La explosión salsera de los años '70 está tan cargada de personajes casi mitológicos - Héctor Lavoe, La Lupe, 'Maelo' Rivera - que es fácil olvidar a aquellos cantantes que evitaron el exceso y se concentraron en la creación de una obra consistente y duradera. El niño bonito de la salsa, Ismael Miranda es uno de esos cantantes.Miranda es probablemente el único vocalista de la Fania All Stars que continúa lanzando discos excelentes hasta el día de hoy. Esta antología, por cierto, no intenta ser definitiva. En más de 40 años de actividad, Miranda ha grabado docenas de éxitos.
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La explosión salsera de los años '70 está tan cargada de personajes casi mitológicos - Héctor Lavoe, La Lupe, 'Maelo' Rivera - que es fácil olvidar a aquellos cantantes que evitaron el exceso y se concentraron en la creación de una obra consistente y duradera. El niño bonito de la salsa, Ismael Miranda es uno de esos cantantes.Miranda es probablemente el único vocalista de la Fania All Stars que continúa lanzando discos excelentes hasta el día de hoy. Esta antología, por cierto, no intenta ser definitiva. En más de 40 años de actividad, Miranda ha grabado docenas de éxitos.
Simplemente, este CD busca apabullar al escucha demostrando la versatilidad estilística del cantante: el niño bonito alternaba sin problemas entre fogosas descargas de salsa y una majestuosa combinación de bolero y balada pop setentera.
Nacido en 1950, Miranda se trasladó con su familia a los Estados Unidos cuando tenía cuatro años. A los 16, ya estaba cantando con la orquesta de Joey Pastrana. El tecladista Larry Harlow lo vio en concierto junto a su hermano Andy - y, en el verano de 1967, lo contrató como cantante principal de la célebre Orchestra Harlow.
Bajo la dirección artística de Harlow, Miranda conoció las raíces de la música cubana.
"Lo que me gustaba de Orchestra Harlow es que tenía un sonido típico cubano", cuenta el cantante desde su casa en Puerto Rico. "En esa época, la mayoría de orquestas favorecían un estilo diferente. Harlow era parecido a Johnny Pacheco y Eddie Palmieri en cuanto a que ellos seguían una dirección tradicional".
Dos de los temas de este disco provienen del clásico Abran Paso de 1971: "Se Casa La Rumba" y el tema que le da su nombre a esta producción. Aquí podemos apreciar el sonido de Harlow - áspero y rebosante de swing.
Eventualmente, Miranda sintió el deseo de desplegar sus alas y tomar control de su carrera. Como muchos artistas salseros de los '70, se convirtió en solista. Esta transición se logró a través del disco Oportunidad. No sorprende comprobar que la separación, inicialmente, no fue amistosa.
"Larry me abrió muchas puertas", comenta Miranda. "De alguna maneras, muchas cosas que pasaron en mi carrera, como mi participación en la Fania All Stars, se las debo a él. Siempre le estuve agradecido, y todavía lo estoy".
En 1973, Miranda presentó su nueva banda, la Orquesta Revelación, que incluía a futuros grandes como el pianista Oscar Hernández y el percusionista Nicky Marrero. Muchos creen que el disco Así Se Compone Un Son, es el mejor momento del cantante. Su sonido es algo más suave que el de Orchestra Harlow - pero Miranda mantiene la agresividad de sus soneos en temas como "Las Cuarentas", versión tropical del tango clásico que había sido previamente interpretado por el cantante cubano Rolando Laserie.
Buscando un cambio más radical en su estilo de vida, Miranda se mudó a Puerto Rico - la isla continúa siendo su hogar desde entonces.
"Vivir en Puerto Rico mejoró mi pronunciación en español, que me había dado problemas durante mis comienzos en Nueva York", explica. "Más importante todavía es que ahora tenía un plantel de gente que trabajaba conmigo y organizaba mis conciertos. Ya no estaba solo, y eso me daba una sensación de seguridad. Todo era más feliz. Y yo me tenía más fe".
En 1975, el exitoso LP Este Es Ismael Miranda presentó a un cantante que tenía total control de sus talentos como intérprete y compositor.
Miranda comenzó a ser promocionado por la Fania como un galán romántico de canciones acarameladas. Al combinar la estética del bolero con un sonido más contemporáneo (utilizando batería, guitarra eléctrica y arreglos pop) competía con cantantes latinos de la talla de José José y Armando Manzanero.
Sin embargo, era éste un disco sorprendentemente ecléctico. "María Luisa" era pura chispa afrocubana, a la velocidad de la luz. "Cipriano Armenteros" de Rubén Blades incluía al joven compositor panameño en el coro, trompetas ululantes y una narrativa épica. "En Mi Viejo San Juan" reinventó el venerable bolero para una nueva generación de escuchas.
Miranda continuó desarrollando esta visión única de la balada tropical en sus discos siguientes. No Voy Al Festival de 1977 incluía el aterciopelado "Tú Me Abandonaste" (subrayando la presencia de Miranda como sonero de vieja escuela) y "La Puerta Está Abierta", con su break instrumental de guitarra y batería.
Uno de los discos más fascinantes (y malentendidos) en la carrera de Miranda es Doble Energía. Presentado en 1980, tenía como objetivo generar éxito masivo juntando al cantante con el famoso productor Willie Colón. Pero la química que había surgido tan espontáneamente cuando Willie trabajó con Celia Cruz, Héctor Lavoe y Rubén Blades, estuvo ausente. Dicho eso, la voz de Miranda suena estupenda rodeada de las capas de trombones que son la especialidad de Colón - observe la sofisticación sonora de "No Me Digan Que Es Muy Tarde" y "Cartas Marcadas".
Las canciones más recientes de esta colección son la intensa narrativa carcelera de "Galera Tres" y la balada "Yo No Me Vuelvo A Enamorar" - ambas del disco La Clave Del Sabor de 1981. De más está decir que Miranda continuó creando éxitos durante muchas décadas más - sobreviviendo los infortunios de la salsa romántica y apareciendo en el nuevo milenio con su reputación intacta como un auténtico sonero.
Comentarios discográficos de Ernesto Lechner
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