La carrera de Ray Barretto ha sido un largo y variado viaje. Nació en Brooklyn el 29 de abril de 1929 y es el más esencial Nuyorican, un puertorriqueño nacido y criado en la ciudad de Nueva York. A la edad de dos años, su familia se traslado al Harlem Hispano de Manhattan y cuando tenía siete, a la zona Sur del Bronx. La experiencia bicultural de Barretto fue reforzada durante su período como soldado en el ejército durante fines de los cuarenta. ...MÁS >
La carrera de Ray Barretto ha sido un largo y variado viaje. Nació en Brooklyn el 29 de abril de 1929 y es el más esencial Nuyorican, un puertorriqueño nacido y criado en la ciudad de Nueva York. A la edad de dos años, su familia se traslado al Harlem Hispano de Manhattan y cuando tenía siete, a la zona Sur del Bronx. La experiencia bicultural de Barretto fue reforzada durante su período como soldado en el ejército durante fines de los cuarenta. “Compartiendo con los reclutas negros [en Alemania] y escuchando el nuevo jazz progresivo que estaba sucediendo entonces, el be-bop, bueno, estaba en casa.” Al estar expuesto a las colaboraciones de Dizzy Gillespie con el conguero cubano Chano Pozo, se solidificó, más tarde, ese sentimiento y lo inspiraron para comenzar a aprender los detalles musicales del tambor de conga.

Barretto llevó una exitosa carrera como miembro de orquesta en grabaciones de jazz con líderes como José Curbelo y Tito Puente. Luego, tuvo éxito dirigiendo un ensamble al estilo charanga (orquesta de baile cubana que usa flautas y violines), sacando un éxito de mucha aceptación, El Watusi. Pero Ray estaba listo para un cambio. Formó un conjunto, pequeña orquesta de baile al estilo cubano, con dos trompetas y una sección rítmica. “Jerry Masucci de Fania, me seleccionó y el momento fue el preciso. El título, Acid, era su idea.”

En 1966, un Nuevo sonido había aparecido en la escena musical bailable de Nueva York, el Boogaloo latino. Una combinación única de son-montuno, cha-cha-cha y R&B, este nuevo sonido fue reprimido por varios líderes de orquesta y puristas; sin embargo, Barretto lo adoptó. “Había sido negro durante mucho tiempo, además de ser puertorriqueño. Fue parte de haber crecido en Nueva York.”

Y entonces el álbum abre con el exigente son montuno en estilo funky, titulado El Nuevo Barretto. Escuchen cerca de la apertura la frase de corte/trompeta. Carlos Santana la reciclaría más tarde en su versión de Oye Como Va de Tito Puente. En Mercy, Mercy, baby, el vocalista y compañero Nuyorican Pete Bonet, fácilmente hace un riff en inglés, reflejando la influencia que la cultura afro-americana ha tenido en la experiencia neoyorkina-puertorriqueña.

Una de las joyas de esta grabación es el son titulado, Acid. Es simple, un tumbao (patrón rítmico repetitivo) de bajo funky es tocado por el fallecido, gran y legendario bajista cubano-americano, Bobby Rodríguez, a quien Barretto apodaba con cariño, “Big Daddy” (Papá Grande). El resultado, grabado en una toma, es un tour de force (exhibición de destreza), que combina la estética del jazz con el impulso del ritmo afro-cubano. El solo de trompeta con sordina de René López es una reminiscencia, en partes iguales, de Miles Davis y Dizzy Gillespie, con algo de matices funky cubanos y su propia actitud Nuyorican.

El timbalero cubano Orestes Vilató, traspaso de la charanga de Barretto, había estado con la charanga del virtuoso cubano de la flauta José Fajardo, donde nunca había participado como solista. Eso cambió completamente en Acid y Soul Drummers, inspirando, con esto, a una nueva generación de jóvenes percusionistas como el mismo Barretto.

