Mil novecientos ochenta fue un año de noticias muy intensas. En diciembre, John Lennon fue asesinado de un disparo. El mes anterior, el presidente Jimmy Carter, quien había anunciado que los Estados Unidos boicotearía los Juegos Olímpicos de Moscú y quien había luchado contra la situación de rehenes iraníes, perdió la elección ante el ex actor Ronald Reagan. A principios de ese año, el alcalde Edward I.Koch cruzó el puente de Brooklyn con miles de neoyorquinos durante la huelga de transporte de 11 días. El Arzobispo Óscar Romero fue asesinado por un pistolero, mientras celebraba misa en San Salvador y, en Puerto Rico, moría Luis Muñoz Marín, el primer gobernador electo de la isla. ...MÁS >

Mil novecientos ochenta fue un año de noticias muy intensas. En diciembre, John Lennon fue asesinado de un disparo. El mes anterior, el presidente Jimmy Carter, quien había anunciado que los Estados Unidos boicotearía los Juegos Olímpicos de Moscú y quien había luchado contra la situación de rehenes iraníes, perdió la elección ante el ex actor Ronald Reagan. A principios de ese año, el alcalde Edward I.Koch cruzó el puente de Brooklyn con miles de neoyorquinos durante la huelga de transporte de 11 días. El Arzobispo Óscar Romero fue asesinado por un pistolero, mientras celebraba misa en San Salvador y, en Puerto Rico, moría Luis Muñoz Marín, el primer gobernador electo de la isla.
De vuelta en Nueva York, el comediante Richard Pryor sufría graves quemaduras mientras cocinaba un combinado de cocaína y Fania Records lanzaba El Sabio de Héctor Lavoe, su sexta grabación en solitario. Por entonces, Lavoe ya era conocido como “El Cantante”, que había hecho del tema de Rubén Blades un súper ventas y un éxito que marcaba su retorno. Su orquesta estaba ocupada con trabajo y giras; sin embargo, Lavoe no estaba contento. Su inestabilidad emocional y su adicción a las drogas encendieron un comportamiento impredecible, que tenía a los fanáticos congregándose en sus conciertos sólo para ver si haría una aparición.
Siguiendo en el estilo musical de Comedia, El Sabio convirtió a una pieza de sabiduría folclórica en una plataforma bailable, atizando la fuerza a través de una línea de bronces cargados, que conducen a los versos desafiantes de Lavoe a El Sabio, un presuntuoso jactancioso e impertinente. Este es un tema confrontacional lleno de la bravura de Lavoe-que narra rivalidades cubiertas de hipocresías. Haciendo alarde del tono similar de las cuerdas, como muchas producciones de Fania de ese tiempo, El Sabio hace alarde de la lucha vocal de Lavoe con una versión sabelotodo arrogante e inteligente de un alter ego de papel. Parece que el compositor Tito Rodríguez escribió el tema a la medida de Lavoe, más que como una estocada a un rival.
El bolero de Luis Marquetti, “Plazos Traicioneros”, cayó sobre Lavoe como lluvia desde el cielo. Suave, melódico, sin cortes y fusionado con un sentimiento emocional, es una pausa relajada entre el resto de los temas bailables. “Noche de Farra” obtiene un pulso de Nueva York actualizado en este estilo cha cha chá, de otro modo relajado, popularizado por La Sonora Matancera en los años cincuenta. Sin embargo, aquí Lavoe redefine el usual estilo cubano del “soneando,” trayéndolo a una actitud puertorriqueña muy rústica, que lo hace en un estilo más rítmico, que melódico. Evocando frases de Ismael Rivera, los trozos de “chachaguele” de Lavoe entre los espacios, incluso cambian el coro original de Farra: “Vamos echar un pie, que queremos ver, otra vez gozar, el sabroso son” a “Vamos echar un pie que quiero bailar, vamos a echar un pie que quiero gozar.”
“Para Ochún” y Yemanya vuelve a lo esencial africano, evocando a los santos de la Regla de Ocha de Ifa en un coro pregunta-respuesta a esas dos deidades. Parte de lo tradicional, reemplazando al sonero con los distintos instrumentos, tomando turno, en forma alternativa, para hacer solos en los versos. Lavoe entra a más de medio camino en el tema, haciendo alabanzas a los santos, cantando frases de otorgamiento de poder y conversando con los dioses. Un dúo de trombón y trompeta, danzan durante el último mambo, antes de que Lavoe entre con el floreo vocal para los espíritus, mientras una trompeta colorea la base rítmica.
“Aléjate” continúa con el gusto de Lavoe por cantar canciones de rechazo y abierta condena a la mujer. Al traducir literalmente “Get away from me, I don’t love you anymore” (aléjate de mí, ya no te amo), “Aléjate” hace evidente la postura de Lavoe. Aquí, su dicción clara como el cristal, es puntuada por sus observaciones callejeras irónicas en Espanglish, “dame un breake, un chance,” al estilo de Maelo, que exhibe el juego de “ruleta rusa" de Lavoe con la vida del hampa. Sin embargo, desde el punto de vista de un bailarín, es difícil dejarla pasar. Un sabroso solo de piano intercalado por violines, con un final que presenta trompetas ascendentes, hace a este número elegante y absoluto, de repente.
“Lloré” de José Febles, ajusta cuentas con Lavoe, dejando en evidencia su vulnerabilidad. Lavoe es tan convincente en su emoción, cuando revela a un hombre herido y auto destruido, como lo es cuando trata de afrontar a un mujeriego sin corazón. Otro número bailable, guiado por un motor percutor, un coro pegajoso y la clara voz de tenor de Lavoe.
El tema instrumental “Ceora” de Lee Morgan, parece haber sido colocado como relleno. Aún, si no lo fuese, es una samba dulce, con un sentimiento jazzístico que lo deja a uno en un estado grave y reflexivo. En esta pieza no está presente ninguno de los soneos de Lavoe, ni los seductores guajeos del Pulpo o los estruendos de percusión. Esta pieza lo fuerza a uno a cruzar las piernas, seguir el compás, echarse hacia atrás y sólo soñar.
Creditos
Productor Ejecutivo - Jerry Masucci
Director Musical - Jose Febles
Productor - Willie Colón
Eddie Montalvo - conga
Edgardo Reyes - timbales
Jose Mangual – bongo
Luis Mangual - bongo
Danny Rosado - bajo
Eddie Rivera - bajo
Prof. Joe Torres - piano
Gilberto “Pulpo” Colon - piano & fender rhodes
Ray Maldonado - trompeta
Puchi Boulong - trompeta
Harry D’Aguiar - trombon
Reynaldo Jorge – trombon
Papo Vasquez – trombon
Willie Colón - trombon, coro
Milton Cardona - coro
Agradecimientos especiales:
Sal Cuevas
Tony Jimenez
Luis “Perico” Ortiz
Danny Rosado
Ray Maldonado
Jose Rodriguez
Escrito por Aurora Flores
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