Las importantes sesiones que la cantante cubana Celia Cruz grabó con La Sonora Matancera durante la década de los '50 son consideradas por muchos como la cúspide del pop afrocaribeño. Temas como Cao Cao Maní Picao, El Yerberito Moderno y Tumba La Caña Jibarito son venerados por los fanáticos de la Matancera a través de Latinoamérica.
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Las importantes sesiones que la cantante cubana Celia Cruz grabó con La Sonora Matancera durante la década de los '50 son consideradas por muchos como la cúspide del pop afrocaribeño. Temas como Cao Cao Maní Picao, El Yerberito Moderno y Tumba La Caña Jibarito son venerados por los fanáticos de la Matancera a través de Latinoamérica.
Durante los años '70, cuando la explosión de la salsa revolucionó a la música latina con su estética de alto voltaje, Celia se adaptó al sonido de la época, grabando con directores de orquesta como Johnny Pacheco y Willie Colón. Sin embargo, en la época que transcurrió entre los años dorados de los '50 y el cenit de la Fania de los '70 y '80, la cantante continuó representando la cálida sensibilidad de la Matancera con una serie de grabaciones realizadas en México con la orquesta de Memo Salamanca.
“Bravo” es uno de estos discos - una joya relativamente olvidada que merece ser escuchada nuevamente y deleitará a los aficionados de Celia Cruz con la excelente calidad de su repertorio y sus majestuosas orquestaciones.
Durante su apogeo, La Matancera demostró un talento inusual para combinar arte y comercio. Sus canciones, exquisitos bombones de dulzura condensada, eran innegablemente pop al mismo tiempo que respetaban las sagradas convenciones de estilos como el bolero y el cha cha cha.
Grabadas en compañía de Salamanca, además de la orquesta de Juan Bruno Tarrazza, estas doce canciones son igualmente complejas: accesibles, melodiosas y sorprendentemente sofisticadas.
El tema de apertura (que también la da su nombre al disco), "Bravo", presenta todas estas calidades. La ironía despiadada de sus letras (Celia aplaude a su novio por haberle destrozado el corazón) nos recuerda al humor negro de Tite Curet Alonso, el compositor salsero por excelencia.
El efecto de la percusión simulando los aplausos de Celia es complementado a la perfección por su interpretación, llena de vulnerabilidad. La Reina suena especialmente sentimental al cantar "Te odio tanto/Que yo misma me espanto/De mi forma de odiar" con la sinceridad y pronunciación cristalina de siempre. Un momento especial para los conocedores de su obra.
“Bravo” salió al mercado en 1967, el mismo año que The Beatles cambiaron el curso de la música popular con su obra maestra Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Las canciones que dominaban las listas de éxitos de la época tenían atrevidos toques psicodélicos y una fuerte influencia del r&b.
Apoyada por Salamanca, Celia intenta inocentemente alcanzar a una nueva generación de escuchas. "Suenan Los Tambores" y "Guárdame Tu Amor" son presentados como temas del estilo Tropical a Go-Go. En "La Campeona," Celia se presenta a sí misma como la cantante que hizo gozar a la gente con "El Yerberito Moderno" y "Burundanga" - para después admitir su deseo de ser parte de "la nueva ola".
Pese a que se autodenomina "la campeona" y habla de sus logros, no hay nada de arrogancia en su interpretación. Hasta el final de su carrera en 2003, La Reina fue un ejemplo de modestia y humildad.
“Bravo” nos transporta a una época durante la cual Celia Cruz había encontrado su plenitud vocal. Basta con escuchar su versión de "Guantanamera" para entender por qué el pueblo la recuerda como "la guarachera de Cuba". Por cierto, “Bravo” es uno de los mejores discos de su carrera - digno competidor de las otras, más célebres grabaciones que La Reina realizó para la Fania.
Escrito por ERNESTO LECHNER
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