Su compañero cubano, el trompetista Roberto Rodríguez, toca un solo principal ascendente. “Roberto tiene un lugar especial en mi corazón. El trabajaba de día como gerente de una tienda de mecánica para autos y nunca perdió una sesión o ensayo conmigo y siempre tocaba hasta casi caer muerto. El era un hombre de verdad.”

Barretto sigue y comienza con un tranquilo redoble abierto, que sale de ninguna parte y construye un clímax de explosivas palmadas. El poder y la energía que genera exudan exclamaciones de afirmación de parte de sus camaradas compañeros de orquesta. Un montuno final en piano, interpretado por Louis Cruz, con el trabajo de algunas intervenciones explosivas finales de trompeta, realizadas por Rodríguez, mientras López toca una sabrosa moña (una pequeña línea de mambo improvisada) bajo él, cierran la composición.

A Deeper Shade of Soul, Teacher of Love y Soul Drummer ¬ continúan en ritmo de boogaloo. Sola te Dejaréis es un mambo/guaracha directo y balanceado que habla de una mujer egoísta que termina sola. Es una exhibición para los talentos del vocalista Adalberto Santiago como sonero (improvisador vocal).

La pieza final del álbum es otra joya, Espíritu Libre. Abre con un diálogo de percusión entre Orestes, que toca los martilletes sobre los timbales y Barretto en las congas. Una melodía persistente es enunciada por López, y luego copiada por Rodríguez en la trompeta con sordina. Big Daddy entra con una línea de bajo en compás de 6/8, acompañado por Santiago firme con una pequeña campana. Mientras Bonet golpea una quijada, Barretto y Vilató conversan sobre la base del ritmo occidental de raíz africana, conocido como bembé. El solista López utiliza algunos agradables efectos especiales y el pianista Louis Cruz agrega frases de blues, inesperadamente misteriosas, a medida que la intensidad crece y, finalmente, llega a una abrupta detención. Una recapitulación de la melodía persistente de estas dos trompetas cierra la pieza y termina este viaje a África.

“El jazz está siempre en el centro de lo que hago musicalmente,” dice siempre Barretto. Como el percusionista a mano más grabado en la historia del jazz y fuerza motora en la salsa, ciertamente este es el caso. En la experiencia neoyorkina/puertorriqueña, esta dualidad es la norma, no la excepción. Desde los primeros latinos en Nueva Orleans, que participaron en el nacimiento del jazz, a los Nuyoricans, como el maestro Barretto, este rico viaje musical continúa. Sean bienvenidos a parte de este viaje – el álbum debut de Barretto con Fania, Acid.


PARTICIPANTES:

Ray Barretto – director musical, congas
Roberto Rodríguez - trompeta
René López - trompeta
Orestes Vilató - timbales
Louis Cruz - piano
Bobby “Big Daddy” Rodríguez – baby bass Ampeg
Adalberto Santiago – voz principal en español, clave en Acid, maracas en Sola Te Dejaré, cencerro cha-cha en Espíritu Libre, pandero y cencerro¬ (bongó bell) en El Nuevo Barretto
Pete Bonet - voces en inglés, güiro, quijada de burro en Espíritu Libre
Voces de Fondo:

Jimmy Sabater y Willie Torres en Mercy, Mercy, Baby – Soul Drummers - Teacher of Love
Adalberto Santiago y Pete Bonet en la primera parte de El Nuevo Barretto. Pete Bonet y Ray Barretto en la última mitad de la pieza.
Pete Bonet, Willie Torres y Jimmy Sabater en Sola Te Dejaré

Este álbum fue grabado en tiempo real sin solapamiento

Arreglos:
Gil López – Sola Te Dejaré, ideas de todos los otros arreglos, Ray Barretto

Grabado en estudios RCA, 1967
Producido por Harvey Averne
Productor Ejecutivo - Jerry Masucci
Fotografías – Marty Topp
Diseño de la Carátula – Izzy Sanabria

Written by Bobby Sanabria
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