Xavier Cugat. Con el único con el que no llegué a trabajar fue con Dizzy Gillespie". También escribió canciones para una variedad de artistas de la Fania, y fue el director musical de la Fania All-Stars, la impresionante orquesta que incorporaba a todas las estrellas de la disquera.
En 1974, Pacheco comenzó una colaboración histórica con Celia Cruz, la ex cantante de la Sonora Matancera. Titulado "Celia & Johnny", su primer disco juntos comienza con el descollante "Químbara"-- un tema que sintetiza la esencia misma de la explosión salsera de los '70 en Nueva York, y que probablemente sea el punto más alto de la carrera artística de Celia.
La combinación de la sensibilidad de Pacheco hacia las raíces de la música afrocubana y la poderosa voz y el carisma de Celia fueron instrumentales para la popularidad de la Fania. Juntos, cosecharon éxitos inmortales como "Toro Mata", "Cúcala" y "La Dicha Mía", una composición de Pacheco sobre la vida de Cruz.
Si hay un elemento que define a la copiosa discografía de Pacheco, es su deseo de experimentar. Desde el auge de la Fania hasta el día de hoy, el maestro ha aprovechado cada oportunidad que se le presentó de colaborar con todo tipo de artistas del género tropical.
Grabó con antiguos vocalistas de la Matancera como Daniel Santos y Celio González; el cantante cubano Rolando Laserie; el legendario flautista Fajardo; los cantantes Melón (del dúo Lobo y Melón) y Monguito; y, por supuesto, colaboró en un sinnúmero de discos con su mejor amigo y compadre Pete 'El Conde' Rodríguez.
En 2004, Pacheco lanzó al mercado su más reciente producción, "Entre Amigos". Entre los invitados de honor se encuentran el pianista de la Sonora Ponceña Papo Lucca, el bongosero Roberto Roena y el bajista Bobby Valentín, además de legendarios vocalistas como Héctor Casanova, Ismael Miranda, Cheo Feliciano y Gilberto Santa Rosa.
La vitalidad de "Entre Amigos" y recientes actuaciones en vivo en varios lugares del planeta parecerían indicar que, afortunadamente para todos nosotros, hay Pacheco para rato. Que así sea.
ERNESTO LECHNER--
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