Chivirico Davila

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BIOGRAFÍA:
Para el entierro de Chivirico Dávila, consumado en el cementerio de Villa Palmeras, en Santurce, a pasos de los panteones de Rafael Cortijo e Ismael Rivera, ningún funcionario del gobierno y de la industria musical de Puerto Rico estuvo disponible para despedir el duelo.
A Chivirico, retirado del ambiente salsero en el Bronx, Nueva York, lo entrevistamos para el periódico El Nuevo Día escasamente cinco meses antes de su fallecimiento el 5 de octubre de 1994. ...MÁS >
Para el entierro de Chivirico Dávila, consumado en el cementerio de Villa Palmeras, en Santurce, a pasos de los panteones de Rafael Cortijo e Ismael Rivera, ningún funcionario del gobierno y de la industria musical de Puerto Rico estuvo disponible para despedir el duelo.
A Chivirico, retirado del ambiente salsero en el Bronx, Nueva York, lo entrevistamos para el periódico El Nuevo Día escasamente cinco meses antes de su fallecimiento el 5 de octubre de 1994.
Problemas e intrigas familiares lo encaminaron a la Ciudad de los Rascacielos, donde ese año se ganaba la vida, según nos narró, trabajando en una factoría. Le preguntamos si, al ser una leyenda de nuestra música afroantillana, había considerado regresar al ruedo artístico y días después se comunicó para informarnos que, tras la publicación del artículo, lo llamaron de Colombia para una serie de presentaciones.
Su sueño era regresar a cantar a Puerto Rico, pero volvió en un ataúd sellado porque un fulminante ataque cardiaco reclamó su vida a la edad de 70 años. La mañana de su sepelio su sobrina Carmen Dávila nos pidió que despidiéramos el duelo.
Y lo hicimos con la complacencia con que redactamos las notas del cd que tiene en sus manos. Aquella inolvidable mañana recordamos que Rafael Chivirico Dávila Rosado era uno de los cantantes más polifacéticos del pentagrama caribeño, ya que, además de ser un extraordinario bolerista, era también un sonero natural y un intérprete de la bomba y la plena sin igual, como demostró en su disco de éxitos y cánticos callejeros que Cortijo y Kako grabaron para el sello Ansonia.
Chivirico fue uno de los contados intérpretes que sobrevivió la transición de la era del mambo y el boogaloo al sonido salsoso de Nueva York. Cuando fue firmado para grabar como solista con Coutique Records, Chivirico ya había despuntado como compositor e intérprete junto al Cuarteto Tabú de Johnny Goicuría, la orquesta de Dámaso Pérez Prado y las bandas de Orlando Marín, Tito Puente, Johnny Pacheco, Richie Ray y Joey Pastrana, entre otras.
Este disco, el Coutique # 1073 producido por Johnny Pacheco y arreglado por el pianista Jorge Millet en 1973, fue su pasaporte a su consagración como solista, tanto así que en 1975 propició su incursión con las Estrellas de Fania con la interpretación del bolero Lo Mismo Que Usted, plasmado en el acetato Tributo a Tito Rodríguez.
En la grabación que nos ocupa podrá apreciar el sentimiento de Chivirico para el bolero antillano con cuatro clásicos del repertorio latinoamericano: “Mala Noche” de Domingo Domínguez, “Respétala” de Agustín Ribot, “Como Fue” de Ernesto Duarte y su versión del viejo tango “Niebla Del Riachuelo”, de Enrique Cadicamo y Juan Carlos Cobián. “Respétala”, la historia de una mujer que se gana la vida sirviendo tragos en una barra, es uno de los boleros que propició el lanzamiento posterior del elepé Vendré Por Ti, completamente de melodías románticas.
Sin embargo, en 1973 era mucho lo que Chivirico, el sonero cangrejero, tenía que comunicarle al mundo salsero. Y la cuota de guaguancós estampada en el larga duración aún es irresistible para los bailadores de las fiestas de marquesina. “Por Eso Me Pica Aquí”, con Yayo el Indio y Adalberto Santiago en los coros, es un guaguancó soberbio e intenso. “El Babalao”, inspirada en los rituales santeros de la época, esboza la receta de un despojo y en la voz de Chivirico, salvaguardo el respeto a Orula, Changó y Yemayá, pone en perspectiva el saqueo del bolsillo a que algunos espiritistas someten a sus clientes.
“Cuando Tú Quieras” es otro sabroso guaguancó donde el sonero se expresa con elocuencia. “La Pagarás” es un son montuno hiriente, eco del despecho hacia un amor no correspondido. “Se Formó El Rumbón”, en sepia y a pura percusión en sus primeros compases, es un derroche de su veteranía como improvisador del montuno y “Sin Dinero” es el relato del bailador que llega pelao (sin dinero) a un salón y no puede gozar la fiesta.
La popularidad de Chivirico Dávila se prolongó hasta aproximadamente el 1977. Fue una de las figuras, como La Lupe, Frankie Dante y Meñique, que quedaron rezagadas con el boom internacional de las Estrellas de Fania. La reedición de este disco honra su memoria con creces, no hay duda.

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