Era el año 1970. Un grupo de amigos trabajábamos en los preparativos del baile de graduación de mi clase graduanda de la escuela superior la Academia Santa Mónica de Santurce, a efectuarse en mayo de 1971. Era una época donde el bailador boricua era considerado conservador, si le gustaba la salsa, o go gó si le gustaba de las variadas ponencias musicales norteamericanas que inundaban a Puerto Rico.
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Era el año 1970. Un grupo de amigos trabajábamos en los preparativos del baile de graduación de mi clase graduanda de la escuela superior la Academia Santa Mónica de Santurce, a efectuarse en mayo de 1971. Era una época donde el bailador boricua era considerado conservador, si le gustaba la salsa, o go gó si le gustaba de las variadas ponencias musicales norteamericanas que inundaban a Puerto Rico.
Fueron muchas las discusiones para escoger las agrupaciones que amenizarían esta importante ocasión y recuerdo que fue motivo de alegría cuando dos importantes orquestas salseras fueron escogidas. Una era liderada por un joven percusionista y bailarín de nombre Roberto Roena, la otra por un increíble pianista que había cautivado mi interés musical, el neoyoboricua Ricardo Maldonado, conocido musicalmente como Richie Ray.
En aquél tiempo la orquesta tenía un gran éxito radial “Sonido bestial”, uno de mis temas favoritos de todos los tiempos. Es interesante que el destino me haya permitido escribir sobre esta producción, “El sonido de la Bestia” la cual parte del sonido establecido por la producción salsera, esta vez con una dirigida a la temática cristiana.
En primera instancia me parece que es importante analizar la procedencia del nombre de Richie Ray. La realidad es que fue el bajista Bobby Cruz quién fue a pedir permiso a los padres de los hermanos Richie y Ray Maldonado para que ellos formaran parte de un grupo que estos formaban en la ciudad de Nueva York. Richie, que sólo tenía 13 años, Ray, y el bajista Bobby Cruz lideraban la agrupación. De tanto Richie, Ray y Bobby Cruz eventualmente el nombre perdió la coma y se convirtió en Richie Ray y Bobby Cruz. Por supuesto, Ray Maldonado continúa como parte integral de la orquesta.
Pero también es importante el expresar como Richie y Bobby se encontraron una encrucijada espiritual en su camino. “Nada de lo que hacíamos antes nos hacía felíz”, manifestaron en una entrevista que les hice para el diario La Prensa hace varios años. “La calle, las mujeres, eran situaciones que añadían peso a nuestra vida. Fue entonces que ambos comenzamos a buscar de Dios”.
La búsqueda les trajo la felicidad y la paz que añoraban y el sonido bestial de Richie Ray y Bobby Cruz está ahora bajo el servicio del evangelio. Este binomio también fue una de las primeras agrupaciones en la salsa, que marcó el paso del camino a la conversión a Jesucristo. Utilizando uno de los temas del exitoso “Sonido bestial”, el profundo tema “Juan en la ciudad”, Ray y Cruz presentaron el nuevo cambio en vida, alma y corazón en “El sonido de la Bestia” y se lanzaron en su nuevo sendero.
Con temas como El relajo, Juan en la ciudad, Sólo una vez más, Pa'trá y Pa'trá, Eres tú, Sálvalo y El sonido de la Bestia, Richie y Bobby alabaron al Creador y también salvaron vidas. Luego de más de dos décadas en la salsa, los salseros encontraron su verdadero llamado y ahora la salsa de Richie Ray y Bobby Cruz sirve al Señor.
Por cierto, Richie y Bobby también me contaron que una entrevista que les hiciera el afamado locutor venezolano Phideas Danilo Escalona tuvo mucho que ver con el nombre del género musical, la salsa.
Richie me contó que Escalona les entrevistó antes de un concierto en Venezuela y les preguntó cómo ellos denominaban su ponencia musical donde los elementos musicales antes mencionados se mantenían en clave con la rítmica de los sonidos afro caribeños. Ray le contestó que su música era como el “ketchup” algo que se le echaba a la comida para darle sabor. ¿Cómo una salsa?, preguntó Escalona, a lo que asintió Ray.
Al presentar a la orquesta Escalona dijo, “ahora con ustedes la salsa de Richie Ray y Bobby Cruz”.
A su llegada a Nueva York, los músicos le contaron a Jerry Masucci sobre su experiencia. Masucci, que buscaba un nombre para mercadear en el mercado internacional la amplia variedad de géneros musicales que componían el sonido de la Fania, de inmediato resolvió su dilema. El resto es salsa.
Sin duda estos músicos han sabido servir bien, tanto a la música afro antillana como a la luz de Jesucristo que ilumina sus vidas. “El sonido de la Bestia” es una prueba indiscutible.
Produced by: Richie Ray and Bobby Cruz
Mix: Ray Barretto
Engineer: Irv Greenbaum
Photography: Jorge Pardo Posse
Design: Irene Perlicz
Escrito por Juan Moreno Velázquez
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