
Después de haber pasado cerca de cinco años en una penitenciaría en Lexington, Kentucky, Ismael “Maelo” Rivera regresa a Nueva York con una venganza. Él ya había hecho una producción de retorno con su amigo de infancia, Rafael Cortijo, llamado "Bienvenidos.” Sin embargo, aun cuando Tito Puente le dio una mano a Rafa, valiéndose de su orquesta, mientras el Rey se colocaba en el coro, Puerto Rico no recibió bien el retorno de ambos.
Maelo regresa a Nueva York y forma su propia orquesta, “Los Cachimbos.” Lo que distingue este sonido del que logró junto a Cortijo es el trasfondo cultural de Nueva York, que incluye dos boogaloos junto con algunas líneas de bajo melódicamente funkies, que se encuentran a través de la mayoría del repertorio del Cachimbo.
Algunas líneas de bajo funky sugieren un “guaguancó” que cambia rápidamente hacia un tipo “rumba abierta” de descarga en el primer número de "De Colores." Hecha primero como una “cumbia”, luego, llevada a Maelo por su “Compay” Sammy Ayala, fue re-arreglada en un formato salsa por Tito Puente. Un número que afirma un tipo de vida carnavalesco y festivo, es alegre bailable y lleno de movimiento.
El siguiente “son montuno” escrito por el flautista cubano Lou Pérez, nuevamente destaca las líneas del bajo en patrones melódicos, al igual que rítmicos, que siguen al cantante maestro a través de su viaje vocal. “Los Cazadores” es una advertencia para los “cazadores" masculinos para mantenerse lejos de su “presa”.
“King Kong,” una bomba agradable y juguetona, escrita por el maestro mismo, da al simio gigante un apellido latino, Colón, mientras canta sobre su trauma en el edificio Empire State y su tenaz empecinamiento por la rubia, como una metáfora para la gente de color. Sin embargo, en la versión de Maelo, King Kong resulta ganador.
"Dice la Luna" un feliz número romántico, bailable, ensalza las virtudes de enamorarse. Pero en la forma que Maelo lo canta, es una oda a la vida en general.
“El Difficult Fácil” marca el territorio de Maelo, dejando saber a todos que este vocalista puede cantar fácil y naturalmente las canciones más difíciles, mientras convierte al más simple de los géneros, como la plena, en algo mucho más difícil y complejo de lo que parece. Una muestra de la destreza de Maelo como cantante es que Rivera era considerado un “maestro" (sonero mayor) por su habilidad para cantar cualquier género y su autoritaria interacción con la clave y los espacios entre las notas.
El boogaloo estuvo en su apogeo a fines de los sesenta y “Magoo’s Boogaloo,” también escrito por Maelo, refleja el género en un formato más ingenioso y humorístico que destaca las travesuras a tientas de Mr. Magoo. Una caricatura que le gustaba mucho al cantante. Trayendo su rápida lengua de fuego, que cambia frases rítmicas en el baile híbrido, Maelo hace el boogaloo como nadie más puede.
“Agitando” de Elliot Romero trae un sentimiento de rumba de gran orquesta a esta mezcla, que está precisamente arreglada y cantada para entusiasmar a los bailarines. Presentando un quemante solo de trompeta de Héctor “Cabeza”, músico dominicano, ni Maelo ni la orquesta decepcionan aquí a los bailarines.
Otro número de Lou Pérez, “Este Montuno” subraya el timbre claro como el cristal de los poderes de vocalización de Maelo. En un cadencioso “son montuno,” Maelo alterna con la canción en una mano, mientras dispara las notas como un arma en la otra.
“Súper Ratón” de Romero es uno de esos números masculinos, donde vincularse a un “Súper Ratón” se convierte en una metáfora para el hecho de salvar a uno de sus “chicos” de un golpe bajo.
Terminando con otro boogaloo, que tiene a Maelo fraseando en inglés y en español, trae al cantante de vuelta a sus inicios con Cortijo, cuando tocaron en el festival de las Indias Orientales, con Maelo cantando en el idioma del trono británico. También cantó en inglés en su grabación debut con la Orquesta Panamericana, en la que hizo "Beautiful Girl."
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