
Nunca se debe subestimar el poder de un pito. Cuando el Sexteto de Joe Cuba comenzó a grabar Estamos Haciendo Algo Bien/We Must Be Doing Something Right en 1965, el grupo se aproximaba a una encrucijada en su carrera.
A mediados de los años 60 era uno de los grupos locales más populares, ya fuese en el norte de la ciudad en los salones de baile de El Barrio, en los clubes de la alta sociedad en Manhattan, o en la parte norte del estado, en los salones de baile de los Catskills. Las gigantes orquestas de mambo se hallaban en decadencia, y el tamaño compacto y la chispa del sexteto los convirtieron en favoritos de los fanáticos del baile latino y de los sellos disqueros—Mardi Gras y Seeco ya habían lanzado sus discos, y para este entonces el grupo tenía un hogar estable en la disquera Tico, que con la ayuda de su nuevo dueño Morris Levy se había convertido en toda una potencia latina.
El título We Must Be Doing Something Right fue inspirado por un anuncio popular de la cerveza Rheingold, pero lo que le gustó a Pancho Cristal (Morris Perlsman), productor interno de Tico, fue que la frase también podía referirse al éxito del sexteto. El grupo ya había grabado tres álbumes para Tico— Vagabundeando/Hangin’ Out, Alma del Barrio/The Soul of Spanish Harlem, y Bailadores—y según las notas de Cristal en We Must..., cada uno de ellos había tenido aún más exitoso que el anterior, creando lo que él describió como “una creciente y continua emoción, que amerita el respeto musical y la admiración”. Después de todo, ¿estaría el grupo disfrutando de tan buenos tiempos si no estuvieran haciendo algo bien? Probablemente no.
Durante la época de We Must…, el sexteto contaba indudablemente con sus más historiados miembros: Cuba en la percusión; el pianista y arreglista principal Nick Jiménez; el bajista Jules “Slim” Cordero; Tommy Berrios en los instrumentos vibrantes; y los famosos vocalistas principales del grupo, Jimmy Sabater yCheo Feliciano. Jiménez y Sabater eran especialmente productivos, no sólo tocando o cantando en el disco, pero además escribiendo más de la mitad de sus temas. Uno de éstos fue el suave guaguancó “Bochinchosa”, original de Jiménez. “Una de mis canciones favoritas que no tocamos muy a menudo”, dice el cantante Jimmy Sabater.
Entre otros contribuyentes que no eran parte del grupo se encontraban el compositor neoyorquino Genaro “Heny” Álvarez, un gran amigo de la banda quien fuera autor de “Pruébalo”, el primer tema del álbum; y Héctor Rivera, quien escribió el candente mozambique “Ya No Aguanto Más”, el cierre de la primera cara del disco (que no llegó a formar parte de los créditos por error). Rivera fue además el arreglista responsable de la bella versión de la balada “Si Te Dicen” (que alcanzó la fama en los años 50 gracias al cantante cubano Vicentico Valdés). Increíblemente, esta canción sería la primera vez que Sabater y Feliciano formaran parte de un dúo en una grabación. “A ambos nos encantaba esa canción”, recuerda Sabater.
Sabater también escribió dos canciones, entre ellas la movida “Y Tu Abuela Dónde Está.” Tras sus ritmos contagiosos se encuentra una interesante narrativa sobre la raza, la etnicidad, y el color de la piel, ya que Sabater relata la historia de un latino que quiere hacerse pasar por blanco. Prefiere no divulgar qué lo inspiró a escribir esta canción, pero sí ofrece lo siguiente, “La escribí sobre un puertorriqueño que jugó la baraja de la raza porque es de piel clara, OK? Y no voy a revelar quién la inspiró”.
La otra canción escrita por Sabater pasaría a convertirse en el éxito clave del álbum: “El Pito (I’ll Never Go Back to Georgia)”. Jiménez, según él, había estado experimentando con un estribillo de piano, y a Sabater se le ocurrió incorporar la frase I’ll never go back to Georgia. “Se me ocurrió la idea mientras escuchaba ‘Manteca’”, explica Sabater, refiriéndose al súper éxito del jazz latino grabado por Dizzy Gillespie, y co-escrito por su colaborador cubano Chano Pozo. La declaración de Gillespie negándose a regresar a Georgia era una crítica de las infames políticas segregacionistas del estado, aunque de manera irónica, ninguno de los miembros del sexteto había estado jamás en Georgia. Jiménez recuerda, “La legislatura del estado de Georgia se quejó de la canción, así que le dijimos que no se trataba del estado de Georgia, sino de una chica llamada Georgia”. Sabater trajo el estribillo, Jiménez trajo el ritmo repetitivo de la percusión, y la contribución de Cuba, el pito, completó el trío perfecto. Se puede escuchar al principio, cuando el llamado de “¡Oye ese pito!” lo contesta la banda silbando una melodía de cinco notas (en patrón de clave, no menos).
A medida que crecía en popularidad la canción, la perspicacia comercial que Cuba poseía entró en acción. Jiménez explica, “Joe tenía unos pitos pequeños que anunciaban El Sexteto de Joe Cuba, y cada vez que tocábamos ‘El Pito’ se los tirábamos al público”. Sabater recuerda una presentación en el Madison Square Garden, en donde observó a “una mujer sofisticada que llevaba un abrigo de piel” perder la compostura una vez que empezaron a caer los pitos. “Tiró la piel al piso y se disparó a agarrar el pito”, comenta con humor. Lo importante es que la mezcla del soul americano, los ritmos latinos, y el contagiante estribillo en inglés darían paso a la creación del sonido boogaloo, el cual pasaría a convertirse en el estilo latino dominante en Nueva York entre 1966 y 1968.
“Pruébalo”, la primera canción del álbum, también ofrece un gustazo de este estilo, con un puente creado a base de aplausos rítmicos y exhortaciones en inglés como ésta: “everybody, come on and swing it, baby!”. El sonido es inconfundiblemente similar al de las canciones estilo boogaloo que poco a poco se escucharían en menos de un año, especialmente “At the Party”, de Héctor Rivera, y posiblemente el éxito más grande de la era del boogaloo, el súper exitazo del sexteto lanzado al año siguiente, “Bang Bang”. (Irónicamente, Sabater cuenta que la idea de “Bang Bang” se le ocurrió durante una presentación en donde ninguna de las canciones de We Must Be Doing Something Right estaba moviendo al público. “Tocamos el primer set y nadie bailó. Segundo set, nadie bailó. Yo le dije a Joe Cuba, ‘Oye, tengo una idea para una canción…’”)
Sin embargo, ese futuro estaba en espera en 1965. El sexteto estaba bastante ocupado, gracias a la popularidad de “El Pito”. El grupo tenía compromisos en todas partes, desde los Estados Unidos hasta Puerto Rico y Venezuela. Y donde quiera que iban, sólo tenían que escuchar los pitos que tocaba la audiencia para saber que sí estaban haciendo algo bien.
Notas por Oliver Wang
El Pito (I'll Never Go Back to Georgia) / Joe Cuba Sextet
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