Los 70’s marcaron el comienzo de una era de cambios veloces en Estados Unidos y su música. Para los latinos, el género que ahora llamamos salsa era el sonido que brotó de las calles del Nueva York hispano. Mientras muchos a lo largo del país marchaban en contra de la guerra en Vietnam, Nueva York era testigo de la primera marcha femenina Pro Igualdad a lo largo de la 5ta Avenida. El movimiento femenino apenas empezaba a mostrar sus garras cuando la otrora mercenaria del rock, Janis Joplin, fue encontrada muerta por sobredosis. Para los salseros, nuestra reina mercenaria lo fue La Lupe.
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Los 70’s marcaron el comienzo de una era de cambios veloces en Estados Unidos y su música. Para los latinos, el género que ahora llamamos salsa era el sonido que brotó de las calles del Nueva York hispano. Mientras muchos a lo largo del país marchaban en contra de la guerra en Vietnam, Nueva York era testigo de la primera marcha femenina Pro Igualdad a lo largo de la 5ta Avenida. El movimiento femenino apenas empezaba a mostrar sus garras cuando la otrora mercenaria del rock, Janis Joplin, fue encontrada muerta por sobredosis. Para los salseros, nuestra reina mercenaria lo fue La Lupe.
Irreverente, atroz, apasionada y controversial, a La Lupe le ordenan abandonar la Cuba comunista y encuentra el estrellato de la mano de Mongo Santamaría y, luego, Tito Puente. En esta grabación vemos a La Lupe cantando música pop en la primera mitad y luego revelando sus raíces salseras en la otra mitad. Aquí escuchará una versión de “Unchained Melody” que suena más estereotipada que las habichuelas Goya dado el marcado acento latino con que se interpreta. Pero esta es la misma Lupe que hizo suyo el tema Fever cuando lo grabó con Santamaría….
En esta etapa de su carrera, La Lupe estaba en la cúspide de su status de diva, ya fuera de la sombra de Puente y apareciendo en programas clave como el show de Dick Cavett. Pero tenía dificultades en conseguir trabajo estable. Al parecer se regaba la voz de que esta cantante talentosa era a su vez difícil, arrogante y problemática. No en balde ya empezaban a llamarle la vampiresa.
“I Did It My Way,” cantado en español, es orquestado a lo clásico con violines, trompas francesas y efectos de platillos. La Lupe, tanto en lo artístico como en lo personal, prácticamente lo hace a su manera, como podrá apreciar al escucharla deslizarse en tonos y caer a milésimas de la nota correcta. La pasión de la intérprete se enfatiza en “No Matarás”, especialmente cuando canta sobre el dolor de las madres que pierden a sus hijos en batalla. Al ritmo de un vals suave, “Caridad” es un canto a la caridad humana. La Lupe se abraza al tema con alma y fogosidad, obviando la técnica a favor de la emoción.
Luego, en lo que comienza como un sabroso merengue, La Lupe explota en trabalenguas y ritmo caliente al compás de “Chumba La Chumba.” El frenesí que usted escucha aquí demuestra como La Lupe podía traer a una orquesta, una partitura y a ella misma en un crescendo histérico donde inclusive imita a Maelo al frasear su Maquinolandera y pregonar que ni el mismísimo Sonero Mayor le hacía competencia.
La Lupe hace honor al titulo del próximo tema: “Me Vengaré.” Aquí pretende curar su corazón partido con una venganza que es tan literal como metafórica. Gritándole a Fred Weinberg (el productor), la Reina del Soul es pura emoción, cargando el corazón en la garganta.
La comida y las recetas prevalecen en “Menú De Chivo,” y este mambo/mozambique con toques de bomba boricua es delicioso.
Con aires ibéricos, “Amor Que Te Di” saca lo gitano en La Lupe en un arreglo que evoca a la Sevilla del Siglo XV. Pero el reto resulta ser mucho para ella, lo cual se nota en las notas que falla al final.
En su ya obligatorio saludo a los orishas, La Lupe cierra el disco con un canto de regla de ocha, “Moforibale,” ejecutado a la perfección. Este tradicional canto a los dioses se lleva el disco en “fade out” dejando a La Lupe de cara con su público, frío y caliente a la vez: estaban los que adoraban su voz poco convencional e histérico drama escénico, y estaban aquellos a quienes simplemente no les importaba. Cualquiera que fuese el resultado, con La Lupe no había espacio para medias tintas: se sabía donde uno quedaba parado.
Creditos:
Productor e Ingeniero - Fred Weinberg
Productor Ejecutivo – Miguel Estivill
Coordinador – Willie Garcia
Grabación – A & R Studios
Arreglos y Conducción – Joe Cain (“Como Acostumbro / My Way”, “No Mataras”, “Por Caridad”, “Unchained Melody”) Ramón Emilio Aracena (“Chumba La Chumba”, “Me Vengaré”, “Menu De Chivo”, Amor Que Te Di”, “Moforivale”), Osvaldo Estivill (“Soy Tu Esclava”)
Fotografias Originales Del Album– Hobart Baker
Diseño Original Del Album – Izzy Sanabria
Escrito por Aurora Flores
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