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Angel Canales

Only a boricua who has been absent from his homeland knows what it's like to be far away from Puerto Rico when winter arrives in New York City. Or when you're inside a taxi or walking through the congested streets of the Bronx or the Latin barrio, and all that you see around you is skyscrapers and more skyscrapers.

The anxiety and the feeling of impotence that overwhelm your spirit in the asphalt jungle can be soothed only by memories. In 1975, the unique voice of Puerto Rican singer Angel Luis Canales comforted the thousands of boricuas who felt oppressed by nostalgia with his composition “Lejos De Ti”: a confession and affirmation of his Puerto Rican identity, in which he assures us that his love for the homeland will never die, even though he was raised in New York.

The song is a guaguancó with lyrics that evoke images of old San Juan, Villa Palmeras and its rich bomba heritage, Boca de Cangrejos, the fried snacks on the griddle, and the river crossing through the old Ancón de Loíza Aldea, where his grandmother lived.

“Lejos De Ti” is still the most remembered track off “Sabor,” an album produced by the recently deceased Joe Cain, recorded towards the end of 1974 and released by Alegre Records in 1975.

And yet, the entire album is one of the best salsa releases of the '70s. Canales favored a different style of interpreting Afro-Caribbean rhythms, combining elements of Héctor Lavoe, Ismael Rivera, Vicentico Valdés and Paquito Pérez (the singer with Orquesta Zodiac de Loíza). He would extend the melodies with his nasal voice, defying the poetry of the montunos, but singing out of tune and mispronouncing a few words. His diction was far from perfect.

The architect of Canales' success was Colombian pianist Edy Martínez, who arranged seven of the eight tracks in this session. Because of a previous commitment with Mongo Santamaría's band, he left fellow Colombian José Madrid in charge of performing the piano on this record.

Under Martínez's direction, Canales embraced fame. “Sabor” was his second album-- between 1970 and 1971, he had recorded the session “Brujería” with pianist Mark Dimond, who founded Conjunto Sabor after spending a number of years with Willie Colón's band.

Canales reappeared four years later with Orquesta Sabor los Rumberos Nuevos. That same year, in 1975, Larry Harlow produced Mark Dimond's classic “Beethoven’s V” with vocalists Frankie Dante and Chivirico Dávila.

“Sabor” enjoyed great success. The singer toured Europe, the U.S. and South America, where Colombians, Panamanians and Peruvians remember him with affection to this day, even though health problems forced him to retire from the stages.

During the golden era of salsa, singers were expected to master all genres-- and boleros were no exception. His vocalizing on “La Hiedra” and “No Te Acostumbre” are noted for their theatricality, a gimmick that Canales employed in order to mask the limitations of his voice.

Salsa dancers who thrive on piano, trombone and percussion solos will be delighted with “Sabor Los Rumberos Nuevos,” “Sol De Mi Vida,” “El Cantante Y La Orquesta,” and the hit “Hace Tiempo” (with its memorable chorus: ay, ay, ay, no me hagas padecer así).

Before becoming a professional singer, Canales worked as a jeweler. One look at the covers of his first couple of albums is enough to conclude that he pioneered the use of bling-bling in salsa.

As a composer, Canales was a solid chronicler of barrio life. The story told in “Perico Macona” is a good example: a man who smokes a joint and loses all self-control, insulting his own friends with his brusque remarks.

The reissue of “Sabor” is a just tribute to the memory of the late Joe Cain.

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Sólo un boricua ausente sabe lo que es sentirse lejos de su terruño amado cuando llega el invierno en Nueva York o cuando, a bordo de un taxi o caminando por las congestionadas aceras del Bronx o el Barrio Latino, mira a su alrededor y lo único que ve son rascacielos y más rascacielos.

La ansiedad y el sentido de impotencia que avasallan el espíritu humano en medio de la selva de cemento sólo pueden ser atenuados con los recuerdos. Y en 1975, la voz diferente del cantante puertorriqueño Angel Luis Canales consoló a los miles de boricuas abrumados por la nostalgia con la interpretación de su composición “Lejos De Ti”: confesión y reafirmación de su identidad borincana en la que asegura que, a pesar de haber sido criado en Nueva York, nunca dejará de amar a su patria.

La base es el guaguancó y en su letra evoca imágenes del Viejo San Juan, de Villa Palmeras y su rica bomba, de Boca de Cangrejos, de los cuchifritos dorados en los burenes, del lelolai de Ramito y del cruce del río a través del antiguo Ancón de Loíza Aldea, donde residía su abuelita.

“Lejos De Ti” aún es la canción más recordada del disco “Sabor”, una producción del recientemente fallecido Joe Cain, realizada a fines de 1974 y editada por Alegre Records en 1975.Sin embargo, el disco en general es una de las mejores producciones del movimiento salsero de la década del 70. Canales forjó un estilo diferente de interpretar los ritmos afrocaribeños, combinando con sapiencia rasgos de Héctor Lavoe, Ismael Rivera, Vicentico Valdés y Paquito Pérez, cantante de la Orquesta Zodiac de Loíza.Prolongaba las melodías con su voz nasal y desafiaba la métrica de los montunos, pero desafinando y fallando en la pronunciación de algunas frases, porque su dicción nunca fue la mejor.

El arquitecto del éxito de Canales fue el pianista colombiano Edy Martínez, arreglista de siete de los ocho cortes de la sesión y quien por compromisos con la orquesta de Mongo Santamaría delegó la grabación del piano en su paisano José Madrid.

Bajo la dirección de Martínez, Canales se abrazó a la fama. “Sabor” era su segundo disco, pues entre 1970 y 1971 grabó los siete cortes del elepé “Brujería” del pianista Mark Dimond, quien fundó su Conjunto Sabor tras varios años con la banda de Willie Colón.

Canales reapareció cuatro años después con su Orquesta Sabor los Rumberos Nuevos y ese mismo año, en 1975, Larry Harlow le produjo a Mark Dimond el clásico “Beethoven’s V” con los soneros Frankie Dante y Chivirico Dávila.

“Sabor”, sin embargo, fue un suceso. El cantante recorrió Europa, Estados Unidos y Sudamérica, donde hoy día los Colombianos, Panameños y Peruanos lo recuerdan con cariño, a pesar de su retiro de los escenarios por sus quebrantos de salud.

En la época dorada de la salsa, los cantantes debían dominar todos los géneros y el bolero no era la excepción. Sus interpretaciones de “La Hiedra” y “No Te Acostumbre” son obligadas por su teatralidad, recurso histriónico al que Canales acudía para disimular sus limitaciones vocales.

Para el bailador que se electrifica con los solos de percusión, trombón y piano, “Sabor Los Rumberos Nuevos”, “Sol De Mi Vida”, “El Cantante Y La Orquesta” y el éxito “Hace Tiempo” (“ay, ay, ay, no me hagas padecer así”) le caen ‘como anillo al dedo’.Y la analogía del anillo es oportuna porque antes de ser cantante Canales fue joyero. Y curiosamente, fue el pionero del blin-blin en la salsa. Basta observar las carátulas de sus primeros discos.

Como compositor, Canales fue un buen cronista de la vida del barrio. El relato de “Perico Macona” es un buen ejemplo: el tipo que se fuma un cigarrillo de marihuana y pierde el autocontrol, ofendiendo con exabruptos a sus amistades.

La reedición de “Sabor” es un buen tributo al fenecido Joe Cain.

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