Sin la exposición y el reconocimiento internacional que recibieron las cantantes cubanas Celeste Mendoza, La Lupe y Celia Cruz, la puertorriqueña Yolanda Rivera es una de las rumberas más polifacéticas del Mundo y, aunque grabó con la orquesta La Terrífica, lo mejor de su discografía lo produjo con la Sonora Ponceña.
En 1977 el elepé El Gigante del Sur (Inca 1054) marcó su debut con la Sonora de Quique y Papo Lucca, coincidiendo con los cantantes Miguelito Ortiz y Luigi Texidor, el niche santaisabelino que al año siguiente se incorporó a la orquesta de Bobby Valentín, allanando el camino para el fugaz regreso del juanadino Tito Gómez a la Sonora Ponceña.
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Sin la exposición y el reconocimiento internacional que recibieron las cantantes cubanas Celeste Mendoza, La Lupe y Celia Cruz, la puertorriqueña Yolanda Rivera es una de las rumberas más polifacéticas del Mundo y, aunque grabó con la orquesta La Terrífica, lo mejor de su discografía lo produjo con la Sonora Ponceña.
En 1977 el elepé El Gigante del Sur (Inca 1054) marcó su debut con la Sonora de Quique y Papo Lucca, coincidiendo con los cantantes Miguelito Ortiz y Luigi Texidor, el niche santaisabelino que al año siguiente se incorporó a la orquesta de Bobby Valentín, allanando el camino para el fugaz regreso del juanadino Tito Gómez a la Sonora Ponceña.
En su primer saque con La Ponceña, Yolanda desplegó su versatilidad como bolerista en el clásico del filin cubano “Soy Tan Feliz” de José Antonio Méndez y en el merengue “Si No Me Meto”, composición de Francisco Alvarado “Chalina” enmarcada en el ataque de celos de Marcela que, tras buscar a Joaquín por la Cantera de Ponce, le entra a golpes por andar de farra.
Sin embargo, la aportación más contundente de Yolanda a El Gigante del Sur es el guaguancó “Rumba En El Patio”, su testamento como sonera capaz de “guapear” en el solar con los bravos y como una digna sucesora de Luigi en los números calientes y bailables del repertorio de la Sonora.
Aunque a mediados de la década del 90, Luigi grabaría otro disco de estudio con la Sonora, su despedida fue muy honorable. En El Gigante del Sur, grabó los éxitos “Boranda”, “Noche Como Boca ‘E Lobo” y “Omelé”. Fue precisamente el locutor Guillo Droing, quien bautizó a la Sonora Ponceña como “Los Gigantes del Sur”.
“Boranda”, en un magistral arreglo de Papo Lucca, es la adaptación al castellano de la letra del brasileño Eduardo Lobo, realizada, según lo informado por Papo Lucca, por el cantautor panameño Rubén Blades. Es la crónica, de matiz profético, de un pueblo devastado y desolado por la sequía. El solo de piano eléctrico de Papo con sus “scats” al unísono es una de sus aportaciones más célebres e ingeniosas de su paso por la salsa.
En “Noche Como Boca ‘E Lobo”, del prolífico Tite Curet Alonso, Luigi se crece con una picante interpretación del relato del varón abandonado por su amada; tragedia que compara con una noche sin luna ni estrellas. En los soneos, salpicado con su humor negro y jocosidad, Luigi es un maestro que, si acaso, sólo ha fue igualado por Marvin Santiago y Cano Estremera.
Parte de su legado de excelencia en El Gigante del Sur es el guaguancó “Omelé”, donde no sólo sobresale Luigi sino el colectivo de la Sonora, con un solo de congas de Vicente Rivero, el reconocido Little Johnny, y las trompetas de Tony, Delfín y Cuchy con una lectura articulada.
El talento de Luigi también se aprecia en la segunda voz de su dúo con Miguelito Ortiz en el bolero “Cuando Estemos Viejos” del dominico-venezolano “Billo” Frómeta, fundador de la Billo’s Caracas Boys.
Miguelito, quien después de la salida de Luigi se convirtió en el cantante estelar de la Sonora, redondeó la producción con el son montuno “Yeyey”, un pregón de René Marquez inspirado en las ricuras del cuajo, el mondongo, las patitas y otros platos criollos confeccionados con la carne de cerdo, en el que el solo de piano de Papo hace la boca agua.
Con unos “scats” de Yolanda en los primeros compases del arreglo, “La Gotera” es una guaracha romántica en la que Miguelito establece una analogía entre la filtración sellada en el techo con la herida de un amor fatal que decide cicatrizar.
En la onda “disco” tan de moda a mediados de los 90, la secuencia de El Gigante del Sur concluye con “Nocturnal” en donde se destaca en el solo de trompeta Luis “Perico” Ortiz quien también realizó el arreglo musical. “Nocturnal” fue la primera selección instrumental grabada por la Sonora Ponceña de varias cultivadas posteriormente en el jazz latino por su director musical Papo Lucca.
Creditos:
Enrique Lucca “Quique” – Líder
Enrique Lucca Jr. “Papo” – Piano
Louis “Perico” Ortíz – Trompeta (“Nocturnal”)
Ramón A. Rodríguez Tony “El Cordobes” – Trompeta
Luis R. Castro “Cuchy” – Trompeta
Delfín Perez “El Del Café” – Trompeta
Angel L. Hernández – Bongó, Campana
Vicente Rivero “Little Johnny” – Congas
Raymond Vega – Timbales
Antonio Santaella “Tato” – Bajo Acústico
Cantantes – Luis Guillermo Texidor “Luigi”, Miguel A. Ortíz “Miguelito”, Yolanda Rivera
Productor – Louie Ramírez
Asistente del Productor – Papo Lucca
Director de Grabación – Quique Lucca
Arreglos Musicales – Papo Lucca, Louis “Perico” Ortíz (“Nocturnal”)
Estudio de Grabación – La Tierra Sound Studios, N.Y.
Ingeniero de Sonido– Jon Fausty
Mezcla – Jon Fausty, Quique Lucca, Papo Lucca
Diseño e Ilustración de la Portada Original – Ron Levine
Diseño del Formato Gráfico – Louise Hilton
Montaje Gráficos y Proceso Digital –
Remasterizado en – Miami Tape
Notas discográficas escritas por Jaime Torres Torres
Editor – Richie Viera
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